El 2017 cerró con 433 mil nuevos puestos de trabajo y una baja de la pobreza respecto al 2016 de 4,6 puntos porcentuales. Expectativas para 2018. Las claves: paritarias, construcción y crecimiento.

 

El Gobierno anunció mejoras en los datos de empleo y pobreza de 2017 y la pregunta resulta obvia: ¿es algo estacional o es el comienzo de una tendencia?

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC), en el último trimestre del año pasado la tasa de personas empleadas creció a 43% desde el 41,9% registrado en el igual lapso de 2016. Asimismo, pese a que la población económicamente activa (es decir, aquellos ocupados o en búsqueda de una ocupación) mostró también un importante progreso interanual, pasando de 45,3% a 46,4%, el índice de desocupación se redujo de 7,6% a 7,2%.

Cabe señalar que de los 433 mil nuevos empleados revelados por el organismo estadístico, 200 mil fueron contratados de manera irregular. Reafirmando la precariedad de los nuevos puestos creados, el Ministerio de Trabajo informó que de los 233 mil asalariados “en blanco” que se incorporaron al sistema durante el 2017, solo 82 mil correspondieron al sector privado. Del resto, 112 mil pertenecieron a cuentapropistas y 39 mil a empleo público.

Si bien se carece de otra información cercana en el tiempo que sea fiable para realizar una comparación (por lo anómalos manejos del INDEC entre los años 2007 y 2015) y la calidad del empleo creado no fue la mejor, los datos otorgados por el instituto de estadística parecen ser igualmente alentadores. La cantidad de gente que se incorporó al mercado de trabajo fue mayor al aumento poblacional (estimado en 373 mil personas) y la tasa de crecimiento del empleo (+3,8%, resultante de haber pasado de 11,5 millones de empleados en el 2016 a 11,9 millones en 2017) fue superior al del PBI (+2,9%). Además, a diferencia a lo ocurrido en años anteriores, la recuperación del empleo se da con un menor aporte por parte del sector público.

Con significativa relevancia, la evolución del empleo impactó favorablemente en la disminución de la pobreza e indigencia. De acuerdo al INDEC, el 2017 concluyó con el 25,7% de la población bajo del nivel de pobreza y el 4,8% de las personas en situación de indigencia, cuando estos indicadores, un año atrás, eran de 30,3% y 6,1%, respectivamente. Aunque utilizando otra metodología de medición, el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina confirma esta tendencia. Mientras la tasa de pobreza pasó del 32,9% en el tercer trimestre de 2016 al 28,6% en igual periodo de 2017, la tasa de indigencia por su parte se contrajo de 6,9% a 6,4%. Además del mencionado aumento en el empleo, sobre el retroceso de la pobreza en el país incidió el mayor incremento que durante el año pasado mostraron los salarios en niveles generales por sobre la inflación.

¿Que nos espera para el 2018?

Conforme se concrete para este año el crecimiento proyectado del PBI de 2,7%, es de esperarse que el nivel de empleo siga en alza. Aunque a diferencia de lo ocurrido en el 2017, cuando la tasa de personas empleadas subió por encima del producto, para el 2018 se prevé que la misma tenga una evolución cercana al crecimiento económico. Dichas expectativas se sostienen principalmente en la estimación de que la construcción siga siendo el dinamizador del empleo, pero a una tasa de crecimiento menor al 9,7% que mostró el año pasado.  

La construcción, dinamizadora de la economía, pero con menos peso a futuro.

La construcción, dinamizadora de la economía, pero con menos peso a futuro.

Si bien se descarta la propicia influencia que tendrá la creación de empleo sobre los indicadores de pobreza e indigencia, dado que para el corriente año es de preverse que los precios se muevan levemente por encima de los acuerdos de aumento salarial o al menos de igual modo, es que se presume que la pobreza acotará la reducción que manifestó en el 2017.