No fue un punto alto a nivel artístico, eso está claro. Pero logró captar la atención. Esta semana volvió Marcelo Hugo a la TV, y mal que nos pese a muchos, focalizó toda la atención de la prensa del espectáculo y también de la política.

Fue picante su cuasi monólogo político en la apertura, aún con la sangre en el ojo por el mal paso en Fútbol para Todos. Criticó a La Cámpora y dejó notar su descontento con el Gobierno nacional.

Hay que decirlo, flaco favor le hizo la agrupación de Máximo Kirchner, el Cuervo Larroque y Wado de Pedro al gobierno de Cristina. Aquel bleuf veraniego lo tuvo a Tinelli como seguro renovador del fútbol televisado y en 48 horas se convirtió en el “expulsado” de su propia gala.

La furia del hombre más convocante del espectáculo es de temer, máxime en épocas de definiciones. No nos olvidemos aquella  gran imitación que Freddy Villareal hizo de Fernando de la Rúa en 2001…

El lunes pasado fue Daniel Scioli la primera víctima, y Sergio Massa hasta ahora zafó de la ridiculización. Pero recordemos también el “alica – alicate” del imitador de Francisco de Narváez, que terminó siendo determinante para el triunfo del Colorado en 2009.

DOS entendió el juego y no se enojó, twitió en broma con el conductor (Villa La Ñata y San Lorenzo se enfrentan en futsal) y puso la otra mejilla.

¿Define una elección Tinelli? No me animo a decir que sí. Pero si algo es seguro, es que tenerlo cerca es fundamental para cualquier aspirante. CFK lo sabe y en Casa Rosada ya preparan un plan b para 2015, cuando tener en contra a Marcelo sería poco menos que una catástrofe electoral.

Queramos o no, Tinelli tiene ángel, tiene un público cautivo y una enorme influencia sobre su audiencia. Cualquiera que aspire a ganar algo debe tener en cuenta que hoy es un factor de poder. El que se calienta, pierde”, explicó un asesor de el gobernador de Buenos Aires.

El que puede olvidarse de sus aspiraciones presidenciales es Jorge Milton Capitanich, parodiado con poca delicadeza por Oggi Junco.