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Kunduz, o de cuando el Premio Nobel de la Paz bombardeó un hospital

Kunduz, o de cuando el Premio Nobel de la Paz bombardeó un hospital

El 3 de octubre, las fuerzas de USA en Afganistán bombardearon el hospital de Kunduz  en un episodio que constituye un típico “crimen de guerra”. Pero ahora, ¿quién le pone el cascabel a Obama?

El 3 de octubre, en plena madrugada, un ataque aéreo redujo al hospital de Kunduz a un montón de salas en llamas. En el hecho murieron diez pacientes (siete adultos y tres niños) más doce personas del equipo de Médicos Sin Fronteras, la organización humanitaria que sostiene el hospital. Mejor dicho: que “sostenía” porque desde el ataque, el sitio quedó inutilizado. Era el único lugar de atención médica gratuita para los 300.000 pobladores de la zona.

“Daño colateral”, fue lo primero que arguyeron los responsables militares del ataque a través de su vocero en Afganistán. Dijeron, sencillamente, que el bombardeo de las instalaciones sanitarias (junto con la muerte de 22 personas y un aún impreciso número de heridos) era parte de su lucha contra el ejército talibán. Con el correr de las horas, y al tiempo que la noticia del ataque aéreo a un objetivo tan poco efectivo en la lucha contra el talibán se iba convirtiendo en un verdadero escándalo internacional, comenzaron a hablar de “error”.

El hospital fue accidentalmente impactado”, aseguró tres días después del bombardeo John Campbell, general del ejército estadounidense a cargo de la misión en Afganistán. Pero, para ese entonces, tanto por el relato de los sobrevivientes como por dosis mínimas de sentido común, hasta los observadores más cautelosos habían empezado ya a hablar de asesinatos deliberados. Después de todo, como se encargó de aclarar Médicos Sin Fronteras, tanto Washington como las autoridades militares de USA en Afganistán tenían la localización exacta del hospital. Se las habían pasado por GPS, justamente para evitar posibles “errores”.

Así y todo, el hospital lo mismo fue incendiado, con médicos y enfermos en su interior. “En la sala de cuidados intensivos había seis pacientes ardiendo en sus camas”, declaró Lajos Jecs, parte del equipo de MSF en el hospital de Kunduz. “Fuimos a buscar a los compañeros que estaban trabajando en el quirófano en el momento en el que empezaron a caer las bombas. El panorama que vimos allí también era horrible. Un paciente estaba muerto en la mesa de operaciones, en medio de la destrucción”, aseguró.

Por su testimonio sabemos también que uno de los médicos murió mientras era operado de urgencia por uno de sus compañeros sobre una mesa de oficina. Pero también que muchos médicos murieron porque no dejaron solos a sus pacientes ni siquiera bajo la lluvia de bombas.

Sabemos también que hay grabaciones. Como lo reportó The Daily Beast, el Pentágono maneja el registro de audio entre el equipo de apoyo en tierra y los tripulantes del AC-130 (una avión de guerra) que abrió fuego contra el hospital. El problema: Estados Unidos tiene una larga tradición en el encubrimiento de sus tropas en el exterior. Ha desatendido, de hecho, desde de denuncias por crímenes hasta violaciones protagonizadas por sus soldados en el extranjero. Nada hace pensar que esta nueva aberración vaya a recibir un tratamiento distinto.

Por otra parte, Border tuvo oportunidad hace más de un año de entrevistar a una de las máximas autoridades de Médicos Sin Fronteras, quien expresó que uno de los problemas más serios que tienen para trabajar en conflictos armados es, justamente, hacerle entender  a los bandos enfrentados que atender a las víctimas civiles no implica “colaborar con el enemigo”. Sin embargo, y en especial para los ciudadanos de los Estados Unidos, brindar ayuda en este tipo de casos es buscarse problemas, cuando no la posibilidad de enfrentar cargos por “traición a la patria”.

Consciente de esto, la organización humanitaria MSF busca ahora una investigación independiente de lo sucedido aquel día en el hospital. Sabe que ni los Estados Unidos ni las autoridades afganas serán imparciales, por lo que se busca ahora es la colaboración de las Naciones Unidas. Hasta allí, hasta la sede de la ONU en Ginebra, llegó la Dra. Joanne Liu, presidente internacional de MSF, para hacer oír su demanda.

¿Qué dijo? En primer lugar, que “El sábado por la mañana, los pacientes y el personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) asesinados en Kunduz se sumaron a la incalculable cantidad de personas que han muerto en zonas de conflicto en todo el mundo a las que se hace referencia como ‘daños colaterales’ o como ‘consecuencia inevitable de la guerra’. El Derecho Internacional Humanitario no da margen a los ‘errores’: se trata de las intenciones, los hechos y los porqués”

Agregó luego que “el ataque de Estados Unidos contra el hospital de MSF en Kunduz supone para nuestra organización la mayor pérdida de vidas humanas provocada por un ataque aéreo. Decenas de miles de personas en Kunduz ya no pueden recibir atención médica en el momento en el que más lo necesitan. Hoy decimos: basta. Ya es suficiente. Incluso la guerra tiene reglas”.

La idea ahora es que alguna de las naciones que integran la Organización de Naciones Unidas recoja el guante, porque para activar la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta (una comisión para la investigación de esta clase de crímenes) se necesita que alguno de los 76 estados firmantes impulse esta herramienta. Pero, ¿qué país se animará a tomar la iniciativa?¿Quién sería capaz de investigar nada menos que a los amos de la vida y de la muerte en el mundo?

Obama, por lo pronto, ya pidió disculpas. Más aún: las familias de las víctimas fueron indemnizadas. Pero, como viene explicó Liu, no es de dinero ni de perdón de lo que se trata. “Este no es el bombardeo a un hospital, sino la Convención de Ginebra. Y eso no puede ser aceptado”.  Bombardear hospitales en lugares de guerra está prohibido, y eso fue lo que acordaron alguna vez las naciones. Ese sería el límite para la guerra: no matar, cuanto menos, a los enfermos, a los heridos y a quienes intentan curarlos. Estados Unidos violó ese  pacto. Lo que siga a eso puede contar, tal vez mejor que ninguna otra cosa, qué clase de futuro nos espera.

Para saber más:

https://www.msf.org.ar/actualidad/medicos-fronteras-bombardeo-su-hospital-kunduz-incluso-guerra-tiene-reglas

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/07/actualidad/1444207318_577556.html

https://www.youtube.com/watch?v=8DqS8fuJFuU

 

 

 

 

 

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