Género

Feminismo light: Cuando el machismo invisible ataca entre nosotras

Feminismo light: Cuando el machismo invisible ataca entre nosotras

Las actitudes machistas que desvalorizan el género femenino las tenemos claras y están a la vista, pero no todas. Cuando el micromachismo proviene de parte de las mujeres que dicen defender la causa, se lo denomina feminismo light. ¿Cómo detectarlo? Mirá.

 

Las mujeres alzaron su voz y se unieron para ponerle fin a la desigualdad de género. Juntas, crearon comunión para decirle basta a los femicidios, a la violencia de género, a la desigualdad salarial y lograron que el debate por la despenalización del aborto llegara al Congreso. Si bien estos temas hoy son protagonistas, todavía deben hacerle frente a la violencia invisible que, en lo cotidiano, es considerada normal y pareciera legitimada.

Estos pequeños gestos, prejuicios y comentarios que tenemos tan interiorizados que no los percibimos son los que el psicoterapeuta español Luis Bonino Méndez llamó micromachismo”. Y que nos incluye a nosotras: “Muchas mujeres no lo perciben, o lo hacen acríticamente, con lo que contribuyen a perpetuarlo. Es casi imperceptible, pero existe”, explicó Bonino en Micromachismos, la violencia invisible en la pareja.

El especialista enumeró ejemplos en el que este fenómeno se puede detectar: adjudicarle a la mujer las tareas domésticas como si fuese su obligación y no hacerse cargo de las responsabilidades dentro del hogar, creer que ellas son las únicas que tienen el “poder del amor”, del cuidado de los hijos y de los adultos mayores por el hecho de haber nacido mujeres, el uso abusivo del espacio (monopolizar el uso del televisor, ocupar todos los espacios de la casa con sus pertenencias) y del tiempo (no conciliar momentos de descanso o diversión a costa de la sobrecarga laboral de la mujer) y la inclusión invasiva de amigos o actividades en la casa sin previo aviso.

La polémica tapa de Paula Chavez en Gente.

La polémica tapa de Paula Chaves en Gente.

 

Muchos creerían que los hombres son los únicos en ejercer el micromachismo, pero no. Muchas mujeres que hasta dicen ser feministas -pero no representadas por otras- también ejercen este machismo casi imperceptible sin darse cuenta. En tiempos de ebullición en Argentina, los ejemplos sobran y van desde la producción de fotos de Paula Chaves para la revista Gente, a declaraciones de actrices, modelos o cantantes, como Araceli González, Lali Espósito o Sofía Zámolo, en esta entrevista con Noticias.

La primera en detectar el fenómeno y denominarlo fue la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. ¿Cómo lo llamó? Feminismo Light”.

El libro de la autora nigeriana que reflejó el fenómeno.

El libro de la autora nigeriana que reflejó el fenómeno.

En su libro Querida ijeawele. Cómo educar en el feminismo, la autora explica de qué se trata: “Es la idea de la igualdad femenina condicional. Es una idea vacua, fallida y tranquiizadora. Ser feminista es como estar embarazada, lo estás o no. El feminismo light emplea analogías como ‘él conduce pero tú viajas en el asiento delantero’. Es preocupante cuando se cree que los hombres son superiores por naturaleza pero deben tratar bien a las mujeres. No. No. No. El bienestar de una mujer debe basarse en algo más que en la benevolencia masculina. El feminismo light recurre al lenguaje de la permisión”.

Además, hace hincapié en lo que oprime a las mujeres desde siempre: las tareas domésticas. “Conozco a una mujer que tiene el mismo título académico y trabajo que su marido. Cuando vuelven los dos del trabajo, ella hace la mayoría de las tareas domésticas. Lo que me llamó la atención un día fue que cada vez que él cambiaba el pañal del bebé, ella le daba las gracias. No hay que hablar de ayuda. Cuando decimos que los padres ayudan, sugerimos que el cuidado de los hijos es un terreno materno en el que los padres se aventuran valerosamente”, ejemplifica.

En esta línea, la creadora de la serie feminista Alabadas, Jorgelina Albano, nos contó a #BORDER que cree que la mujer, muchas veces, se “autoexcluye” sin darse cuenta.

“En esta sociedad patriarcal parecería que la mujer tiene que ser el sostén del hogar en cuanto a lo emocional y las tareas domésticas. Entra en un dilema, no puede con todo y, generalmente, opta por ocuparse más de sus hijos y de los temas de su casa que de su desarrollo profesional: caen el machismo implícito”, explicó Albano y agregó: “Si la pareja también realiza tareas domésticas, a muchas podemos escucharlas decir: ‘Mi marido me ayuda’. Como si estuviese establecido que esas actividades son obligación de la mujer. Esa forma de pensar es machista y patriarcal”.

Tranquilas, hay esperanzas. Este machismo implícito puede desaparecer, pero debemos enfrentar un gran desafío, al que deberán seguir haciéndole frente las mujeres. “La sociedad tiene que cambiar, la raíz es profunda. A los hombres hay que incluirlos en esta conversación, pero las encargadas de que esto cambie son las mujeres. Al menos, muchas de nosotras. Otras, tienen el velo muy puesto. Son las que, todavía, piensan que su marido colaboran con las tareas del hogar o creen que ellos tienen que ser los proveedores. Cuando una pide derechos, también asume responsabilidades. La idea es tener la libertad para elegir el camino que queramos. No estoy en desacuerdo con que una mujer haga un acuerdo con su pareja y decida quedarse en su casa cuidando a los hijos mientras que él sale a trabajar, pero todas las elecciones tienen consecuencias. El tema es que la elección sea consciente, que otras personas tomen la decisión por vos o que la sociedad te lo indique, provoca un horrible vacío”, finalizó Jorgelina.

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Agustina Rinaldi @agustirinaldi
@agustirinaldi

Me llamo Agustina Rinaldi, soy periodista 2.0 de la revista Paparazzi y colaboradora externa en el diario La Nación. En el pasado, escribí sobre moda en Punta del Este Magazine y sobre vinos en publicaciones comerciales. Soy feminista (cursando una maestría de Estudios de Género). Amante de los gatos y la poesía.

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