La Coalición Cívica se muestra como la fuerza más conservadora, en la previa al debate de la ley, incluso frente a sus aliados del PRO. Apenas uno de diez diputados apoyan. El pase de Sánchez al Ejecutivo lo dejó solo al ex asesor jurídico de Lilita. Las presiones.



Está solo. A sus colaboradores les dijo que lo “comprenden”. Que, como decenas de colegas, sufrió presiones, en especial de la Iglesia. Hace algunas semanas fue convocado a una reunión con varios jerarcas eclesiásticos, que quedaron sorprendidos por su decisión de acompañar el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que este miércoles será debatido en el recinto de la Cámara baja con final ajustado y aún incierto.

En soledad, Juan Manuel López, uno de los históricos asesores jurídicos de Elisa Carrió, es el único de los diez diputados de la Coalición Cívica que mañana votará a favor de la legalización del aborto. Marcela Campagnoli, Javier Campos, María Lucila Lehmann, Alicia Terada, Cecilia Vera González Orieta, Paula Oliveto, Héctor “Toty” Flores, Leonor Martínez Villada y “Lilita” rechazarán el proyecto.

Fernando Sánchez, que en diciembre del año pasado dejó su banca en Diputados y asumió en la Jefatura de Gabinete como garante del “Fortalecimiento Institucional” del Gobierno, no hubiera dejado solo a López. Tampoco Maximiliano Ferraro, legislador porteño: ambos tuitearon en estas horas con el hashtag #AbortoLegalYa.


El diputado rompe de esta manera con la homogeneidad de la Coalición Cívica, amalgamada por el dogma religioso que Carrió profesa incluso desde su banca. En la tercera semana de marzo, cuando el debate ya había desembarcado en el Congreso con el guiño de la Casa Rosada, la diputada le envió una carta a Daniel Lipovetzky, presidente de la comisión de Legislación General, en la que pedía postergar la discusión hasta después de Semana Santa. Luego habló de que entonces significaba violentar las creencias y un momento sagrado”, en referencia a un período de introspección religiosa. Desde su bancada hubo postulados increíbles, como la idea de Campagnoli de culminar el desarrollo de embarazos en incubadoras.

Hace ocho años, en la discusión parlamentaria por el matrimonio igualitario, el panorama en la Coalición Cívica había sido distinto. El bloque se inclinó en su mayoría a favor de la media sanción al proyecto que equiparó los derechos maritales para personas del mismo sexo. Terada, que dijo entonces profesar el budismo, se pronunció en contra y presentó su propio dictamen de minoría: proponía la creación de una “unión familiar”. Carrió y Alfonso Prat Gay se abstuvieron.

López asumió su banca en diciembre del año pasado. Hizo campaña junto a Lilita y el PRO en la ciudad de Buenos Aires en la elección en la que la diputada se alzó con más del 50% de los votos, una marca récord en territorio porteño, en la lista que apadrinó Horacio Rodríguez Larreta.

Lopez y CarrióHasta ese momento, se había mantenido siempre detrás de escena. Pero con un rol fundamental: era uno de los promotores de las denuncias de Carrió contra los peces gordos del kirchnerismo. Fatigó los pasillos de los tribunales federales de Comodoro Py, una labor que relegó por su nuevo rol parlamentario.

Es uno de los niños mimados de la líder de la CC, a pesar de su rebeldía abortista. La última semana, firmó junto a Maricel Etchecoin la solicitada del partido de respuesta a María Bourdin, la directora de Comunicación de la Corte Suprema, que salió al cruce de los dichos de “Lilita”, que deslizó un supuesto vínculo extra laboral entre la vocera y Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema. Etchecoin y López le pidieron a Bourdin que “cese con las amenazas”.

Juan Manuel López, en su banca.

Juan Manuel López, en su banca.

Algo recurrente por estas horas en torno al proyecto que despenaliza el aborto. Y que López, dentro de su bloque, y en silencio, transita en soledad, a pesar de los aprietes.