Nicolás Becerra Maidana tiene 25 años y da clases desde los 21 a jóvenes y adultos con discapacidades en Caseros. Fue víctima de la inseguridad y cuenta su historia, en primera persona. Lo que cree que los gremialistas no dicen. Su proyecto para que los alumnos conozcan el país.

 

profe nicoEste soy yo. Con guardapolvo antes de ir al trabajo, como todos los días. La foto fue tomada y editada por mi mamá Sandra, que me adoptó hace 25 años. Toda una madre ejemplar por todo lo que me dio.

Me llamo Nicolás Becerra Maidana, pero soy más conocido como “El profe Nico” (así es mi Instagram), por ser uno de los maestros varones más jóvenes de este país. A los 21 empecé como maestro de 4to grado en una escuela de la localidad de Villa Bosch. A los 22, a trabajar como maestro de ciclo, es decir, maestro de primaria de adultos. En el 2015, mi grupo de adultos eran jóvenes y mayores con distintas discapacidades: muchos suplentes renunciaron al cargo porque no se sentían cómodos. Sin embargo, yo, una especie de niño recién iniciando en los pasos de la docencia, sentía que necesitaba apostar al cambio de nuestro país. Y así fue. Siempre supe cuáles eran mis deseos personales: ayudar, formar, regalar sonrisas, viajar… cosas que fui logrando con el paso del tiempo.

A los 23 años y ya con 2 cargos docentes (mañana y tarde) creí que algo faltaba. Que alguien me necesitaba. Personas a las cuales podría cambiar sus vidas. Así fue que comencé a trabajar en el turno vespertino, cerca de mi actual domicilio en la localidad de Caseros. Me encontré con nuevas realidades: personas mayores que no estaban alfabetizadas, o personas que querían dar ese gran paso de terminar la primaria. El primer día que pisé la escuela fue algo raro para ellos: un jovencito de estatura baja, sonriente, “delgadito” como decían ellos. Así fue que desde los 23 años trabajo en 3 turnos. No lo hago por dinero, siento que es algo gratificante ayudar y formar personas, tanto niños como jóvenes y adultos. Entre mis alumnas mujeres, Rosa es la mayor con 60 años (como mi mamá). Mucha dedicación al estudio.

Fui víctima de la inseguridad en varias ocasiones. La más grave, donde casi pierdo la vida, fue cuando todavía no era docente. A los 17 años trabajaba en un local de comidas rápidas frente al boliche “Pinar de Rocha” de Ramos Mejía. Cuando estaba por llegar a mi trabajo, un grupo de jóvenes (de mi edad) me rodean y me empiezan a pegar. Y no recuerdo más… tuve pérdida de conocimiento por la cantidad de golpes y por algo que rompieron en mi cabeza. Otra ocasión de violencia, fue cuando vivía en mi antiguo barrio conocido como Villa Carlos Gardel de El Palomar. Una tarde fui a comprar helado y sentí un disparo en mi espalda. Fue un grupo de chicos que jugaban con una escopeta… En el hospital Posadas me dijeron que la bala había rozado el pulmón. Esto hizo que mi madre decidiera que nos fuéramos del barrio. Hay gente buena y mala. Pero necesitábamos ese cambio por seguridad. Así fue que llegamos a Caseros.

En todas las escuelas que trabajé, por mi apariencia física, los padres de los alumnos me confundían con un alumno más. Hay muchas anécdotas de este tipo (como subir al colectivo y que el chofer te marque $0,10).

Como dije al principio, me gusta viajar. Y de chico siempre que escuchaba que mis maestras se iban de viaje, a mí me llenaba de un vacío tremendo porque la situación económica de casa no era muy buena que digamos. Así que imaginar viajar de chico era algo imposible. Con el transcurso del tiempo, el vínculo que se fue generando con mis alumnos adultos fue muy enriquecedor.

Fue entonces cuando empecé a escribir un proyecto educativo al que titulé “Lejos pero tan cerca”. En el mismo, tenía ganas de que mis alumnos pudieran estar en contacto con alumnos de otras provincias (me gusta lo innovador) para fortalecer la lectoescritura. ¿Y cómo lo hicimos? Trabajando a distancia utilizando las Tic’s, algo nuevo para ellos. Osvaldo es mi alumno más grande, tiene 80 años y es correntino como yo.

Para ellos lo digital no era muy agradable que digamos, ya que nunca manejaron, por ejemplo, una netbook. Pero el profe Nico siempre los alentó… fue muy interesante trabajar la alfabetización digital. El problema que surgió, es que en mi escuela no disponemos de recursos tecnológicos. Pero yo sabía bien cuál era mi meta. Así que fui a mi casa, agarré mi netbook y una tablet vieja y dije “con esto lo voy a lograr”. Y así fue.

A los 3 meses mis alumnos ya podían utilizar la netbook. Crearon sus cuentas de mail y empezaron a escribir sus cartas, para los alumnos de otras provincias. Con el tiempo se fueron poniendo cancheros y pudieron crear sus cuentas de redes sociales. Entonces se nos ocurrió crear un grupo de Facebook donde realizaríamos intercambios con las otras provincias (Jujuy, Mendoza, San Luis, San Juan, Santa Fe, Río Negro), que fueron muy significativos, porque a través de videollamadas, nuestros alumnos conocían costumbres de otras zonas del país. Mis objetivos se iban cumpliendo, pero todavía faltaba algo muy lindo.

osvaldo netbook

“Qué lindo paisaje”, “Qué lindo debe ser estar ahí”, “¡Cuánta nieve!”, fueron solo algunas de las frases que escuché de mis alumnos que miraban fotografías y que hicieron que determinara el siguiente paso que ya venía pensando: viajar con ellos.

Mi sueño de niño de viajar por el mundo lo logré con mi primer trabajo y yo quería que ellos (que nunca viajaron) también disfruten de esas sensaciones, que esas imágenes que vieron por fotos pudieran tenerlas en vivo, frente a sus ojos. Cuando comenté la idea de viajar a alguna de las provincias con las que trabajamos, se llenaron de mucha alegría. Algunos no podían pagar el traslado en micro. Pero conmigo no hay NO: hablamos aparte y yo me encargué de pagar el pasaje. El objetivo era que conozcan su propio país, que disfruten de las maravillas que tenemos.

En noviembre del 2017 viajamos a Mendoza capital. Como premio al esfuerzo y a la dedicación de todos, les regalé 2 excursiones (sorpresa en destino) y pudieron conocer todo aquello que vieron por foto: la reserva Villavicencio, el Parque San Martín, el Cerro de la Gloria, el Puente del Inca… y lo que más llenó los ojos de alegría… ¡La nieve!

Cuando el viaje terminó sentí que lo que me propuse lo logré con éxito. Ellos a fin de año me hicieron un regalo. Hoy en día muchos chicos de mi edad, salen a robar y a matar. No quiero eso para mi país. Quiero ver más profes Nico que se animen a sumarse al campo de la educación, ya que ésta es la que cambia el futuro para bien.

Este año la sorpresa para mis alumnos (los mismos que viajaron) fue el regalo de pasajes ¡en avión! para que disfruten la sensación de volarNo me considero rico, pero si algo sé, es que siempre que mis condiciones económicas puedan, brindaré este tipo de satisfacciones para las personas que tratan de mejorar nuestro hermoso país.

Con respecto a los paros docentes, NO los comparto. Creo que un paro no es la solución al conflicto salarial. Creo que hay un intento por parte de los gremios docentes por desestabilizar al gobierno actual.

Muchos niños, jóvenes y adultos se quedan sin clases. Ya de por sí, el nivel educativo está muy bajo y con los paros no ayudamos en nada, más que empeorar la situación. Nuestro país está muy debilitado: por la corrupción, por la falta de políticas que ayuden a proteger los recursos que tenemos, la inseguridad, entre otros. Hoy en día estamos muy divididos, nos preocupamos por ganarle al otro y tener la razón. Pero nunca nos detenemos a pensar cómo ayudar a la Argentina. No conversamos con el otro para ver cómo mejorar algunas situaciones, cómo ayudar a los que más nos necesitan. Somos argentinos. ¿Cómo puede ser que para un mundial de fútbol todos estemos unidos? Deseo lo mejor para mi país.

En lo personal, veo cambios positivos en educación, por ejemplo: pago puntual de los sueldos (y eso no lo dicen los gremios) cuando antes había que esperar mínimo 3 meses para cobrar, el desplazamiento de docentes que no tienen el título (no lo considero sacar el puesto de trabajo, me parece justo que el que sí tiene el título acceda al puesto como corresponde), la comida que envían a las escuelas (me parece muy sana, antes enviaban sólo golosinas. Pero eso tampoco lo dicen los gremios), y así infinidad de ejemplos.

Nico y Rosa portada

Para mí sería un sueño que este proyecto “Lejos pero tan cerca” sea conocido en todo el país para que muchos docentes se sumen y que existan políticas para que los alumnos puedan conocer Argentina (y que eso esté dentro del currículum).