El tipo soñó que hoy ganamos. Se levantó victorioso y feliz, convencido que ésta vez, su empecinado optimismo era premonitorio. Como su buena vibra me contagia, le pedí que escriba lo que sentía en #BORDER. Para compartirlo con ustedes

Por mi novio

En unos minutos, la Argentina juega su final tan inesperada como soñada. Sabella y los 23 están a un paso de quedar en la historia y ser ídolos del país en el que la pelota no se mancha.
Creánme que después de haber visto los mundiales del 86 y 90, y habiendo nacido con un mundial ganado -el del 78- fue muy jodido enfrentar ya adulto las continuas frustraciones de los mundiales en los que nos quedamos con las ganas. Los nuestros, grandes estrellas en Europa, goleadores de ligas extranjeras, y derrotados en la celeste y blanca. ¿Por qué?

Nos enojamos pensando “son mercenarios, sólo les importa la plata”; “no van por la gloria”.

“No quieren jugar para la selección, todo es pura lucha de egos y rivalidades”; “no hacen piña”.

Por eso digo que esta final es inesperada, porque después del 94, 98,2002, 2006, 2010 ¿qué traía de nuevo este equipo?
Son la nueva generación de estrellas millonarios a los 22, que prácticamente se criaron en el exterior.. ¿Pero tenían hambre de gloria como para hacer cambiar la historia reciente?.

Pues sí, Messi, con 4 balones de oro (récord inédito para un argentino y dueño de una fortuna incalculable) hace más de 1 año llama por teléfono a sus compañeros de selección para saber si están bien y si necesitan de su ayuda para ejercer el liderazgo que naturalmente todos le concedemos. Y qué decir de Mascherano, Di Maria, Higuaín, Lavezzi y compañía.

Me enganchó mucho el ciclo de documentales que conduce Víctor Hugo Morales y que cuenta las vida de los jugadores de la selección cada uno en el país en el que vive. Es genial, si enganchan repeticiones no se lo pierdan; lo transmitieron por todos los canales públicos.

Si sus relatos del Mundial 86 quedarán en la historia por cierto, éstos documentales deberían ser el sello del 2014. Pero hoy, el clima anticipa todo. El miércoles miles de nosotros, con hambre de gloria y de camaradería salimos a la calle a festejar como si ya tuviésemos la copa entre manos.

Ojalá todos los argentinos aprendamos de nuestros jugadores porque ellos nos están dejando una lección de vida que nosotros estamos necesitamos: por encima de cualquier disciplina del deporte o trabajo o profesión existen un sistema de valores y principios que acomodan a la gente en la cancha. Una manera positiva de meter un gol. No sólo basta con el talento individual o colectivo, el plus para llegar es poder construir en equipo.

Anoche soñé que ganamos. Yo estoy seguro que levantamos la copa.

Aunque para mi corazón, pase lo que pase hoy a las 17,  Sabella y los 23 ya son campeones del mundo.