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No querés mandar a tu bebé al maternal? Enterate qué son los jardines rodantes

No querés mandar a tu bebé al maternal? Enterate qué son los jardines rodantes

¿Tenés un hijo chiquito y todavía no lo querés mandar a una escuela tradicional? Los jardines rodantes se imponen como tendencia. ¿Qué son? ¿Cómo funcionan? Beneficios y contras de una moda que gana cada vez más adeptos entre los padres modernos.

Por Leila Sucari @LeilaSucari

Las guarderías infantiles muchas veces no convencen a las familias: los nenes son uno más entre el montón, la educación es muy rígida o hay pocas maestras y no alcanzan para que puedan prestarle a tu hijo la atención que vos querés. Sin embargo, él necesita jugar con chicos de su edad y vos necesitás un descanso o unas horas libres para trabajar tranquila. Frente a este panorama, existe una opción alternativa a la clásica niñera: el jardín rodante.

Para formar un jardín rodante se necesita un grupo de alrededor de cuatro nenes vecinos que tengan entre uno y tres años, y padres que estén dispuestos a abrir las puertas de sus casas una vez por semana. Después, se consigue una docente especializada en nivel inicial y se dividen los días según el acuerdo entre las familias. “Se arman las propuestas de actividades según los intereses de los chicos, con la ventaja que el trato es mucho más personalizado y el espacio es un entorno familiar. Esto nos permite acompañarlos a descubrir el mundo de manera amorosa y atenta, respetando los tiempos, gustos y necesidades de cada uno”, dice Carolina, docente del jardín rodante La Huella.

La idea surgió hace unos años en España como alternativa a la educación formal y hoy la eligen cada vez más familias en Argentina, EE.UU y Chile. “Me enteré de que existían los jardines rodantes por una mamá de la plaza que me contó de su experiencia”, cuenta Verónica, madre de Amanda y de Joaquín. “En ese momento mi hijo mayor iba a preescolar y Amanda se pasaba el día entero en casa pero ya se notaba que tenía ganas de jugar y estábamos evaluando opciones. Empezamos a llevarla tres veces por semana y resultó genial. Este es el segundo año que hacemos grupo rodante y está buenísimo, ella se divierte y nosotros estamos tranquilos de que está bien cuidada y cerca de casa”. En general este tipo de jardines funcionan como una transición hacia la educación clásica, donde hay reglas y horarios más estrictos. En las propuestas rodantes los papás se pueden quedar, la adaptación es más flexible y se admiten pañales, colecho y teta a libre demanda.

Algunas contras del jardín rodante es que hay que adaptar las actividades a las casas, y, a veces, los espacios son muy acotados o no están preparados como sí sucede en los jardines tradicionales. Por otro lado, si el niño anfitrión está con fiebre o la familia tiene algún inconveniente hay que reorganizar el día y buscar otra sede de juegos. Pero eso no parece ser un problema mayor. “Nos arreglamos bien”, dice Josefina, mamá integrante de un rodante de Saavedra. “Armamos un grupo de tres nenes y, si uno no puede, siempre alguien ofrece su casa. En nuestro caso son todos bebés de menos de dos años, ninguno habla, por eso nos gusta la idea de evitar las grandes instituciones, por lo menos hasta que sean más grandes y puedan contar cómo les fue y qué hicieron durante el día”.

Conocer las casas de los amigos del barrio, compartir los juguetes, disfrazarse con la ropa vieja de papá y mamá, buscar tesoros en el patio, bailar en el living y jugar con las mascotas de cada uno. La idea de los encuentros, además de divertir y sociabilizar a los más chiquitos, es crear una red de crianza, donde poder intercambiar experiencias, ayudarse cuando sea necesario y charlar sobre las dudas que van surgiendo a lo largo del crecimiento de los hijos. Se trata de transformar la crianza en un acto colectivo. El jardín rodante busca ser un espacio donde se combine el juego con el aprendizaje de manera contenedora, sin sobreexigencias y respetando los tiempos de cada uno. Las opciones de actividades y la forma de encarar el proyecto son variadas y dependen de lo que busque cada familia. Sólo hace falta animarse y empezar a organizar un grupo rodante, después la rueda gira sola.

Algunas claves:

-Los grupos son de entre 3 a 5 nenes, y se suelen mezclar las edades entre 12 meses y tres años.

-La mayoría de las propuestas son de 3, 4 o 5 veces por semana y la duración de las actividades es de 3 horas.

-La rotación de casas y el horario lo deciden los padres.

– El precio ronda los $2.400 para tres veces, no se cobra matrícula y la cuota de materiales es menor que la de los jardines privados tradicionales (alrededor de $600 dos veces al año).

Para saber más:

http://jardinlahuella.com.ar/

https://web.facebook.com/lasmandarinasjardin?_rdr

http://www.mijardinrodante.com.ar/

https://putumputum.wordpress.com/2013/04/04/jardin-rodante/

Ver comentarios (1)

1 Comentario

  1. Sol

    07 mar 2016 at 10:45 am

    Tengo una amiga que se organizó con las mamás del edificio, contrataron una seño y lo hacían en el SUM del edificio. Lo mío fue bien clásico y me fumé la adaptación al jardín: http://nonaciparasermadre.blogspot.com.ar/2016/03/la-adaptacion-del-jardin.html

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