Cultura Pop

The Who: Los cincuenta años de “My Generation”

The Who: Los cincuenta años de “My Generation”

El clásico de clásicos cumple años, con la banda que prefería morir antes que llegar a viejos vivita y coleando, aunque de forma un poco triste.

“La gente intenta humillarnos (Hablo de mi generación) sólo porque existimos (Hablo de mi generación). Todo parece horriblemente frío (Hablo de mi generación), espero morir antes que llegar a viejo (Hablo de mi generación)”. Corría 1965, Pete Townshend se sentó guitarra en mano en su departamento del barrio londinense de Belgravia enfrente de su grabador de dos pistas, y se dio cuenta que tenía que hacer el retrato definitivo de la subcultura mod que sus ojos veían y a la que él pertenecía. Aquellos jóvenes que le protestaban a la sociedad enfundados en elegantes trajes hechos a medida en Carnaby Street, que tenían a su grupo The Who como reyes indiscutidos y a los rockers de camperas de cuero negro como sus máximos enemigos, que consumían anfetaminas como si fueran caramelos Sugus e idolatraban la música negra del sello Motown merecían un himno eterno. Así nacía “My Generation”, el tema por el que The Who será recordado por siempre (ocupa el número 11 en la lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos que Rolling Stone hizo en el año 2004), y que está muy próximo a cumplir medio siglo de vida, ya que fue publicado como single del disco The Who Sings My Generation el 29 de octubre de 1965.

“El mod trata de justificarse a sí mismo, quiere replicar a todos aquellos que le desprecian, pero ha tomado demasiadas píldoras y no puede concentrarse bien. Se limita a balbucear. Está harto y desesperado pero no puede decir por qué, no puede articular palabra, y cuanto más se lo propone más tartamudea y más se embarulla”. En el indispensable libro de 1970 Awopbopaloobop Alopbamboom Nik Cohn brinda la que es, quizás, la mejor definición de “My Generation”. El análisis incluye al relato escrito por Townshend, a la insuperable vocalización entrecortada de Roger Daltrey y al singular y enrevesado diálogo que se da entre la guitarra de Townshend y el bajo y la batería de John Entwistle y Keith Moon, respectivamente. Sin embargo, Pete recuerda esa génesis de otra forma en un reportaje que David Fricke le hizo para Rolling Stone en 1987: “Una de las cosas que compré cuando The Who se volvieron exitosos fue un  Lincoln Continental modelo 1963. Lo estaba conduciendo por Londres, y una mujer arriba de un coche que iba en la dirección contraria me miró. Llevaba un collar de perlas, pelo rubio, era muy hermosa, de unos treinta y cinco años. Ella me miró como si admirara mi coche. Entonces curvó el labio y dijo: ‘Manejando el auto de mamá, ¿verdad?’. Ese incidente, entre otros, me hizo odiar a esa clase de gente. Realmente comencé a responder a eso. ‘Hijos de puta, voy a ser más grande y más rico, y yo voy a entrar en tu vecindario. Me voy a comprar esa casa al lado de la tuya, Señor Fulano de Tal’. Y lo he hecho”. El resentimiento de clase hacia los mayores por parte de los jóvenes en una canción llamada “Mi generación”: pocas veces el rock fue tan explícito.

Pero falta la frase por la que “My Generation” se transformó en un tema que identificó a los mods en los 60, a los punks en los 70 y a todo joven rebelde aún hoy: “I hope I die befote get old” (“Espero morir antes que llegar a viejo”). “Es una frase con la que aún tengo que convivir, pero no por el motivo que muchos piensan. Tengo que estar muy, muy atento para no convertirme en una de esas personas que despreciaba”, dijo Townshend en el citado reportaje con Rolling Stone, y si bien el justificativo cierra, no deja de ser triste ver hoy a dos septuagenarios como él y Daltrey secundados por un grupo de sesionistas que reemplazan a los fallecidos Entwistle y Moon mantener viva a la marca The Who y arruinar sus días de gloria. Y la comparación con los Rolling Stones no es válida en este caso, ya que el bajista y el batero eran el corazón musical de The Who del mismo modo que Keith Richards y Charlie Watts lo son en los Rolling. Para disfrutar de la actualidad de Daltrey y Townshend, mejor escuchar Going Back Home, el disco que el año pasado el primero grabó con Wilko Johnson; o leer Who Am I?, la autobiografía del segundo. O jugar a la nostalgia y chequear la versión en vivo de “My Generation” de catorce minutos y fracción que la banda registró en el disco en vivo Live At Leeds (1970): jamás el cuarteto sonó tan poderoso como ahí. Y eso, tratándose de The Who, no es moco de pav

 

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