Seis años al frente de la Provincia de Buenos Aires y nunca habíamos visto a Daniel Scioli enojarse. Pero hoy fue la excepción, cuando después de la durísima paritaria con los docentes y una agresión física a la ministra de Economía, Silvina Batakis, se mostró firme y al final ofuscado por la “instransigencia” del gremio y la violencia ejercida contra una funcionaria que, además, “es mujer”.

Según los testigos –una imagen de TV muestra el ladrillo por el aire antes de caer cerca del auto de Batakis-, al salir de la reunión en la Defensoría del Pueblo, alguien le arrojó un ladrillo que impactó en el rostro de la ministra. Inmediatamente Roberto Baradel, líder de Suteba, repudió el hecho y señaló: “Lo vamos a ir a buscar por cada rincón de la Provincia”, agregó, luego de rechazar la propuesta oficial al reclamar un 35 por ciento.

Scioli se mostró con su Gabinete en pleno durante la conferencia de prensa que duró una hora, flanqueado por el jefe de Gabinete, Alberto Pérez y la propia Batakis. “La prioridad son los chicos en las aulas y el aumento a los docentes. Estamos haciendo lo correcto, lo que está a nuestro alcance. Son 19 mil millones de pesos extra. No puedo ser demagogo y actuar pensando mas allá de esta gestión. Eso sería irresponsable. Tenemos 600 mil trabajadores del Estado y hay que ser equilibrados. Vamos a liquidar los sueldos con el 30,9% de aumento”, dijo antes de retirarse.

Tal como habíamos anticipado, Cristina se despegó del conflicto gracias a su agenda internacional que la depositó hoy en la inauguración del Salón del Libro de París. Allí no hizo referencias políticas, como sí lo había hecho ayer. “Mirando a Estela de Carlotto, a Tati Almeyda, a Miguel Angel Estrella, a Susana Rinaldi, cómo no pensar en esa Francia de Francoise Mitterrand, que tanto lucharon por los derechos humanos”, fueron sus palabras. Mientras los negociadores que dejó en Buenos Aires llegaban a pre acuerdos de aumentos del 28% con metalúrgicos.
En contraste con esa imagen tranquila de la Presidenta, Scioli lució desgastado, aunque su buen manejo del discurso podría volcar a parte de la audiencia en su favor. Hay que decirlo, flaco favor le hizo a los docentes quien arrojó el ladriillo. Y tanto o más negativa es la situación de ciento de miles de familias que hace doce días tienen a los chicos en sus casas en vez de en las aulas.