(Foto: Juan Tessone Ph) 
CFK estuvo una hora y media encerrada en su baño privado antes de dirigirse a todo el país para anunciar la arriesgada apuesta del “pago de la deuda soberana”. Así lo confirmó a Borderperiodismo una fuente que observó la situación en directo.

Cristina, visiblemente angustiada por el anuncio que iba a realizar, demoró más de lo habitual antes del anuncio que para algunos “deja a la Argentina fuera del mapa” y para otros resulta “una muestra de soberanía política y económica”.
La misma Presidenta dijo en on que tenía “miedo” antes del anuncio, que sin dudas cae en medio de un clima enrarecido con los empresarios, por la Ley de Abastecimiento y la amenaza de la Ley Aniterrorista, la norma más criticada por el ala izquierda del Gobierno. Donnelley, la imprenta que quebró en forma exprés y que la misma CFK dijo que denunciaría en el marco de esa ley, finalmente será investigada bajo un paraguas legal más benigno. Quizá la única concesión que hizo el Gobierno al espanto que provocó en la UIA, la CAME y Adeba, entro otros, la escalada verbal por el control de precios y utilidades.
Sin dudas la Presidenta enfrenta su momento más aciago, aconsejada por su ministro dilecto Axel Kicillof para volcarse totalmente en contra de los designios arbitrarios del mercado, batalla que el ministro de Economía le ganó al medido Juan Carlos Fábrega, el titular del Banco Central que había logrado frenar las corridas del primer semestre con precisión quirúrgica.
La perspectiva de corto plazo no es buena: el plan -veremos si los bonistas adhieren al nuevo canje- se aprobará en el Congreso pero será un problema, claramente, que tendrá que resolver quien se siente en el Sillón de Rivadavia en 2015.