UFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!!!!!!!

Qué rollo con el fuckin´ Valentine´s day.

A ver: soy una mujer enamorada de mi novio. Después les hablo de eso.

Lo que les quiero contar es que la mayoría de mi vida no estuve en pareja con nadie.

Pero estuve enamorada. Y no de ningún pibe que no me quiera o de uno que esté con otra. Sino de boludeces, o no tanto.

¿Viste el aroma del jazmín recién abierto en el parque de la casa de mi vieja? Bueno, de eso.

¿Viste los chistes que me hacen decotillar cuando me los acuerdo semanas después de que mi amiga Paty me los cuente? Bueno, de eso.

¿Viste de los mensajes de voz por whatsapp que me mi amiga Adrianita les hace grabar a sus nenes desde Madriz con esa voz de galleguitos? Bueno, de eso.

¿Viste cuando Matías e Isabella (mis sobrinos) vienen con su mochilitas todos puestos a dormir a casa? Bueno, de eso.

¿Viste cuando salís a correr por el parque y sentís el aroma a tilo porque es primavera? Bueno, de eso.

¿Viste cuando agarrás el diario, te preparás el mate y en vez de ir a un bar te sentás en los bosques a mirar pasar patos un domingo a la mañana? Bueno, de eso.

¿Viste cuando trabajás como un ekeko y finalmente te podés comprar eso que estabas queriendo? Bueno, de eso.

¿Viste cuando escribís una nota y alguien te dice que le llegaste al corazón? Bueno, de eso.

¿Viste cuando golpeás mil puertas y rebotás y te enojás y te da bronca que un obediente comprado o un “hijo de” te cope la parada y un día te toca a vos y te sale la que buscás? Bueno, de eso.

¿Viste cuando te sobra un mango porque un mes te salió todo bien y ayudás a uno que la está peleando y se pone contento y vos sabés que a vos también te van a dar una mano cuando lo necesites? Bueno, de eso.

¿Viste cuando se arma un asadito en lo de la vieja y se escuchan los grillos y se riega el pasto y nadie usa caretas ni te agrede porque es tu familia? Bueno, de eso.

¿Viste cuando agarrás una buena novela y te reís solo y salís disparado del sillón a buscar un marcador para subrayar esa frase? Bueno, de eso.

¿Viste cuando no te podés sacar una canción de la cabeza y la aullás a lo loco mientras te duchás en casa? Bueno, de eso.

Viste cuando estás paveando entre los grillos, el trabajo, los jazmines, la lucha, el mate, los patos, el pasto, los sobrinos, tu viejos, tus amigas, los chistes, la música, el deporte, un libro y,  de pronto, capaz, aparece un hombre. Un compañero.

Uno bueno (desterremos la boludez que las mujeres somos hijas del rigor); que te quiere bien, que te banca en todas, que tiene fe. Que es un cabeza dura convencido que todo puede mejorar; un optimista nato que le dicen.

Que es un tremendo pata dura pero baila, que es alegre y loco; pero loco bueno y  medio chueco. Que cuenta chistes todo el tiempo pero que sólo le dan gracia a él, pero que no se rinde nunca. Que es lindo, lindo, lindo. Y que te banca en todas. Que te respeta y te cuida. Que le gustan tus piernas gorditas y tu cintura chiquita y se ríe de tu neura.

Y seguís con él, y con toda la otra comparsa de la vida que también te enamora.

Porque al final, vos sos una loca enamorada.

Y te das cuenta que el amor, la soledad, la amistad, el dolor y la alegría son olas que suben y bajan y se desarman con la espuma en la arena de la playa.

Y sabes que siempre, pero siempre, se puede vivir enamorada.

No te rindas.