Como una bofetada fuerte con la mano abierta en el medio de la cara de una sociedad enbobada, Susana Trimarco denunció ayer una vez más lo que le sucedió a su hija Marita, a quien secuestraron hace más de 10 años una red de proxenetas.
La periodista de P12 Marta Dillon arranca así su crónica de hoy en la tapa del diario, y es, una vez más, la mejor.
“Una puñalada en la espalda, siete puntos detrás de la oreja, el pelo teñido, los ojos de color artificial; un niño en brazos y un saber tallado con violencia para poder sobrevivir. Así describen a Marita Verón las jóvenes que la vieron en los prostíbulos de La Rioja”.
Mientras tanto, aquí en Buenos Aires, nos horrorizamos con Garré, el espionaje denunciado por la Gerndarmería, el drama de los dueños de YPF q van a tener que traer los dólares de afuera para importar gas, el aumento del ABL y del pasaje.
Todo es importante en la relación q tiene con la vida de cada uno. Es decir, el boleto es el mundo del trabajador, es comprensible. Pero las atrocidades y las injusticias del mundo también están pasando aquí y ahora. No les saquemos el foco.