La nota saliente del encuentro que la delegación argentina tuvo hoy a la mañana con Daniel Pollack es la buena relación que estableció el ministro Axel Kicillof con el mediador designado por el Juez Griesa.

Kicillof explicó una vez más la buena predisposición argentina de  cumplir con el 100% de los acreedores, sólo que en las condiciones que el Gobierno de CFK considere justas. Esto es, básicamente, liberar los 530 millones transferidos al Bank of New York para pagarle a los holdins, de modo de no entrar en cesación de pagos; sortear el acuerdo con los holdouts para después de diciembre, cuestión de dejar caer la cláusla RUFO, que podría envalentonar a los holdins a reclamar el mismo trato que a los holdouts (es decir, que les paguen más dinero); y por último buscar un mix de efectivo y bonos.

El acuerdo está más cerca de cerrarse con esta primera reunión de la delegación, que volverá el viernes a reunirse en Nueva York. Mañana, Pollack recibirá a los holdouts, para escuchar su contrapropuesta. En el medio, NML volvió a publicar que la Argentina no quiere negociar, y Kicillof le respondió con un artículo contundente: “Argentina ha dejado clara su voluntad y capacidad para negociar desde 2003. Después de la sentencia sorprendente e injusta del sistema judicial de Estados Unidos, me he reunido personalmente ayer con el Sr. Daniel Pollack, Maestro Especial designado por el juez Griesa, lo que demuestra nuestra voluntad de avanzar en un diálogo para garantizar condiciones justas, equitativas y legales, teniendo en cuenta el interés del 100% de los tenedores de bonos”.

La guerra parece por ahora más retórica, ya que los mismos fondos buitre están recibiendo presiones de empresarios para que aflojen la cuerda alrededor del cuello de nuestro país. Nadie, en definitiva, sale beneficiado si la Argentina inicia un proceso de default mundial. A no ser, claro, que los intereses detrás del Juez Griesa vayan más allá de los 1.500 millones de dólares que reclaman los holdouts. Esos intereses van por el lado de la política, con un juez republicano que no simpatiza en nada con el demócrata Obama, que ya mostró cierta afinidad con la posición argentina.

¿Está jugando Paul Singer en connivencia con un sector de la Justicia de EE.UU para mermar los votos del partido “progresista” de Estados Unidos? Así lo cree el politólogo y profesor universitario Franciso Cofano: “En Estados Unidos los intereses económicos y los políticos no están separados. La financiación de los partidos es directa, aunque transparente, y el lobby en el Congreso por parte de las grandes compañías es tan viejo como la Unión misma. Griesa representa al partido Republicano, y tiene una postura claramente contraria al gobierno de Cristina”, señaló.

“La cláusula RUFO es el gran cuco. Vencida a barrera del reclamo de los demás acreedores, no creo que haya problemas para cerrar el pago. No es sólo un alivio para ordenar las cuentas, sino además un gran espaldarazo político”, agrega el economista Santiago Eliceche.

El 30 de julio es la fecha final para la resolución de la disputa, pero todo indica que el acuerdo final está al caer.