De Amsterdam a Brujas, pasando por Berlín, bares y fiestas ofrecen consumir chocolate como si fuera cocaína. La fiesta de los Rolling Stones que tuvo los saques de cacao como postre. Una práctica por siglos en desuso que volvió con revival estilo rock.  Qué es el “chocolate shooter” y qué riesgos trae para la salud.

 

Por estos días, en el barrio rojo de Amsterdam hay algo que llama la atención más aún que las chicas de las vidrieras: la gente esnifando líneas de chocolate en los bares. La escena, que comenzó como una excentricidad, ya no lo es tanto y se terminó convirtiendo en una de las tendencias del ya casi caduco verano europeo.

Al parecer, todo comenzó en Berlín, en una fiesta llamada Lucid de formato pop up, es decir, de aparición y desaparición, sin dirección fija y rotativa. Lucid ofreció durante el verano  “rituales, beats, workshop, saunas, unidad y…cacao”. No ofreció nada más: ni drogas ni alcohol.

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Un saque de chocolate.

La noticia hizo eco en ciudades cercanas como Amsterdam y Brujas y en esta última el método adquirió más formalidad.  El belga Dominique Persoone reintrodujo entonces un invento que ideó en 2007 llamado “Chocolate Shooter”, o disparador de chocolate, para su marca “Chocolate Line”, una de las casas de bombones más famosa de Brujas. Pero mientras lo relanzaba, reconoció que el curioso artefacto tampoco había sido del todo una idea original. Según reveló, su gran ocurrencia fue simplemente perfeccionar un método que existía en su país, desde el siglo XIX.

Esta nueva versión fue estrenada en una fiesta privada que los Rolling Stone ofrecieron en el país y fue incluido en el menú a modo de postre.

El “Chocolate Shooter” consiste en dos cucharillas adaptables a la nariz, con una palanca que permite impulsar el cacao hacia lo profundo de las fosas nasales. Un saque que incluye distintos sabores (¿u olores?). Es que el kit cuenta, además, con dos estuches de mezcla de chocolate con jengibre y frambuesas, o con menta. Su precio es de 45 euros y ya se vendieron más de 30 mil unidades.

El shooter.

El shooter.

El cacao puro y ultraliviano, combinado con otros estimulantes como hierbas y frutas en polvo, tendría un efecto energizante que permitiría un mejor desempeño en algo que belgas, alemanes y holandeses aman tanto como el chocolate mismo: la pista de baile.

Por ahora no se registran efectos adversos más allá de los predecibles que tampoco son desestimables: lesiones en los pulmones y en distintos órganos del aparato respiratorio por la inhalación de partículas materiales.