Género

Chicos trans: Cuánto sale y cómo son las cirugías para convertirse en varón

Chicos trans: Cuánto sale y cómo son las cirugías para convertirse en varón

El caso del personaje de “Juani”, en la novela “100 días para enamorarse” puso el foco en una realidad: En la Argentina, cada vez más chicos trans desean cerrar el ciclo operándose y convirtiéndose biológicamente en varones.  Qué tipo de cirugías pueden elegir. No hay estadísticas pero los especialistas estiman más de 40 casos exitosos. Vínculos, riesgos y prejuicios: habla alguien que recién se operó. 

 

Sentirse atrapado en un cuerpo que parece no pertenecerte resulta desesperante. Mucho más, viviendo en una sociedad binaria que divide a las personas en varones y mujeres. Siempre se pretendió que las personas se vean y actúen en consonancia con el sexo que les tocó. Por primera vez, una novela argentina puso el foco en esta temática: en “100 días para enamorarse”, el personaje de Juani, la hija en la ficción de Nancy Duplaá, -interpretado con excelencia por la actriz Maite Lanata– está a punto de expresarse como un chico trans y muestra todos escollos de ese proceso de autoaceptación.

Pero ¿cómo es el camino quirúrgico para lograr el cambio? Paradojas de los tiempos. En el pasado, parecía ficticio que alguien que nació biológicamente mujer puediera convertirse en un varón. Mucho más, que logre cerrar el ciclo y verse como siempre se autopercibió gracias a un cambio de sexo.

Las primeras cirugías exitosas de cambio de sexo se hicieron en Estados Unidos. Si bien otros países latinoamericanos intentaron realizarlas, los resultados no fueron los esperados.

Javier Belinky está a cargo de la Sección de Cirugía Reconstructiva Genital y Cirugía de Readecuación de Género del Hospital Carlos G. Durand y del Sanatorio Güemes. Especialista nacional en la materia, tuvo su primer contacto con este tipo de cirugías al atender a personas que llegaban a su consultorio con cambios de sexo que no habían resultado.

Javier Belinky, uno de los especialistas en cirugías de readecuación de sexo más importantes del país.

Javier Belinky, uno de los especialistas en cirugías de readecuación de sexo más importantes del país  (Ph. Juan Agustín De Stefani). 

 

 

“Comencé a trabajar con estos pacientes hace 20 años. Me formé con un profesional muy reconocido por su experiencia en cirugía reconstructiva. Como se sabía que éramos buenos en reconstruir, comenzaron a venir personas que se habían operado en Ecuador y Perú con cuadros desastrosos”, explicó Javier y agregó: “Al notar que lográbamos que los pacientes se fueran a sus casas con resultados exitosos, decidimos comenzar a hacer cambios de sexo desde cero. El primero lo hice hace 10 años. Desde ese momento, no paré”.

Técnicamente, las operaciones necesarias para que una chica trans se convierta biológicamente en una mujer son más fáciles. Por eso, estas fueron las primeras operaciones que comenzaron a hacerse en la Argentina. La demanda comenzó a crecer, con la demanda en alza, se incursionó en las operaciones masculinizantes.

Hoy, el paciente puede elegir tres tipos de operaciones –faloplastias- para lograr un miembro masculino. “En la faloplastia siempre se usan los tejidos de las personas, ningún material extra. Hay tres tipos. La primera y más simple es la metoidioplastía. A través de hormonas se logra alargar el clítoris y con eso se hace un micropene de cuatro o cinco centímetros. Son muy sensibles pero no pueden penetrar. La segunda e intermedia es la que más me piden, la de colgajo de abdomen. Lo más común sacar una tapa debajo del ombligo, bajarla y con eso hacer un pene. Son de buenos tamaños y logran penetrar. La tercera y más compleja es la de colgajo libre vascularizado. Se hacen penes con diferentes partes del cuerpo. En general, se sacan tres cuartas partes del antebrazo. No es una prolongación. La operación dura más de diez horas y el postoperatorio es más complejo”, explicó el urólogo y, sobre cómo se logra que el paciente haga pis parado, añadió: “Es otro capítulo, se necesita otra operación. El tema de la uretra es complicado, sabemos que vamos a fracasar con la mitad de los pacientes a los que se la hagamos. Suelen preferir seguir orinando sentados. Saben que no suele salir bien o que, tal vez, necesiten varias operaciones para lograr un resultado exitoso”.

El esquema de una cirugía masculinizante.

El esquema de una cirugía masculinizante.

En el acto sexual, las personas que tengan alguno de estos tres miembros van a sentir dos tipos de sensaciones: somáticas y psicosomáticas. Las dos son muy importantes y se complementan. “Los varones que nacieron con un miembro masculino no van a sentir nada si no tienen la cabeza liberada. Los pacientes con penes a los que uno no les hizo ninguna sutura nerviosa, que los podría pinchar y no sentirían dolor, pueden llegar al orgasmo a causa de la excitación”, explica Belinky, que ahonda sobre la sensación anatómica que se logra: “En la primera operación, la de alargar el clítoris, la sensibilidad es fantástica. En los otros dos tipos de faloplastias, la sensibilidad es como la que sentimos cuando nos acarician un brazo. Igualmente, corremos el clítoris a la base del pene para que haya una zona de máxima sensibilidad a la hora de la penetración”.

¿Estos pacientes lograrán tener erecciones? En la primera operación, la más simple, no. En las otras dos, si no hubo complicaciones, a los seis meses se pone una prótesis peneana. ¿Qué es? Un sistema interno que el paciente activa con la excitación. Cuando llega a su punto máximo, se logra la erección.

Gracias a la sanción de la ley de Identidad de Género – 26.743- el 9 de mayo de 2012, que contempla el Plan Médico Obligatorio, las personas pueden realizarse el cambio de sexo gratis. Sin embargo, la lista de espera es larga y, al haber pocos profesionales que los realizan, los pacientes tienen que esperar mucho tiempo.

¿Cuánto sale convertirse biológicamente en un hombre si no se desea esperar y la obra social no lo cubre? “Sacar el útero, los ovarios, la vagina y poner prótesis testiculares, más la primera o segunda faloplastia (metoidioplastía o colgajo de abdomen), sale diez mil dólares. En cambio, si elegís la tercera operación, la más complicada (colgajo libre vascularizado) tenés que calcular alrededor de 25 mil dólares, revela el especialista.

No hay estadísticas oficiales que informen cuántos cambios de sexo se realizaron desde la sanción de la ley. Un médico de La Plata y yo hicimos el 99 por ciento de las operaciones en la Argentina. Desde que empecé, hice alrededor de 200 cirugías feminizantes. En cambio, no más de 40 faloplastias”, calcula Belinky. Sin embargo, la tendencia de los cambios quirúrgicos masculinizantes crece a pasos agigantados.  Al principio, de 10 pacientes que venían, 9 eran para cambio de sexo femenino y 1 masculino. Hoy en día, cada 3 femeninas hago 1 masculina”.

Antes de llegar al consultorio, los pacientes llevan años preparándose física y psicológicamente. Habitualmente, llegan hormonados y con la mastectomía hecha.

Tal como se vio en una escena de Juani en la novela, lo que más mortifica a los varones trans son las mamas. Antes animarse a la operación, se fajan constantemente para disimularlas.

¿El resultado? Lesiones graves en la piel. “Generalmente, los pacientes llegan a mi con barba y sin pechos. Si bien tienen la ilusión del cambio de sexo, mi criterio médico me permite elegir si deseo operar o no. Si noto que no están preparados, les sugiero que antes vean a un psicólogo o psiquiatra de mi confianza. Una buena transición es clave. Si siempre te mostraste con aspecto femenino y, de un día para el otro, te hacés presente en tu trabajo con aspecto masculino, vas a sentir un rechazo. También, vas a sentirte incómodo en tu esfera familiar. De hecho, hasta para vos mismo va a ser chocante mirarte al espejo”, explicó el especialista en readecuación de género.

Muchos pacientes creen que Belinky es un héroe que les cambió la vida, pero él elige correrse de ese lugar. Si bien, además de acompañarlos durante el postoperatorio, sigue conectado con ellos de por vida, no se considera más que el encargado de ayudarlos a que den el gran salto: “No le cambio la vida a nadie, las personas trans cambiaron antes de llegar a mí. La mayoría de los pacientes se van de aquí muy felices, soy consciente de que soy la persona que los ayuda a terminar de cerrar un ciclo”.

Dar el paso: un testimonio

En este quirófano, un paciente de Belinky se operó hace 3 semanas. Nos cuenta su historia.

En su quirófano, Belinky operó hace 3 semanas a un paciente que nos cuenta su historia. (Ph: Juan Agustín De Stefani)

Uno de los pacientes del doctor Javier Belinky, que se operó hace tres semanas y no desea dar su nombre porque todavía no se lo comunicó a toda su familia, comenzó con el tratamiento hormonal hace cuatro años. Al poco tiempo, se quitó las mamas. Siempre supo que quería dar un paso más y apostar a la faloplastia: “Es una decisión muy personal, ¿hasta qué punto querés llegar? Muchas personas te van a decir que si no te ves de esa u aquella manera no sos lo que vos siempre sentiste que sos. Para algunos, nada de lo que hagas es suficiente. Si estás seguro, yo recomiendo dar el paso”.

Si bien desearía dar su nombre, prefiere mantener el anonimato por miedo a que parte de su familia se ponga en su contra. A diario tiene que lidiar con el prejuicio ajeno: “A mis compañeros de trabajo, amigos y ciertos familiares se los conté. Pero no me animé a hacerlo público, sé que algunos van a reaccionar mal y prefiero cuidarme. Es muy fuerte, pero cuando uno dice que es un chico trans las personas después ya no ven otra cosa. Se nublan y no ven más allá, todo cambia”.

Tras pensarlo durante muchos años, eligió la faloplastia con colgajo de abdomen. Si bien siente el típico dolor del postoperatorio, cerró el ciclo que empezó desde que se sintió varón: “La operación superó mis expectativas, no pensé que iba a quedar así. Estoy muy contento. Es genial pararse enfrente del espejo y ver a la persona que siempre soñaste ser”.

 

Ver comentarios (1)

1 Comentario

  1. carlosrodriguez@hotmail.comc

    08 jul 2018 at 7:57 pm

    son decisiones muy personales de cada uno. y hay que respetarlas

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Agustina Rinaldi @agustirinaldi
@agustirinaldi

Me llamo Agustina Rinaldi, soy periodista 2.0 de la revista Paparazzi y colaboradora externa en el diario La Nación. En el pasado, escribí sobre moda en Punta del Este Magazine y sobre vinos en publicaciones comerciales. Soy feminista (cursando una maestría de Estudios de Género). Amante de los gatos y la poesía.

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