(LAS IMÁGENES PUEDEN DAÑAR SU SENSIBILIDAD)

Informe sobre los organizadores de la performance, los que la impulsaron y quienes pagaron las “mesas” rotas de una actividad que provocó revuelo en la sociedad.

Por Diego Rojas (@zonarojas)

Mientras la presidenta Cristina Fernández se dirigía a sus huestes luego de la cadena nacional, se desarrollaba en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA -ante bastante menos testigos- una actividad que daría mucho más que hablar. El hecho que fue realizado bajo el nombre de “Miércoles de Placer” -actividad promovida por el decanato de la casa de estudios y el Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades– consistió en una serie de actividades sexuales explícitas que, bajo el mote de “posporno” planteaban la ocupación de los espacios públicos para llevar adelante las manifestaciones de disidencia sexual supuestamente inscriptas en su programa. El posporno llega a Sociales, se pasea por los pasillos de la facultad y va sexualizando todo a su alrededor”, adelantaba el flyer con el que se convocaba al encuentro, que fue realizado por varias jóvenes que manifestaron su sexualidad disidente -que incluyó la introducción vaginal de micrófonos- sobre mesas de agrupaciones de izquierda de la facultad.

En la era de las redes sociales, las imágenes captadas por estudiantes que azorados presenciaban la experiencia recorrieron rápidamente Twitter y Facebook y dieron pie para que el acontecimiento se convirtiera en una noticia escandalosa. El decanato de #Fsoc (así se conoce en las redes sociales a la Facultad de Ciencias Sociales), que había autorizado la realización del “Miércoles de Placer”, se desligó del tono de los hechos y señaló, mediante un comunicado, que sancionaría a sus protagonistas y a los miembros del Área de Comunicación, Géneros y Sexualidades, organizadores del evento. Pero, ¿quiénes son las personas que dieron rienda suelta a una experiencia difusa en el ámbito de los pasillos de la academia?

Impulsora local del posporno.

Impulsora local del posporno.

Laura Milano es egresada de la carrera de Comunicación de #Fsoc, escribió varias notas en el suplemento GLBT “Soy” de Página/12, trabaja desde 2014 en un ministerio del Estado nacional -según plantea ella misma en sus currículums- y realizó actividades poéticas en el Encuentro Federal de la Palabra, realizado este año en Tecnópolis. La actividad realizada en ese encuentro dista de lo explícito, ya que propone una confluencia auditiva con la poesía erótica. “Oído-Dildo” es el nombre que eligió para una performance que incluye el uso de una especie de vuvuzuelas que se acercan al oído de la persona que participe del acto para que se le lean poemas eróticos, gemidos y otras formas de estimulación auditiva. Es a todas luces una actividad que se enmarca en la performatividad poética.

Oído dildo

Oído dildo

Milano es autora del libro Usina posporno que plantea una exploración de experiencias pornográficas autogestionadas que darían lugar a la expresión de sexualidades disidentes. Se trata de una vieja polémica entre el activismo GLTB y su vertiente queer, corriente a la que adscribe el texto, contra el “feminismo lesbiano”, que rechaza la pornografía y la prostitución, elementos que la teoría queer asimila. “Temo que algunas lectoras lesbianas reaccionarán con indignación ante los argumentos que se apuntan en este libro, es decir que la pornografía, el sadomasoquismo y los roles sexuales estereotipados son incompatibles con un proyecto feminista lesbiano”, escribía Sheila Jeffreys en La herejía lesbiana en 1993, en una polémica que continúa. A pesar de sus ímpetus de “novedad”, la forma “posporno” tiene décadas de disputa ideológica con otras corrientes en el movimiento GLBT. Milano es una admiradora de la presidenta Cristina Fernández, hecho que resulta paradójico, ya que la abanderada de las sexualidades diferentes llama “la más rockera” a una mandataria que se opone a la legalización del aborto, reivindicación básica del movimiento de la mujer.

Milano es admiradora de CFK, que se opone al aborto.

Milano es admiradora de CFK, que se opone al aborto.

Glenn Postolsky es el decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. De fuerte militancia kirchnerista, fue uno de los principales impulsores de la Ley de Servicios Audiovisuales y, desde que asumió como decano en 2013, le imprimió a su gestión un marcado sesgo unitario con los fines del gobierno. Aprobó la actividad del “Miércoles de Placer”, aunque luego del escándalo se desdijo y un comunicado de su dirección planteó que sancionarían a sus impulsores.

El intercambio sexual entre las protagonistas de la performance se desarrolló sobre las mesas de agitación política que tiene el Partido Obrero en la facultad, hecho al que consideraron una provocación -además de señalar que los flujos y orinas, acompañados de preservativos, no fueron limpiados por sus protagonistas quienes, al contrario, habrían planteado proclamas contra el Centro de Estudiantes, que dirige el PO junto a otras agrupaciones-. En un comunicado, señalaron: “El “Posporno” podría haberse desarrollado en la dirección de la carrera, en el auditorio o en la oficina de cualquiera de sus funcionarios-organizadores. Otra opción era usar las mesas de La Cámpora o La UES, las agrupaciones que coordinan cotidianamente su actividad con la gestión de Sociales. Sin embargo, la actividad se montó sobre las mesas de las fuerzas de izquierda que conducen el Centro de Estudiantes. Queremos decir que no solamente no nos consultaron sino que, después de orinar y eyacular sobre nuestros materiales, no limpiaron y dejaron preservativos usados acompañados por proclamas contra el Centro, sus espacios de organización y de gestión”.

La polémica logró opacar a la cadena nacional de la presidenta. Sin embargo, también es cierto que abrió un debate sobre las posibilidades políticas -o no- de la performance y sobre algunas posiciones discordantes en el seno del movimiento LGTB, a la vez que planteó cuáles son los límites -o no- para desarrollar experiencias sexuales explícitas en ámbitos públicos. Un debate que, parece, recién está a punto de comenzar.