Les presento a nuestro tema tabú: la despenalización del aborto. En la Argentina un hombre se puede casar con un hombre; una mujer con una mujer; una persona que nació llamándose Ramón puede, eventualmente, decidir que su identidad sexual es otra y rebautizarse como Florencia. Pero una mujer que quedó embarazada por una violación tiene que pasar por un tedioso peregrinaje legal para lograr que le permitan practicarse un aborto no punible. 

En Uruguay, el Senado se apresta a aprobar una Ley de Despenalización del Aborto que, según el senador por el Frente Amplio Rafael Michelini, “no es la ley que quisiéramos en su totalidad, pero por lo menos no hay una persecución penal a las mujeres que en las primeras doce semanas toman la decisión de interrumpir en la gestación”.

Es decir que los uruaguayos no se pusieron de acuerdo en todo, pero por lo menos en algo que no es menor: una mujer no puede ir presa por un aborto.

Argentina está bastante lejos de tomar el toro por las astas en este tema.

Tanto el gobierno nacional como el porteño no han podido -o no han querido- avanzar en este tema.

En Ciudad, la ley de despenalización aprobada por la Legislatura fue vetada por Mauricio Macri y rige ahora una resolución del ex ministro de Salud Jorge Lemus que determina incorpora el requisito de que el édico y el director del hospital adonde se va a hacer la práctica autoricen el aborto.

En Nación, lo mismo. En octubre de 2007 el Ministerio de Salud de la Nación a través de su Programa de salud sexual y reproductiva elaboró una Guía técnica para la atención de abortos no punibles. Allí establece cuatro casos de excepción de la penalización, que no es ni más ni menos que una reinterpretación de la ley vigente. Nada más.

Los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación son la única referencia de avance en contra de la penalización de la práctica.

En marzo de este año, el máximo tribunal emitió un fallo en el que establece que según el Código Penal, el aborto no es punible en caso de una violación y que “los médicos en ningún caso deben requerir autorización judicial para realizar esta clase de abortos, debiendo practicarlos requiriendo exclusivamente la declaración jurada de la víctima, o de su representante legal”.

O sea, un paso adelante de los protocolos de Nación y Provincia.

La despenalización del aborto no es nuestro tema tabú. ¿Hay alguien con poder real que se anime a sacarlo del cajón y hacer algo?

¿Quién se animará a sacar del cajón nuestro tema tabú?