El petrolero más poderoso del país  Carlos Bulgueroni y el ex gobernador de Chubut, Mario Das Neves, investigados coimas. Para el CEO de PAE todo es una operación de Cristóbal López. 

Por Marita Tudor 

Esta causa viene pasando desapercibida, pero desató un cruce de acusaciones entre dos de los empresarios más poderosos del país: Carlos Bulgheroni y Cristóbal López. Y de fondo, un caso de posible soborno entre el ex gobernador Mario Das Neves y la petrolera Pan American Energy (P.A.E.).

El fiscal Guillermo Marijuán venía investigando el posible pago de una coima de P.A.E. al chubutense para obtener la extensión de la concesión de Cerro Dragón por 40 años. Buscaba un “típico pago”, de esos que la Justicia está acostumbrada a escuchar pero nunca probar. Pero un testimonio dio un giro inesperado. El 12 de enero, en medio de la calma de la feria judicial -todavía no había estallado el caso Nisman-, un ex funcionario judicial se presentó ante el fiscal y aportó su testimonio.

En mayo de 2014, Clarín publicó que British Petroleum, la firma que controla a P.A.E., autodenunció el pago de la coima en Argentina ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos. Luego, la petrolera salió a desmentir esa información. Hasta ahora la Justicia buscaba pruebas de un pago directo y envió un exhorto a los Estados Unidos para obtener información. Hasta que apareció Eduardo Samamé, ex procurador general de la provincia de Chubut. El ex jefe de los fiscales de Chubut sostiene que P.A.E. pagó un soborno de manera indirecta. Según su testimonio, hay tres áreas en Chubut que no tienen petróleo: Paso Moreno, Nueva Lubecka y Paso de Indios. Das Neves las habría entregado, sin costo, a la empresa Cliveden Petróleo Argentina SA. Poco después, y a pesar de no encontrarse petróleo o gas, P.A.E. le compró a la empresa argentina esas áreas por US$ 47 millones. Al mismo tiempo, negociaba la extensión de la concesión de Cerro Dragón.

Tiempo después de adquirir las áreas desiertas, P.A.E. se las devolvió al gobierno de Chubut sin reclamar nada a cambio. La empresa sostuvo que quería explorar si a través de esas áreas había acceso a su pozo en Cerro Dragón, pero finalmente no fue así y se deshicieron de las zonas muertas. Pero Samamé aportó otra teoría. “La única explicación plausible es que esa adquisición de áreas sin valor geológico fue el puente por el que millones de dólares transitaron desde PAE hacia los nuevos ricos que desde el gobierno provincial otorgaron una concesión escandalosa”, dijo al fiscal.

Los abogados de Bulgheroni, León Arslanián y Germán González Campaña, intentaron hacer caer el testimonio de Samamé. En un escrito, acusaron a Marijuán de montar una “investigación paralela” y “secreta” para perjudicar “a su antojo” y con “tropelías” a la petrolera que dirige Bulgheroni. Dicen que el testimonio que dio giro a la causa se tomó el 12 de enero, cuando en los tribunales reinaba la feria judicial y que se hizo a espaldas de la defensa. Marijuán le contestó a los abogados en otro escrito. Les avisó que el fiscal ante la Cámara Federal, Germán Moldes, estaba notificado de ese testimonio. Además dijo que los dichos de Samamé “generó numerosas medidas de prueba”. De hecho, condujo al fiscal hacia Chubut en busca de información oficial sobre la compra-venta de esas tres zonas en sospecha.

Hoy, el juez de la causa, Rodolfo Canicoba Corral, le dio la razón a Marijuán. El testimonio quedó firme y el fiscal profundizará su línea de investigación. En los próximos días viajará a los Estados Unidos para buscar información.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver Cristóbal en esta historia? Parece que mucho, según Bulgheroni. En P.A.E. están convencidos de que es el principal interesado en perjudicarlos en el negocio petrolero y que podría estar conectado con Samamé. Cristóbal hace oídos sordos pero aprovecha cada novedad del caso para hablar del tema en sus medios de comunicación. Y eso que los casos de coimas en el poder no son el fuerte de su imperio mediático.

Los radicales de Chubut también están aprovechando la historia. El senador Mario Cimadevilla viajó a la Securities and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos para recabar información sobre el caso y la autodenuncia de British Petrolium que después salió a desmentir. En la reunión fue recibido por un investigador de la SEC y por un representante del FBI.