Entre el regreso de Tinelli a la TV y la desperdigada agenda de los candidatos -que como en el Don Pirulero, cada cual atiende su juego- hemos dejado un poco de lado a la economía. Esa gran base (si nos ponemos marxistas) que sustenta toda una superestructura y en donde se producen los verdaderos cambios.

Y la pregunta del millón es: ¿habrá una nueva devaluación tras el Mundial de Fútbol?

Hoy tenemos un dólar oficial estable en 8 pesos, mientras que en el mercado paralelo no se despega de 10.50. La diferencia entre dólar ahorro, dólar turista y dólar tarjeta es cada vez menor, lo que genera un escenario de previsibilidad y baja el peligro de una corrida como la que sufrimos hace dos meses. Pero… ¿es posible mantener el dólar a 8? Todo indica que el gobierno así lo quiere. El ministro de Economía Axel Kicillof y el jefe del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, coinciden en este punto. Un dólar quieto tranquiliza a todos y hace más sencillo el camino de la política.

Sin embargo, Agustín D`Atellis, de la Gran Makro, pronosticó que habrá microdevaluaciones hacia final de año y Miguel Bein, el consultor citado por Cristina Fernández de Kirchner estimó que la moneda estará a 9,10 para diciembre.

Ahora bien, si la diferencia entre el dólar oficial y el libre es un punto natural de equilibrio o no, ese es otro tema, diría Santo (cuac).

Pero en esto de comparar hay un dato que puede ayudar. Cualquiera que tenga la posibilidad de viajar a los países limítrofes (Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia), podrá comprobar que allí el peso vale poco y nada. Antes, era común que un obrero paraguayo enviara las remeses de su trabajo a su familia. Hoy, ese dinero vale sólo en la Argentina.
¿Entonces somos un país barato? Para el turista, sí. Para vivir, no. La inflación que no cesa y los salarios que empiezan a estancarse son la gran preocupación, aunque se diga otra cosa.
¿Podrán Kicillof y Fábrega contener a los siempre sedientos mercados? Por lo pronto el país está regresando a los mercados a pedir plata y las relaciones con los organismos internacionales siguen mejorando, a pesar de los Buitres.
“No creo que tengamos un salto del 25%, como sufrimos este año, pero es posible que haya pequeñas correcciones que acerquen aún más la brecha del oficial con el paralelo”, explicó un economista jefe de una institución bancaria. “Por lo pronto, las tasas de interés están por bajar, lo que demuestra cierta salud del sistema financiero, y además, no hay que perderlo de vista, las cuotas volvieron con todo. ¿Te pensás que a los vendedores de electrodomésticos les gusta perder? No, es que observan un escenario estable”, agregó.

De la vereda de enfrente están las advertencias de los trabajadores agremiados, como el propio Antonio Caló, oficialista por donde se lo mitre, que pidió al Gobierno no desatender la merma en la actividad automotriz. Según el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, esa baja se debe a la caída de las exportaciones a Brasil, sin embargo, si uno observa los datos otorgados por las cámaras del sector, la retracción en las ventas no se produjo en las exportaciones sino sobretodo en el mercado interno.

Por su parte, el dólar ya lleva 100 días quieto, y las reservas no sólo pararon de caer sino que crecieron en 1.200 millones de dólares por primera vez de desde 2010. ¿Alcanza para contenerlo? Por el bien de todos, así debiera ser. El poder adquisitivo del salario ya no aguanta más embates.