Nayra Cofreces tenía 17 años.  Era miércoles y salía del colegio para su casa como todos los días. Ni ella ni su amiga Sofía imaginaban que sería la última vez. A la salida de la secundaria nocturna de Junín, las esperaban tres mujeres -una de ellas compañera- para golpearlas. “Nos decían que nos iban a pegar porque nos hacíamos las lindas”, dijo María, otracompañera que fue atacada en la puerta de su casa y que se salvó porque el novio intervino. Sofía salió de la golpiza con un diente menos y el labio cortado. Nayra falleció cuatro días después en el hospital. Los golpes le habían provocado gravestraumatismos de cráneo y hemorragias internas que terminaron ocasionando la muerte.

Por Leila Sucari

​Si bien algunos especialistas dudan de catalogar el caso de Nayra como bullying, ya que dos de las agresoras son mayores de edad, el asesinato reavivó el debate sobre la violencia en los colegios. Según el INADI, la escuela es el ámbito donde más se discrimina. Un estudio realizado durante el 2013 determinó que el 54% de los alumnos fue víctima o testigo de un hecho de discriminación, aunque sólo el 8% hizo la denuncia.

​María Zysman, Directora de Libres de Bullying, explicó:“El bullying es un acoso sistemático, una forma de violencia entre pares. Se sostiene en el desequilibrio de poder, las amenazas, el miedo y los pactos de silencio”. Días después de la muerte de Nayra, salieron a la luz otros casos: en Corrientes, una chica de 14 años tuvo que ser internada con lesiones en la cadera, la cabeza y la columna vertebral, por una golpiza que le dieron tres chicas –de 18, 14 y 17 años- por “hacerse la cheta”. Y en Berazategui una nena de ocho fue atacada por un grupo de compañeros y terminó internada en un hospital del conurbano. “La cargaban porque andaba de la mano con el hermanito de seis años en el recreo y lo cuidaba como si fuera la mamá”, dijo Paula Rodríguez, madre de la víctima.

​El año pasado, hubo un total de 46 casos de bullying tratados por el Sistema de Promoción y Protección de Derechos del Niño: más de tres por mes.  Si tenemos en cuenta que la mayoría de los hechos no se denuncian, la cifra crece exponencialmente. La ONG Bullying Sin Fronteras informó que por día hay alrededor de cuatro jóvenes golpeadas. “Este año no sólo ha recrudecido el lamentable  fenómeno del bullying en las aulas de las escuelas argentinas,  sino que cada vez se sufre con mayor violencia el acoso escolar  motivado en la belleza y la sofisticación de las chicas”, señaló el informe. Según las denuncias de marzo y abril de este año, en la Ciudad de Buenos Aires 19 chicas fueron atacadas; en provincia de Buenos Aires 23; en Misiones  7; en Formosa 4; en Corrientes 6 s; en Córdoba 12; en Santa Fe 8; en Mendoza 3; en San Juan 2; en Chubut 4; y resto del país 22.

Algunos casos terminan con la muerte de la víctima, peroson miles los chicos que sufren todos los días las consecuencias de esta clase de violencia sin que nadie se entere. No es algo nuevo. Recuerdo que cuando iba a la escuela –hace veinte años-el bullying ya existía aunque no se hablara de él. Tenía un compañero con sobrepeso, Gustavo, al que el líder del aula –un pequeño rubio canchero, misógino y despiadado- había apodado “Gordo Mondongo”. Todos los males de la tierra caían sobre él. “Por culpa del gordo mondongo hay tarea”, “Gordo mondongo seguro vos te robaste las galletitas”, “Cuidado que ahí llega el Gordo Mondongo”. Gustavo no se defendía. Replegaba su cuerpo sobre el pupitre y agachaba la vista. Tenía vergüenza de su propio cuerpo. Los demás, cómplices y cobardes, tampoco hacíamos nada. Durante los recreos se quedaba solo, encerrado en el aula, comiendo sus galletitas a escondidas.

Hubo un tiempo en el yo –aunque mucho menos que Gustavo- también sufrí el hostigamiento de mis compañeros: era demasiado alta para ellos. Me decían jirafa, alta al pedo y hasta me habían dedicado una canción: “Yo soy Lula larga y boluda”. Las bajitas me parecían perfectas. Eran siempre más lindas, más rápidas, más inteligentes. La historia terminó cuando llegó al aula una chica nueva que me sacaba media cabeza.

Recuerdo también ver a mi mamá llorando después de dejar a mi hermanito en un cumpleaños. Cuando él llegaba, todos se alejaban y le decían “fuera gordo”. Mi hermano se quedaba jugando en algún rincón. Nunca quiso faltar a un cumpleaños. Insistía en conquistar a los otros chicos, aguantabalas agresiones, decía que no le importaba que lo burlaran. Después llegaba a casa y ahogaba sus penas comiendo. Un día pegó el estirón y el gordo vapuleado pasó a ser otro. Gustavo, en cambio, sufrió durante toda la primaria. Las maestras y los padres se hacían los desentendidos. “Son cosas de chicos”, “Los nenes siempre son un poco crueles” y “Problemas de chicos, problemas chicos”, eran algunas de las frases más repetidas.Nadie discutía sobre el tema, nadie quería hacerse cargo de que no era un conflicto menor, sino un acto de violencia impune.

“Lo peor que se puede hacer con los casos de bullying es naturalizarlos”, dice la psicoanalista Patricia Otero, especialista en adolescentes y parejas. “La discriminación y el maltrato que recibe un chico de parte de sus pares lo marca para toda la vida, deja secuelas graves. Los adultos tenemos la responsabilidad de hacerle frente. Menospreciar la violencia que se genera en las escuelas no hace más que perpetuarla y darle legitimación”.

La discriminación que se vive en las aulas no es un hecho aislado. Si bien la responsabilidad personal del victimario no debe olvidarse, hay que ser consciente de que la violencia social y familiar se reproduce en las escuelas. Lo mismo sucede con la presión de los modelos televisivos: hay que estar dentro de los parámetros de belleza y normalidad que el sistema impone, sino serás castigado. “Muchas veces los mismos chicos que son maltratados creen que se lo merecen por ser diferentes”, señala Otero. “Cambiar esto y terminar con el bullying implica una lucha cultural. Lo primero es no banalizar la problemática. Es importante escuchar a los chicos, capacitar a los docentes para que trabajen el tema en las aulas y hacernos cargo desde nuestro lugar de adultos y ciudadanos”.

Más info:

http://libresdebullying.wordpress.com/

http://www.grupocidep.org/equipo_bull.html

http://bullyingsinfronteras.blogspot.com.ar/