Mambos Míos

Fiebre de sábado por la noche

Fiebre de sábado por la noche

Yo entiendo que las sociedades explotan y promueven el status quo. Un orden de las cosas tal y como se han venido organizando en el transcurso de los siglos.

Imagínense el lío que sería si todo el tiempo un 40 por ciento de los humanos estuviésemos cuestionando los mandatos aprendidos. Lo entiendo, se los juro.

Pero tampoco la pavada. A quién carajo se le ocurrió que a los treintaypico hay que tener la actitud de los de veinte? Es una tremenda boludez.. déjenme explicarles a qué me refiero.

Hace años que los sábados por la noche se plantea la cosa así. En realidad, la presión se incrementa en los períodos de soltería de los sábados en cuestión. Si tengo un novio, mas o menos, todo lo demás está justificado. No importa mucho qué tal es el pibe. El status de novia es un inn socialyze muy alto. nadie pregunta demasiado si uno dice que está en pareja.

en los períodos de soltería la  pelea que se da es entre el deber hacer y el querer hacer. Ustedes pensarán qué jodida la mina.. ¿Quién tiene un deber un sábado a la noche?

¿Trabaja esta chica los sábados?

No, no, no. La cosa es más simple. O más compleja. Según.

Una  máxima no escrita establece que los sábados a la noche uno debe estar con gente. Con amigos. Debe salir, cenar, charlar y reírse. Uno tiene que hacer cosas. Empilchar, agarrar el auto, elegir la opción y darle para adelante. Conversar con algún desconocido, con algún amigo y la caja está cerrada. Si no, uno está en deuda. Con los amigos, con la sociedad, con la presunta posibilidad de conocer a alguien.. Qué se yo..

Si hace los deberes, uno puede sentirse satisfecho cuando llega de madrugada a casa. No hizo ni más ni menos que lo que debe hacer cualquier soltero que se precie de tal. Disfrutar la vida. Keep on going.

Go, go, go.. dirían los soldados yanquis. Bueno, dejénme decirles que la cosa no es tan así. Al menos para mí.

La soledad y la quietud están subvaluadas en esta sociedad. Y eso es una verdadera putada.

¿A ver si nos quedamos quietos y registramos quienes somos, y si eso que vemos nos parece un fraude?.

¿Y si nos avivamos que estamos cerca de los 40 y nos enteramos como quien no quiere la cosa que el cuerpo registra dolores que antes no teníamos, cansancios que nos suenan ajenos?.

¿A ver si de tan quietos, nos ponemos la bata y envejecemos en paz?

Nadie quiere arriesgarse a tanto. Porque en este status quo, envejecer es una mala palabra.

Entonces nos juntamos y nos aturdimos un poco y nos olvidamos de quienes somos y nos empapamos de los demás y nos mareamos y llegamos a casa molidos. Y mañana nos ponemos el equipo y salimos a correr. Y después almorzamos con amigos. Y después dormimos la siesta. Y después tomamos café con parientes. Y después preparamos las cosas para el lunes. Y después miramos el reloj y pasó el peligro. No nos quedamos quietos. No nos quedamos solos. No recorrimos lo que nos pasó en la semana ni nos enteramos de qué queremos hacer con nosotros mismos. Pero nos sacamos fotos. Las subimos al Facebook y nos pusieron 30 me gusta.

O sea que gustamos. O sea que no desentonamos. O sea que no estamos solos. O sea que somos gregarios. O sea que nadie nos va a ver como bichos raros. O sea que estamos in. O sea que nos quieren. O sea que estamos más cerca del amor. Y de la felicidad. O sea que el trote sirvió. O sea que no importa el cansancio porque estamos cada vez más cerca.

¿¿What the fuck??

Viva la quietud y el silencio. Aún cuando sentís esa especie de bronca que no sabés bien de dónde viene y pasan 10 minutos hasta que le sacás la ficha, a la bronca, digo.

Aguante los diferentes momentos de la vida y la gracia de la quietud de los treintaypico.

Aguante un libro, una copa de vino y una peli. Aguante encender las velas para estar con uno mismo. Aguante decir que no aunque no quede bien. Aguante tener noni. Aguante andar solo por ahí, porque no está nada mal estar con uno mismo.

Aguante sublevarse al orden de las cosas. Y no salir corriendo para que duela menos.

Aguante cocinar una ilusión y esperar que se selle.

Aguante vos.

¿Salimos el sábado?

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