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Cine 2014: Hubo mucho y bueno pero ¿faltó lo mejor?

Cine 2014: Hubo mucho y bueno pero ¿faltó lo mejor?

En 2014, la cartelera argentina ofreció una gran diversidad de estrenos, con resultados de taquilla alentadores para los cines locales. Sin embargo, el cierre del año la encuentra desprovista de los films favoritos de la crítica mundial tal el caso de Birdman, de Alejandro González Iñárritu -se estrena en febrero 2015-, Under the skin -con Scarlett Johansson en uno de sus mejores papeles- o el documental Citizenfour, que recorre las horas en que Edward Snowden reveló las perturbadoras prácticas de vigilancia e invasión a la privacidad perpetradas por la National Security Agency (NSA) en EE.UU. y el mundo.

Probablemente, la presencia de algunos de estos films en nuestras pantallas quedará determinada por las nominaciones al Oscar, que se anunciarán el 15 de enero próximo. En ese contexto, esta selección presenta algunos de los estrenos que más disfrutamos durante 2014.

Boyhood

Mientras que el uso de innovaciones tecnológicas permite “revolucionar” el cine actual, Richard Linklater eligió el camino inverso para contar el recorrido de una vida como nadie lo hizo antes. Así construyó una épica colosal con los elementos más tradicionales del cine.

Los acontecimientos cotidianos más comunes, sin grandilocuencia, dramatismo ni golpes bajos, hacen fluir esos doce años en la vida de un niño -de los 6 a los 18- sin forzar una sola escena. Así, el guion de Boyhood condensa logros, tensiones, alegrías, desengaños, todo los que nos pasa cada día, sin guiños moralistas ni tendenciosos.

Más allá de la ambición del proyecto, la autenticidad de este ejercicio cinematográfico no sólo se apoya en haber utilizado a los mismos actores durante los doce años de filmación. Linklater se supera como narrador de historias, con diálogos certeros y una dirección de escenas obsesiva que no descuida ningún detalle en función de la naturalidad con que se desarrolla la trama.

Comando Especial 2

Si no integran una saga, las secuelas suelen ser decepcionantes. Y en el caso de las comedias, el riesgo es mayor porque pierden esa chispa de la risa que tenía la original. Por eso, asomarse a la nueva entrega de Comando Especial (2012) no estaba libre de cierto grado de escepticismo.

Esta película mantiene el tono paródico de la original, pero potenciado por alguna de las drogas alucinatorias que estos policías intentan descubrir. La capacidad para reírse de sí mismos demuestra que los realizadores –Phil Lord y Christopher Miller– se tomaron este proyecto muy en serio.

Así, durante toda la trama subrayan lo ridículo de hacer una secuela exactamente igual a la original, que hubiera sido el camino más sencillo y esperable. Y lo ratifican con artillería pesada: se suceden situaciones inverosímiles llevadas al extremo con todos los recursos de la comedia, desde el humor corporal hasta los guiños más sutiles. Además, redoblan la apuesta con unos créditos de cierre imperdibles.

Comando Especial 2 es puro gas hilarante y por momentos supera a su predecesora. El dúo Jonah HillChanning Tatum se consolida y funciona a la perfección, aún en las escenas que parecen improvisadas. Incluso Tatum demuestra que sigue evolucionando como actor, saliendo bien parado en géneros diversos.

El Gran Hotel Budapest

Wes Anderson había decepcionado un poco a sus seguidores con el estreno de Moonrise Kingdom (2012). Esto sucedió porque sus films anteriores destilaban tanta genialidad, que haber descendido un par de puntos en la escala de calidad andersoniana no pasó desapercibido.

Sin embargo, 2014 marcó un regreso avasallante con El Gran Hotel Budapest, una urdimbre compuesta de casi tantas tramas como subtramas. Y la capacidad única del realizador para insertar casi quirúrgicamente una dentro de otra, sin que se entorpezcan ni se pierda el hilo conductor de ninguna.

En esta ocasión, Anderson intensifica su obsesión por los detalles, no sólo en los encuadres y los planos, sino también en la minuciosidad con la que están diseñados los puntos de contacto entre historias, diálogos y personajes a lo largo de toda la narración.

Ida

Esta sobrecogedora sorpresa del polaco Pawel Pawlikowski pasó casi desapercibida por las salas locales. En la Polonia de postguerra, una novicia a punto de tomar sus votos conoce el “mundo exterior” tras enterarse de un secreto familiar. Esta búsqueda revelará acontecimientos atroces vinculados a las relaciones entre católicos y judíos en pueblos rurales.

Filmada en un blanco y negro tan sutil como poderoso, Ida se regodea con los hipnóticos primeros planos de la protagonista –Agata Trzebuchowska-. Además, esta elección intensifica las huellas que la insoportable densidad del contexto imprime sobre cada personaje.

A pesar de la temática, no se centra en el trillado debate sobre la religión, sino que indaga en un mundo de culpa, resignación y vergüenza, tallado por la impunidad que impuso el “sálvese quien pueda” durante la ocupación nazi. El peso del pasado profundo abre grietas de incertidumbre en un presente construido sobre apariencias, y cada personaje buscará las claves para retomar su camino hacia un futuro cada vez menos claro.

Primicia Mortal

Un viaje de ida, una carrera suicida en el carril rápido desde la apertura hasta los créditos de cierre. Primicia mortal, ópera prima de Dan Gilroy -la escribió y la dirigió-, te lleva de paseo sin permiso por el circuito del amarillismo televisivo de Los Ángeles, fundamental para la supervivencia de los noticieros que se nutren de esa carroña.

El espectador es casi una cámara subjetiva en la búsqueda de un psicópata buscavidas tan inteligente como inmoral, que recurre a la intimidación para ganar dinero, pero también para lograr una consagración legítima y superficial, como lo que nos vende la televisión.

La narración tiene un balance perfecto entre la despiadada vorágine televisiva y los tiempos cinematográficos que permiten construir atmósferas y desarrollar personajes en su justa medida.

Además, es uno de los mejores papeles de Jake Gyllenhaal, que nuevamente se somete a una transformación física -aquí mucho más delgado que de costumbre-, y confirma su versatilidad de interpretación.

De yapa, la decepción del año: Éxodo. Dioses y Reyes

Nadie podrá despojar al legendario Ridley Scott de su bien ganado puesto en el olimpo del cine, al que accedió gracias a glorias como Alien, el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982), entre otras. Sin embargo, en los últimos años se ha embarcado en proyectos tan ambiciosos como decepcionantes.

Después de un trabajo satisfactorio como Prometeo (2012), en la que trazaba puntos de contacto con Alien, se despachó con la insufrible El abogado del crimen (2013), que pretendía suplir la carencia de méritos narrativos con un elenco estelar, pero terminaba naufragando en un mar de tedio.

En 2014 apostó a una épica bíblica -como si hiciera falta otra-: la historia de Moisés y la liberación del pueblo hebreo. Exodo: Dioses y reyes no es una remake de Los diez mandamientos (1956), pero tampoco aporta nada nuevo a la historia. Christian Bale (Moisés) se ve tan desorientado que parece estar buscando la batiseñal durante toda la trama, y el casi nulo desarrollo de personajes secundarios a cargo de Sigourney Weaver o Aaron Paul es proporcional a la baja convicción de sus interpretaciones.

El principal punto débil de la película es el guión, que evidencia parches y costuras de retazos que se fueron recolectando por ahí. En ese contexto, Scott se despacha con algunas escenas convincentes e intensas, como el descenso de las plagas sobre Egipto. Pero ni esta incursión lo salva de que nos preguntemos “Ridley, hermano, ¿qué te pasó?”.

 

Por Alejo Tarrío

Licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires

Estudios de Cine Documental en el Centro de Formación Profesional SICA

alejostarrio@gmail.com

Twitter: @Alejost

 

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Alejandra Casal @alitacasal
@alitacasal

Periodista especializada en series y cine. Estudié Comunicación (UBA) e hice cursos sobre cine y crítica de cine en la Universidad de Oxford (UK) y en la escuela El Amante, entre otros. Soy directora de Hablemosdeseries.com.ar . De chiquita quería ser arqueóloga por Indiana Jones y detective por Sherlock Holmes.

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