Por María del Rosario Grazzini (Counselor)

Crisis es una modificación o cambio brusco en el desarrollo de un suceso.  Hay diversos tipos de crisis, las emocionales que son a las que me refiero tienen que ver con un conflicto que debe ser resuelto para el óptimo desarrollo psíquico de la persona.  Si bien las crisis tienen mala prensa ya que rompen con la armonía del individuo son necesarias para nuestro crecimiento evolutivo.

Entiendo al ser humano como responsable y libre para diseñar el recorrido de su vida asumiendo las consecuencias de cada decisión que tome y aceptando los obstáculos que se le van presentando de la mejor manera posible.  Lo entiendo dueño de un subjetivo entender la dificultad de vivir de esta manera, pero enfatizo que lo importante no es lo que a las personas nos ocurre sino qué hacemos con lo que nos ocurre, qué palabras plasmar en las páginas del libro de nuestra experiencia.  Quizás nos ayude tomar consciencia de nuestra y sólo nuestra responsabilidad sobre la historia de nuestra vida cuando entendamos que somos los autores de la misma, escritores de cada párrafo que van sumándose con sentido, coherencia y emoción.
Entonces…qué tipo de libro estás escribiendo sobre vos mismo?  Toda historia tiene un momento de crisis en su desarrollo, qué elegís escribir en esas páginas?  Algunos sólo dejan espacios en blanco, esto ocurre cuando no tenemos la capacidad de accionar frente a ella.  Es esperable que haya un momento de quietud, es en ese momento donde se le da lugar a la reflexión, al análisis, a los cuestionamientos.  Es ahí donde deberíamos poder conectarnos con nuestros sentimientos y emociones, donde nos codeamos con el dolor y a veces el sufrimiento que podría provocar la crisis.  Sufrimiento producto de la culpa y miedo, proyectos que quedan truncos a mitad de camino, personas que una vez elegimos pero hoy nos damos cuenta que ya no queremos a nuestro lado,  pérdidas, miedo a tener que ver lo que estamos tratando de evitar ver, miedo a ver que en mi historia predomina las situaciones de evitación, de negación,  a que a esos espacios vacíos les falte escribir el contenido ya existente, como dándonos cuenta que al escribirlo le estamos dando entidad y uno puede negar ideas pero no entidades.
Una vez transcurrido este momento sería positivo accionar, hacer lo necesario para que dicha crisis logre destrabarse,  el punto de inflexión es lo que hagamos, es allí donde hay crecimiento, donde podemos avanzar y no quedarnos paralizados, estancados en una situación que sólo provoca continuo sufrimiento.  Cuando los momentos de felicidad son la excepción, cuando le bajaste los brazos a la vida, cuando dejaste de escribir tu historia porque no logras encontrar palabras, cuando te acostumbraste a que  a tu vida la protagoniza la infelicidad disfrazada de crisis es cuando deberías darle una cachetada a tu realidad y hacer algo al respecto.