El mediático actor está internado en una clínica psiquíatrica luego de haber sido detenido por violencia doméstica. ¿Que fue realmente lo que pasó en el departamento de Las Cañitas? ¿Qué hay detrás de esa cara bonita?

Hace sólo un mes la vida de Matías Alé parecía un cuento de hadas, una escena típica de tapa de revistas: el actor, después de un breve y apasionado romance, se casaba con su novia y salía en todos lados haciendo gala de su felicidad. Se lo veía contento posando en las fotos y hablando de María del Mar Cuello Moler, quien según él, y aunque sólo estaban juntos desde hacía cinco meses, era el amor de su vida.

Sin embargo, esta semana, la romántica historia se transformó en una verdadera pesadilla: el martes a la madrugada la Policía, alertada por los vecinos, entró a la casa y, al parecer, encontró a Matías golpeando a su mujer y a su suegra. Inmediatamente fue detenido y acusado de ejercer violencia de género y resistencia a la autoridad. Pero la cosa no terminó ahí, el actor estaba fuera de control, tuvieron que atarlo y él, enajenado, rezaba el padre nuestro y aseguraba haber visto al mismísimo demonio. Después de pasar por tres clínicas, lo llevaron a una clínica de salud mental y comenzaron las especulaciones.

Se dice que tuvo un brote psicótico, que es bipolar, que estaba muy estresado, que fue captado por una secta, que tuvo delirios místicos, que la culpa fue de las drogas, que le hicieron magia negra, que la casa estaba embrujada y hasta que su madre es bruja y que tiene un terreno donde hubo un cementerio y que por eso está maldecido.

Lo cierto es que Matías desde hacía tiempo estaba teniendo comportamientos extraños: había dejado de ver a sus amigos más cercanos, a su madre y estaba obsesionado con la religión. El mismo día del episodio, la mujer y la suegra de Alé llevaron al Pastor Acuña, un especialista en exorcismo, para que lo ayudaran a sentirse mejor. “El señor Alé quería librarse de una mala presencia. Tomó su perfume y lo esparcía como agua bendita”.”, dijo el obispo de la Iglesia Luterana y aseguró que Matías no agredió a las mujeres sino que se esforzaba por protegerlas. Antes de ser detenido, Matías repetía la frase: “Mati y Mari por siempre. Por siempre seré tu servidor. Siempre se hará tu voluntad. Te amo hasta el final. Confía en mí. Te cuido, Falta poco. Divertite con cautela. Día a Dia. Cúbreme con tu sangre“.

En septiembre Matías ya estaba teniendo actitudes que descolocaban a la prensa y a sus familiares. Por ejemplo, había dicho que su mujer estaba embarazada cuando no lo estaba y había anunciado el casamiento por televisión de manera sorpresiva, incluso antes de contarle a su entorno cercano. No estoy manejando mis emociones“, dijo él mismo en un móvil .

Hoy su abogado dijo que no había diagnóstico y que no existió violencia doméstica. “Cuando llegó la policía él se tiró encima de su mujer y su suegra para protegerlas. No hubo ningún tipo de violencia”, aseguró. Su mujer, María del Mar, también desmintió que la haya golpeado: “Todo lo que dicen es mentira. No me atacó físicamente. Mati hace días que venía mal y raro. Todos lo decían y lo notaban, y por el estrés le agarró un brote psicótico. Por eso sus cambios de humor. También querían que lo denuncie, pero está en el acta, esto no fue un maltrato”. Mientras, Graciela Alfano, su ex pareja, dijo que Alé tenía problemas y ya había sido medicado. Y Pablo Salum, especialista en sectas, está convencido de que el actor fue captado por alguna secta que le provocó los delirios místicos: “La sociedad sigue sin comprender que la grupo- dependencia es la problemática más grave de la actualidad”.

¿Puede que el brote psicótico haya sido desencadenado por una secta? ¿Es posible que un hombre adulto, con una carrera y una exposición constante en los medios, de pronto enloquezca? ¿Quiso agredir a su mujer y todo es un circo para tapar la violencia de género o se trata de una persona son una enfermedad psiquiátrica?

“Cuando una persona tiene un brote psicótico puede alucinar, ver, escuchar e incluso tocar al diablo y estar convencido de que es real”, dice la psicóloga Patricia Otero. “Los delirios místicos, en general, son propios de la esquizofrenia. Si se trata de episodio producto de las drogas es más común que sea paranoico y no místico. En este caso, Matías Alé aparentemente venía dando señales de que algo le estaba pasando, había cambios en su conducta y en sus relaciones sociales. Si bien un brote psicótico puede ocurrir a cualquier edad, la causa nunca es el estrés. Existe una personalidad de base, y, por otro lado, previo a un brote de psicosis aparecen indicios: miradas perdidas, cambios bruscos de comportamiento, temas de charla recurrentes y otros detalles que, con observación, se pueden detectar”. ¿Cómo seguirá la vida de Matías después de esto? ¿Podrá recuperarse y volver a ser una figura televisiva luego del escándalo mediático?