El entrerriano José Garay habló con #BORDER sobre el dibujo que se inspiró en la fotografía de una madre que se reencontró con su hijo fallecido en la guerra. El emotivo mensaje de ella y su familia para el artista que logró ser la imagen viral del día. Un mural y un regalo especial.

 

Una fotografía. Un dibujo que se inspira en una imagen instantánea tomada a 2.184 kilómetros, la distancia que separa Villa Elisa, Entre Ríos, y las Islas Malvinas. En ella se ve a Emilia, mamá de Luis Roberto Fernández, uno de los 649 argentinos caídos en combate, hasta hace no mucho un “soldado sólo conocido por Dios”.

La fotografía de Emilia, en Malvinas, frente a la tumba de su hijo.

La fotografía de Emilia, en Malvinas, frente a la tumba de su hijo.

Por primera vez, esa mamá se sentó frente a la tumba de su hijo. Fila 3, nicho 26 del Cementerio de Darwin. Pudo despedirlo, pudo llorarlo. Estaba ahí. Y un artista reflejó ese reencuentro, en un trabajo que se viralizó al instante en este 2 de abril.

"Él estaba ahí", el dibujo de Garay.

“Él estaba ahí”, el dibujo de Garay.

José Garay, dueño de un negocio de serigrafía y carteles en su ciudad, vio la foto de esa anciana de 87 años sentada en su sillita de caño emponchada para combatir el frío y sintió una necesidad inmediata de agarrar papel y lápiz. Ésa es su manera de comunicarse, su idioma. El resultado de su inspiración es el dibujo llamado “Él estaba ahí”. En él, un soldado emerge de una tumba NN y se mira con la anciana de la foto, con la abuela Emilia.

El entrerriano subió su obra a su cuenta de Facebook el miércoles por la noche. Tardó apenas un par de horas en viralizarse y convertirse en la imagen icónica de un día cargado de historia.

Garay, el artista que conmovió con su dibujo sobre Malvinas.

Garay, el artista que conmovió con su dibujo sobre Malvinas.

Nacido en 1962, para Garay, Malvinas es un tema especialmente sensible. “Aunque soy clase 62 entré a la colimba como clase 63. Cuando estalló la guerra yo tenía apenas 40 días de instrucción y estaba internado en medio del campo. Llamaron a todos los de la camada anterior”, recuerda.

Aunque no fue a la guerra ni estuvo movilizado, sintió aquel conflicto bélico como propio. Y así lo fue. 36 años después, si se le pregunta qué significa la guerra para él, no duda en contestar: Exceptuando el día que nació mi hijo, el 2 de abril de 1982 fue el día más feliz de mi vida. Puede sonar un poco facho pero es realmente así”. Su hijo tiene 12 años y suele darle una mano en algunos trabajos de su taller. “Es para que vaya aprendiendo el oficio”, reconoce.

El dibujo -confiesa- le salió de un tirón, como cuando se expresa algo con el corazón. Está rústico porque le faltan algunos detalles, sombreados por ejemplo, pero apenas lo vi supe que era lo que quería transmitir”. Tardó 20 minutos en plasmar su idea.

El impacto de esa foto en mí fue violentísimo, porque yo vi a mi mamá -se quiebra-. Ella tiene 80 años y sufrió mucho el tema Malvinas, con el atenuante de que yo no fui a la guerra y de que no estoy fallecido. Nunca me lo dijo directamente, pero sé que sufrió mucho”.

La ilustración caló hondo entre veteranos de guerra y familiares de caídos. Comenzaron a llegarle solicitudes de amistad, permisos para compartirla y comentarios favorables, sentidos. “Esto me desbordó, no me lo esperaba para nada”, admite.

Entre los cientos de mensajes que llegaron, hubo uno muy especial, inesperado. Está firmado por Luis Fernández, sobrino del soldado fallecido, heredero de su nombre y nieto de la abuela Emilia. Hola José ¿cómo estás? Me acaba de llegar la imagen y comencé a buscarte, muchas gracias por reflejar en un dibujo la foto de Emilia Fernández, ella es mi abuela. Ella es mamá del soldado que ahora descansa en paz Luis Roberto Fernández. Tu dibujo está recorriendo el país como la foto de ella. Acabo de mostrarle la foto y te dio las gracias y te da muchas bendiciones. La tengo al lado viéndolo emocionada y me dice que te dé las gracias. Gracias de corazón de la familia Fernández”. No es casual que el agradecimiento se reitere cuatro veces en apenas seis líneas.

El soldado Fernández.

El soldado Fernández. “Betún”, le decían.

Y de a poco el rompecabezas se fue armando. Al sentido mensaje de la familia Fernández, oriunda de Villa Ángela, en Chaco, se sumó el recuerdo de Adrián Ricardo Marrone:Betún le decíamos al Fernández, fue camarada nuestro de la CIA 12.7 mm del Batallón Comando de la I.M. en la batalla de Monte Longdon, aquella noche del 11/6/82. La representación es fabulosa y es una caricia al alma de esa madre y a todos los que lo recordamos“.

Tan emotivo como inesperado, el dibujante Garay -sin saberlo, sin buscarlo- ayudó a darle forma aún más a un círculo que comenzó a cerrarse con la identificación de 88 cuerpos por parte de la Cruz Roja. El soldado Fernández fue uno de ellos. Su madre lo vio por última vez cuando tenía 21 años, antes de partir a la guerra. “Lo más lindo de todo lo que está pasando es que le haya servido a ella, a Emilia”, se emociona el autor.

El contacto con la familia chaqueña se dio a través de las redes sociales. Por el momento no hubo llamada telefónica. “Para mi mejor -dice- porque la emoción fue muy fuerte y si llegamos a hablar va a ser peor”.
Desde la Municipalidad de Villa Ángela -localidad que queda al sudoeste de Chaco, a 171 km. de la capital, Resistencia- invitaron al artista de Villa Elisa para que replique el dibujo dedicado a su héroe de guerra local en una pared.

El papel se convertirá en mural. Pero antes tiene una cuenta pendiente: Voy a llevarle el dibujo original a Emilia y a la familia del soldado Fernández. Eso sí, bien terminado, con el sombreado como corresponde”. Vicios de artista perfeccionista. “Para mí todo esto es una caricia al alma”, resume.

El lápiz y el papel (o el mural) es la forma que José Garay tiene para canalizar sus sentimientos. En una pared de su ciudad, pudo pintar un homenaje al ARA San Juan y en especial a Eliana Krawczyk, la primera mujer submarinista de América del Sur, quien viajaba a bordo de la nave desaparecida. “Dibujé primero en una hoja y después me puse a buscar una pared privada. Desde la municipalidad de Villa Elisa se enteraron y me facilitaron un muro y los materiales para que lo hiciera público”.

El mural dedicado a la submarinista del ARA San juan.

El mural dedicado a la submarinista del ARA San juan.

Con repercusión nacional, el mecanismo se repitió con “Él estaba ahí”. Y, más allá de la difusión de su obra, tiene una fórmula para sentarse a pintar: Cuando le ponés amor o bronca a una obra termina saliendo bien. Más allá de lo que opinen los demás, el sentimiento está puesto ahí”.