En #BorderPeriodismo venimos anunciando lo que ayer se concretó: el Mundial fue coptado por el kirchnerismo, como una más de las ramas de la publicidad oficial.

El anuncio de la lista de los 30 jugadores que entrenarán hasta depurar la de 23 final se hizo como un acto más de Gobierno, con el Jefe de Gabinete en primera fila, sentado al lado de Alejandro Sabella, el DT, y de Julio “Todo Pasa” Grondona, el mandamás de la AFA que ha hecho de la democracia en el fútbol una utopía. También, en primera fila, se ubicaron Tristán Bauer (Titular de Radio y Televisión Argentina) y el vocero presidencial Alfredo Scoccimarro, además de las autoridades de Fútbol para Todos.
Las declaraciones de Sabella en La Gargana Poderosa -la excelente revista que realizan periodistas de las villas porteñas- ya hacían presuponer lo que sucedió ayer. “El actual gobierno es el que más ha pensado en un país federal y distributivo, para darle acogida a los que menos tienen”, además de reivindicar la militancia de los años 70, a la que definió como “una juventud idealista que pensaba en un país mejor”.
Esas palabras, música para los oídos de Cristina Kirchner, le allanaron el terreno para el fenomenal despliegue que tuvo al anuncio de los 30. Y fue Capitanich el que terminó de develar la estrategia K para el Mundial: “No se hablará de otra cosa que de fútbol en la Argentina”, deslizó, sin ocultar el alivio que siente la cara más visible del Gobierno.

El lugar elegido para dar la lista no fue el predio de la AFA en Ezeiza, sino el Estudio 1 de la Tv Pública, como para terminar de cargar de simbolismo a la Selección Nacional. ¿Por qué tanta parafernalia? Bueno, como dijimos antes: CFK entiende al dedillo cómo es esto de la propaganda. Y no hay evento más importante a nivel global que el Mundial. Para nuestro país, que desayuna, almuerza y cena hablando de fútbol, el evento adquiere dimensiones astronómicas. Encima, se juega acá nomás, en la casa del eterno rival. Ese mes largo que dura el encuentro de 32 seleccionados en busca de la Copa es el mejor momento para desinflar la conflictividad social, poner al país en el freezer y prepararse para la segunda mitad del año, cuando la disputa de las candidaturas volverá a ponerse al rojo vivo. ¿Y qué gana el Gobierno? Sobre todo, tiempo. Ni que hablar de la posibilidad salir campeones. Ustedes dirán que exageramos, pero en las reuniones políticas se habla muy seriamente del envión que le daría al kirchnerismo, de excelente sintonía con Sabella y Grondona, y encima con el poderosísimo aparato de propaganda que es Fútbol para Todos. 

Claro que un mal paso en Brasil provocaría el efecto contrario. Mal humor, críticas y por qué no, análisis que crucen lo político y lo futbolístico. Sabella se encargó de allanar el camino para todos los que esperan con el cuchillo entre los dientes la derrota albiceleste. Y al no convocar a Carlos Tévez, el jugador del pueblo, les dejó la mesa servida para que los medios se hagan un festín.