La de ayer fue una de las inundaciones más fuertes que sacudió a nuestro país en lo que va del año: en pocas horas cayeron 81 milímetros de agua en sectores de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense.

Pero no fue la primera, ni la única inundación que sirvió a los politicos para pasarse la papa caliente de manos. Parecen una generación Peter Pan de políticos.

Así como los psicólogos analizan como un fenómeno de la cultura moderna las incapacidad de hombres y mujeres de más de 30 años para comprometerse con un otro, emulando al protagonista de la historia de Peter Pan; los políticos también parecen estar en una frecuencia adolescente en relación a una sociedad que, con casi 30 años de democracia encima, pide más responsabilidad.

Hace solo un mes y medio (7 de septiembre), por caso, el tema se reinstalaba en la sociedad a propósito de las lluvias que generaron que 17 partidos del interior de la Provincia de Buenos Aires sean declarados en emergencia agropuecuaria. Se calcularon entonces pérdidas por 4500 millones de pesos.

En ese momento, el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi se quejó porque si bien el sector es uno de los principals aportantes a la economía de nuestro país, las obras hidraúlicas y de infraestructura brillan por su ausencia.

La presidenta anunció entonces obras hidráulicas por 37 millones de pesos.

Hoy Buzzi salió a decir lo mismo y reclamó una reunión con el ministro de Planificación, Julio De Vido.

 

En la Ciudad de Buenos Aires la cosa también estuvo castaño oscuro.

Anegamientos, cortes de luz, coches apilados por el agua y comercios que lo perdieron todo, fueron el panorama de la mañana.

Por un lado, hay que reconocerle a Mauricio Macri que fue el único jefe de Gobierno que se tomó en serio la construcción de la cuenca aliviadora del Arroyo Maldonado y la concluyó tras décadas de desidia.

Esa obra funcionó ayer y, tal como lo planearon, el agua escurrió rápido.

 

Pero hoy, el auditor general de la Ciudad de Buenos Aires, Eduardo Epszteyn, denunció que en el presupuesto 2013 se estima una inversión de 26 millones de pesos para nuevas obras de infraestructura de la red pluvial contra los 294 millones del año en curso. Y agregó que de las 5 obras previstas a realizarse este año, tres están paralizadas.

Culpa tuya

Más rápido que una bala, la vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, salió a endilgarle al gobierno nacional que no le garantiza los créditos que quiere tomar la Ciudad para realizar las obras y que por esos palos en la rueda, ellos no pueden avanzar.

Sobre el punto, Epszteyn asegura que eso es una vil excusa ya que “Macri puede garantizar los créditos con bonos que emita el Banco Ciudad”.

 

En el Conurbano, el desborde de la Cuenca del Riachuelo hizo las de siempre. Claramente todos los fondos destinados a su saneamiento no están siendo bien encausados y el Riachuelo sigue siendo una tapera que no logra escurrir el agua.

Uno de los municipios más afectados fue Quilmes. El intendente Francisco Barba Gutierrez, salió hoy a decir con el pecho hinchado que la mismísima presidenta Cristina Fernández lo llamó para ver cómo estaba la cosa.

Y que “tomó nota” de los pedidos de fondos para obras hidráulicas. También dijo que el “cambio climático” hacía imposible tomar medidas y que hasta “en Estados Unidos no están preparados para el huracán Sandy”.

Bue.. ¿qué decir?

Gutiérrez estuvo la semana pasada en la Casa Rosada junto a otros intendentes junto al ministro De Vido reclamando fondos para obras para el próximo año electoral. O sea que ya habían “tomado nota” antes.

¿Pero saben qué?

Marean y cansan estos politicos nuestros echándose la culpa de un lado y del otro.

Señorita, señorita Cristina es mala. Señorita Mauri es el peor de todos.

El año que viene, nuestros dirigentes, tienen una excelente oportunidad de no usar los fondos públicos para hacer campaña sino para tomarse en serio el problema que nos incumbe a todos.

Hoy, miles de argentines tienen que empezar de nuevo con un comercio, con un taxi o con un auto tapado por el agua.

No tienen tiempo para echarle la culpa a nadie. Tienen que salir a laburar y buscarse la vida como puedan.

Crezcamos. No hay más lugar en la Argentina para políticos Peter Pan.