Si alguna vez alguien pensó que el marxista Axel Kicillof llevaría nuestra economía hacia algo parecido al socialismo, se equivocó.Hoy viaja a Nueva York para llevar adelante la negociación con los Holdouts pero de antecedente tenemos cada uno de los pasos que viene dando la Argentina desde su asunción: y que han sido un lento pero firme camino hacia la “normalización” tan reclamada por los liberales. Hoy, en ese mismo rumbo, los abogados argentinos se sentarán frente a los apoderados de los holdouts en el tribunal del Juez Griesa, presidido por el mediador Daniel Polack. Tratarán de acercar las posiciones, entre ese 100% ahora y sin chistar que reclaman los fondos Buitre y el dentro de un tiempo y en cuotas que propone la Argentina.

Los puntos esenciales de esa negociación son eludir la cláusula RUFO, que habilita a los que aceptaron el canje a pedir el mismo porcentaje que recibirán los holdouts, y a desembolsar un parte en efectivo y otra en nuevos títulos de deuda. Lo de la cláusula RUFO es casi un hecho dado que la exigencia de esta clausula es ante ofrecimientos voluntarios de pago y éste no sería el caso ya que se pagará en el marco de un fallo judicial.
Está claro, esos 1.330 millones de dólares que reclaman los buitres, son la punta del iceberg para otros 15.000 millones que podrían venir detrás, y potencialmente 120 mil millones si todos los tenedores de deuda argentina siguen el mismo camino. Al mismo tiempo, el Gobierno le solicitó al Juez Griesa reinstalar la medida cautelar para poder pagarle a los bonistas que sí aceptaron el canje sin riesgo de ser embargados (la llamada cláusula “stay”). Hoy también se espera una definición en ese sentido, visto que el plazo para ese pago es de una semana.
Pero volvamos a la premisa inicial: si alguno se había envalentonado con una postura más dura de la Argentina, pues Cristina Kirchner se ocupó de derrumbar ese fervor nacionalista cuasi mundialista al decir en cadena nacional en el marco de los festejos por el Día de la Bandera que honrará la deuda con el 100% de lo acreedores.
El pragmatismo es, sin dudas, el modo argentino en esta instancia. Y todas estas señales son tomadas como excelentes noticias por el mercado, que frenaron la escalada del dólar blue, empujaron los bonos argentinos e hicieron subir el Merval cerca de 9%.
Lo que los empresarios piden a gritos, un país “normal”, bastante más parecido a lo que reclama la oposición y un poco lejos de esa épica del relato kirchnerista, es hoy una realidad.