Fue por la gestión por el acero ante Estados Unidos. El plus: Cabrera asciende a un funcionario que viene de esa cámara. 



Hace sólo tres semanas la relación entre el Gobierno y los empresarios no pasaba por su mejor momento. Cuando la Unión Industrial Argentina (UIA) le reclamó a Macri y sus ministros que tratara de amortiguar el impacto que representa la fuerte suba de las importaciones de algunos productos —como los tomates en latas—, la respuesta fue mostrar las uñas.

Hay que dejar de llorar y apostar por el país”, espetó Francisco “Pancho” Cabrera a los empresarios, quienes a partir de entonces fueron tildados de “llorones”. A puertas cerradas, aunque trascendió el comentario, el propio Mauricio Macri respaldó a su ministro de Producción y arremetió contra los empresarios: “Moreno les rompió la cabeza”, lanzó en privado el Presidente.

Así estaban las cosas. Pero esta semana todo cambió, y la relación parece atravesar su mejor momento. “El Gobierno ha logrado un éxito rotundo, dijo Miguel Acevedo al referirse a las gestiones del secretario de Comercio -sucesor del mencionado Guillermo Moreno-, Miguel Braun, ante el gobierno de los Estados Unidos para que Argentina fuera excluida de los nuevos aranceles que aplicarán a las importaciones de acero y aluminio en el país gobernado por Donald Trump.

Acevedo, de la UIA. Cry no more.

Acevedo, de la UIA. Cry no more.

Estoy muy contento. Es una muy buena noticia, porque las tarifas contra el acero y el aluminio argentino impactaban muy fuerte en la industria”, aseguró el titular de la UIA. Es el mismo que, semanas atrás, fue quien recibiera -como el resto de los empresarios- la crítica lacrimógena de Cabrera.

¿Qué ocurrió entre aquel momento en que el Gobierno tildó de “llorones” a los empresarios y este presente en el que la UIA habla de “éxito rotundo”? Varios fueron los pasos que ambas partes dieron para tratar de limar asperezas. Primero, el Gobierno invitó a los empresarios a una reunión en la Casa Rosada. Allí, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y Cabrera le pidieron a la cúpula de la UIA que miraran el vaso medio lleno -un latiguillo que el Presidente repitió en sus últimas entrevistas- y que acompañaran al Gobierno en sus iniciativas.

Peña y Cabrera, reunidos con la UIA.

Peña y Cabrera, reunidos con la UIA.



Al finalizar el encuentro, los empresarios aseguraron que la reunión “fue en un clima cordial y se trataron temas de mucho interés para todos los sectores”.

Pero sin duda fue esta semana cuando terminaron de recomponer el vínculo. Y fue Francisco Cabrera quien movió una ficha para subsanar aquel encontronazo con los dirigentes fabriles y mejorar la relación. El ministro de Producción hizo un enroque dentro de su equipo de colaboradores y designó a Martín Etchegoyen —hasta ahora secretario de Industria— como su flamante jefe de asesores. Y dejó a Fernando Grasso, quien se desempeñaba como subsecretario de Industria, en el lugar de Etchegoyen.

Etchegoyen tendrá un rol protagónico en la definición de la política productiva y liderará el trabajo en las mesas sectoriales, afirmó el ministro. Esto significa que será el encargado de mediar con los empresarios en el espacio que estos exigieron a Macri para discutir sector por sector.

Etchegoyen ahora es jefe de asesores de Cabrera. Un UIA boy que pesa.

Etchegoyen ahora es jefe de asesores de Cabrera. Un UIA boy que pesa.



Para la UIA es una gran noticia, porque Etchegoyen es un ex secretario de la central fabril que sólo se alejó de sus labores en la Unión Industrial cuando fue invitado por Cambiemos a incorporarse al Gobierno.

Habrá que ver si continúan los gestos que permitan el acercamiento para cerrar el capítulo de “empresarios vs. Gobierno” que les permite pasar de ser acusados de llorones, a aplaudir las conquistas oficiales.