Nuevos colectivos culturales copan la calle. Fusionan movimientos contemporáneos recientes, por un lado, la bicimanía, y por el otro, movimientos transfeministas que buscan construir nuevas maneras de ocupar el espacio público y defender los derechos de la mujeres.

 

Desde la visibilización de situaciones de violencia y acoso, talleres de mecánica para chicas, a planteos que exceden el ámbito del transporte y que tienen que ver con percepciones culturales arraigadas sobre el género, la ciudad y sus relaciones de poder, las chicas del colectivo “Pedaleá como una piba” pretenden aportar su granito de arena a la causa. De la mano del crecimiento en el uso de la bicicleta como transporte en la ciudad, disputando la hegemonía del auto, otra anti-hegemonía empieza a gestarse: chicas que eligen andar en bici, saben de mecánica, se defienden solas y que se plantan en la vía pública.

pedalea como una piba“Armé un grupo de facebook ‘Argentina Fixed Girls’ y pensé que me iba a quedar hablando sólx pero me sorprendió una respuesta favorable. Ahí salió la frase ‘pedalea como una piba’ – una traducción de un movimiento que existe a nivel mundial: ‘Cycle like a girl’. A partir de las reuniones detectamos que hay ciertas cosas que nos pasan en la calle que están directamente relacionadas a cómo nos lee la sociedad (como mujeres, trans, travas, o lesbianas). Ahora nos entendemos como ‘una organización transfeminista que impulsa la bici como medio de transporte y empoderamiento entre personas que no se benefician de los privilegios del varón cis’, cuenta Ismael Eme una de sus creadoras. El movimiento incluye todo tipo de bicis, y de corporalidades.

El colectivo surge como respuesta y forma de lidiar con la violencia (real y simbólica) que enfrentan las mujeres hoy día en la calle, del comentario desubicado a las situaciones concretas de abuso. Y sí, también aquellas que andan en bici se ven afectadas, inclusive quizás en doble medida. “Por un lado vivimos todo lo que ya de por sí nos toca por ser mujeres o disidencias en cualquier espacio: que opinen sobre nuestro cuerpo o vestimenta, nos acosen, nos violenten verbal o físicamente. De eso no zafamos aunque vayamos caminando, en bici o en bondi. Por otro lado vivimos la vulnerabilidad de ser ciclistas en una ciudad que tiene un sistema vial deficiente -desbordado- en el que el tránsito a motor pone las reglas del juego y nuestras vidas están expuestas a eso”, explican desde el grupo.

A diferencia de otros lugares en el mundo, una ciudad con las características urbanas, políticas y culturales de Buenos Aires (con el tráfico colapsado, el mal diagrama de rutas para bicicletas, el poco respeto de las normas de tránsito y al peatón, etc), por momentos parece imposible pensar en una cultura sustentable de la bicicleta. Ante esto le preguntamos a las chicas del colectivo cuán bici-friendly es realmente BA, qué cosas han mejorado estos últimos años y qué cosas deberían hacerse para seguir evolucionando en este sentido.

8m bicicletaEn el caso específico del área metropolitana de Buenos Aires, las ciclovías se han incorporado hace pocos años de forma irresponsable, sin ser una política urbana profunda, y sobre todo mal diseñadas y construidas. La cantidad de personas que eligen la bici como medio de transporte ha aumentado exponencialmente pero no hay registro de estadísticas de accidentes y no hay educación vial para que los vehículos motorizados sepan convivir con las mismas. Lo primordial para cambiar el panorama actual es que haya una intervención activa del Gobierno con políticas de inclusión que vayan más allá de agregar bicisendas, que no son más que parches cuando el contexto urbano no está preparado para su existencia. Esto implica repensar y reestructurar la manera en la que entendemos el tránsito, el urbanismo y apuntar a una ciudad inclusiva bien tanto desde la movilidad como desde el género. Para lograrlo es imprescindible que hayan personas que en efecto utilicen la bicicleta como medio de transporte repensando estas lógicas, cosa que no sucede”.

En este punto, el uso del espacio físico (y los esquemas de poder que lo rigen) de la calle en la ciudad puede bien verse como una metáfora de las dinámicas de opresión de un sistema sexista como el actual, que también se expresa en los roles preestablecidos o la corporalidad aceptadas. Según las integrantes de “Pedalea como una chica”, se trata de plantarse en la calle de la misma manera que los movimientos feministas se plantan ante la misoginia y violencia contra las mujeres y disidencias.

bicifeminismo¿De qué manera lo hacen? Aparte de articularse con movidas como la del #8M (hicieron pegatinas diseñadas para la ocasión en los días previos a la marcha en distintos puntos de la ciudad con consignas como “atropella al patriarcado”), realizan intervenciones por cuenta propia, impulsando pedaleadas en reclamo de justicia por diversas situaciones. Una de ellas fue con el caso de Belén, una chica a la que intentaron secuestrar en el barrio de Flores cuando iba en bici (la respuesta de la policía fue qué hacía una chica andando sola en bicicleta tan tarde). “Este año también impulsamos una pedaleada masiva a la que concurrieron más de 500 personas, en protesta por 3 chicxs que murieron atropelladxs (Franco Sánchez, Sofía Osswald e Isabel Vera). Se realizó el 17 de enero y tuvo mucha repercusión en los medios, pero ninguna respuesta del Gobierno”.

“Además tenemos un mapa que completamos entre todxs con calles empedradas o advertencias, otro donde te podes marcar y encontrar pibxs cerca con quien ir y volver de los eventos, un grupo de whatsapp para emergencias en CABA con casi 100 personas y otro para charlar de todo. Impulsamos también un espacio de lectura, porque entendemos al feminismo como un movimiento amplio y en constante movimiento. Nos interesa poner en común opiniones y concepciones y seguir deconstruyéndonos juntxs”, completa Isma.

Pero quizás una de las movidas más interesantes que organizan, por el desafío que implica tanto a los roles tradicionales como a las jerarquías de poder, son los talleres de mecánica para chicas. Territorio históricamente monopolizado por los hombres, que de a poco, las mujeres van reclamando y (re)ocupando.

“Los talleres de ciclomécanica, tienen como objetivo generar puntos de encuentro e intercambio de información sobre bicis entre pibxs. Muchas veces, nos encontramos en bicicleterías sin saber qué pedir o frente a una situación de menosprecio solamente por ser mujer/trans/trava/lesbiana. Es por eso que la invitación a los talleres no incluye a varones. Buscamos generar un ambiente cómodo y de confianza para perderle el miedo a meter mano en la bici, aprender más sobre las herramientas, cómo emparchar, y generar autonomía sobre el uso. Vemos en estos espacios una posibilidad de réplica: si venís al taller, podés enseñarle a tus pares”.

bicisAsí, agarrar una llave inglesa o pedalear, puede ser entre otras cosas aparte de liberador y algo que nos pone en contacto con nuestro propio esfuerzo y con el mundo exterior, una manera más de empoderarse y contrarrestar las expectativas y abusos machistas.  Bajo la premisa de “no dejar de pedalear” estas chicas pretenden demostrarlo.

 

¿Cómo se puede participar?

Los eventos y actividades se pueden encontrar en el grupo de Facebook “Lxs pibxs pedaleamos”. También ahí está el link al grupo de Whatsapp, dónde debatimos lo pertinente al espacio y también asuntos por fuera de él.

Talleres de mecánica

Los talleres son a la gorra y a medida que van surgiendo se anuncian en las redes del grupo. Asimismo, la información de los talleres está volcada en el fanzine Nro 1 “Canaleta”, al que se puede acceder en papel o en su versión online.