Algo pasa con esto de dar la teta. Mientras para algunos es un acto de amor, para otros las mujeres no deberían amamantar a sus hijos en lugares públicos. Anotíciense; hay mujeres que deciden sobre su cuerpo y, por distintos motivos, eligen no hacerlo-

¿Por qué molesta tanto? Evidentemente, una teta no es tan solo una teta, sino todo lo que representa. El universo simbólico que hay detrás.  Si no, ¿cómo se explica la censura de Twitter que sufrió nuestra directora, María Julia Oliván, con la foto en la que estaba amamantando a Antonio? ¿O los numerosos casos de mujeres insultadas y perseguidas por dar la teta en público, como Naomi Jael en un casamiento o Jessie Maher en un local de comida? ¿O la insólita y forzada polémica porque la diputada Victoria Donda decidiera hacerlo en el Congreso?

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A estos casos de persecución ya conocidos se suman otros todavía más peligrosos porque están muy naturalizados: los que sufren a diario las mujeres que, por alguna razón, eligen no dar la teta a sus hijos.

Esta semana, Florencia Kirchner contó en una entrevista con la Revista Paco cómo la juzgaron cuando decidió no amamantar a su hija Helena y repudió que se sentencie a las mujeres con la frase “dar la teta es lo mejor de vos”.

Y no es casual que haya elegido sincerarse con la comunicadora social Agustina González Carman, madre de dos hijos y principal exponente del lado B del relato oficial de la maternidad, que expone abiertamente en su blog Libertad Condicional.

Ya por el simple hecho de pertenecer a una sociedad machista y patriarcal, las mujeres sufrimos muchas presiones. Pero cuando se es madre, esas presiones se multiplican y enseguida llegan los opinólogos a informar cómo se debe ejercer la maternidad.

Lo que le pasó a Florencia le pasa a diario a miles de mujeres. “Cuando se enteran de que elegiste no amamantar te señalan con el dedo y te advierten que estás equivocada”, cuenta Mónica, madre de una hija de un año a la que alimenta sin problema alguno con mamadera.

¿Hasta cuándo vamos a alimentar esa idea de que las mujeres sin hijos están “incompletas”? ¿Por qué ser mujer nos tiene que reducir a ser madres? O peor aún, si lo somos, ¿por qué ser madre se reduce a dar o no la teta?

¿Qué pasa si no quiero o no puedo dar la teta?

Una decisión personal se ha convertido en objeto de un debate social, donde se mezclan razones científicas con modelos de crianza tradicionales y presiones del entorno.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como UNICEF sostienen que la leche materna es el alimento ideal para el bebé durante los primeros seis meses de vida. De todos modos, la decisión última de dar o no la teta al bebé es de la madre. La teta, por más proyecciones y opiniones que se tengan, es parte del cuerpo de ella.

Según la doctora Esther Martínez García, especialista en Pediatría, la lactancia materna suele ser descartada, generalmente, por alguna de estas 3 razones:

  • La madre no puede dar la teta

Hay mujeres a las que amamantar les resulta difícil. Existen muchas ocasiones en las que la leche de la madre no es suficiente y el bebé comienza a perder peso. A los casos de hipogalactia o escasa producción de leche también se suman los problemas de succión, de dolor en los pechos y las mastitis –inflamación de la glándula mamaria-, entre otros.

  • Contraindicación médica

A veces los médicos recomiendan no dar el pecho debido a enfermedades metabólicas y demás problemas de salud que pueda estar experimentando la madre al momento de tener que amamantar a su hijo.

Se aconseja, por ejemplo, que las mujeres que estén atravesando un tratamiento oncológico o radiactivo recurran a la lactancia artificial.

  • Decisión de la mujer de no amamantar

Este es el motivo que suele generar rechazo y en torno al que deberíamos como sociedad iniciar un debate responsable. Cada mujer puede decidir libremente si quiere o no darle la teta a su hijo, sin ser estigmatizada. Actualmente se comercializan leches para lactantes cuyo perfil nutricional se asemeja al de la leche materna, siendo muy bien toleradas por los bebés y con la seguridad de que crecerán sin problemas.

Los espacios que las mujeres han alcanzado en el universo laboral muchas veces también se relacionan con la elección de descartar la lactancia materna. Un estudio reciente de la consultora Opinaia observó que 1 de 4 mujeres en Argentina tiene dificultades para combinar la lactancia con el trabajo, y el 34% de las madres deja de dar la teta cuando regresa al trabajo. Además, solo el 5% de las mujeres que retoman su actividad laboral tras su licencia mantienen la lactancia exclusiva hasta los 6 meses de su bebé.

¿A qué se enfrentan las mujeres que eligen no amamantar?

No poder o no querer dar la teta puede generar un sentimiento de culpa y decepción en la mujer, debido a las constantes presiones y opiniones que reciben. El prejuicio contra las que eligen no amamantar es tan grande que incluso se las llama “malas madres”.

Por suerte un grupo de mujeres se animó a transformar la burla en bandera y creó el blog El Club de las Malas Madres , un espacio virtual en el que las mujeres pueden compartir sus experiencias y dejar de sentir remordimiento o culpa por no dar la teta.

También hay médicos que manifestaron su apoyo a esta decisión, derribando el mito que sostiene que la ciencia rechaza la lactancia que no es materna: “Cuando usted entra en una guardería, ¿puede diferenciar aquellos niños que han sido alimentados con biberón de los de lactancia materna? ¿Y en una clase de primaria? ¿Y en una graduación universitaria? Pues será que tanta diferencia no hay”, dice la ginecóloga estadounidense, Amy Tuteur.

Según denunció la médica en la revista Time, a diario atiende a madres angustiadas que se sienten culpables porque no pueden o no quieren dar el pecho a sus bebés. “Están bajo una gran presión que les hace sentir que son malas madres cuando, en realidad, las diferencias entre la lactancia materna y la fórmula en los países desarrollados son muy, muy pequeñas”, afirma.

El pediatra español José María González Cano es otro de los que solidarizó con las mujeres estigmatizadas, y hasta lo expuso en el libro “Víctimas de la lactancia materna. ¡Ni dogmatismos ni trincheras!”, en el que apoya el destete parcial o total de los bebés a partir de los cuatro meses.

González Cano recibió en carne propia tantas presiones por parte del movimiento lactivista –conocidos como “los talibanes de la teta”– que debió suspender la presentación de su último libro el año pasado. Más allá del mal trago, el pediatra sigue señalando que la madre tiene derecho a decidir y debe ser respetada.

“Los calificativos de mala madre, irresponsables o frívolas son inaceptables”, cierra el doctor.

¿Lo llegaremos a comprender?