Bonadio y Stornelli le requirieron legajos al ministerio que comanda Bullrich sobre los oficiales de la Federal que trabajaron en Planificación y Presidencia en tiempos K. La mención de Juan “Tatú” Alarcón en los cuadernos. El oficial preferido de Cristina y el custodio de De Vido que siguen en la fuerza.

 

La Justicia analiza un eslabón perdido del esquema de recaudación del kirchnerismo develado en los denominados cuadernos de la corrupción del chofer Oscar Centeno. Se trata de custodios de la Policía Federal que mantenían una estrecha relación con lo más alto del poder y, según supo describir una fuente que transitó los pasillos de Balcarce 50 durante la “década ganada”, llegaron a ganarse la confianza del matrimonio presidencial, ministros y secretarios, por lo que podrían aportar información sobre la logística descripta en la causa judicial que tiene en vilo a ex funcionarios y empresarios de la obra pública.

El juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli pidieron al Ministerio de Seguridad de la Nación nombres y funciones de quienes estaban abocados a custodiar Planificación Federal adonde revestía Centeno a su jefe dilecto, el subsecretario Roberto Baratta. De acuerdo a lo que #BORDER pudo averiguar, el subcomisario Fabián González era el jefe de esa repartición y quien tenía a su cargo la logística de la custodia y de los coches que transportaban a los funcionarios.

“La justicia pidió las listas de quienes estaban en la custodia de (Julio) De Vido, indicó un funcionario nacional consultado.

González tenía una estrecha relación con el secretario de De Vido, José María Olazagasti. La fuente citada al comienzo de la nota explicó que, como muchos de los custodios que revistaron desde 2004 en Casa Rosada, el jefe policial logró anudar una cercana relación con los funcionarios kirchneristas.

“Los Kirchner eran muy desconfiados. No iban a dejar que se trasladaran 4 palos verdes sin custodia en otro coche. Así evitaban que hubiera un supuesto accidente y aparecieran los enviados con magullones diciendo que les robaron”, explicó y recordó que en la presidencia de Néstor Kirchner una vez faltó un bolso y se armó revuelo con un secretario porque el coche utilizado para recaudar no tenía custodia.

Con el cambio de administración, González habría pasado a formar parte de la custodia el titular del Medios Públicos, Hernán Lombardi, y en 2016 fue derivado a Operaciones Extranjeras de la Policía Federal. Es decir, con el macrismo no abandonó la fuerza.

También continúa en la Federal un comisario que supo anudar un más estrecho vínculo de confianza y nada menos que con Cristina Kirchner. De hecho, fue ella quien pidió que encabezara el equipo actual de uniformados que el Estado le provee para protegerla como ex mandataria.

Se trata de Diego Carbone, íntimo de la ex presidenta, -“la hacía reír, le contaba chistes”, contó otra fuente que lo conoció mucho-, a quien sus detractores lo acusan de haber aprovechado por años esa supuesta cercanía para hacer negocios personales. Lo acusan de haberle cobrado “porcentajes” de viáticos a los custodios que viajaban al exterior en las giras de CFK y de utilizar los coches destinados a la custodia para “cuestiones personales” y no conforme a ello “al personal asignado para realizar reparaciones edilicias en su casa de un barrio privado”.

“Vive desde hace años en un country cercano a Nordelta y tiene hasta una empresa de chapas”, disparó la fuente consultada. También logró un buen vínculo con un ex secretario de la ex presidenta, Isidro Bounine, alguna vez denunciado por enriquecimiento ilícito.

La Justicia, de a poco, parecería comenzar a analizar cuál fue la vinculación de los custodios de los funcionarios en el sistema de recaudación descripto por los denominados cuadernos de la corrupción. Si es cierto lo que cuenta Centeno sobre el destino de los bolsos -Casa Rosada, Olivos o el departamento del matrimonio presidencial de calle Juncal-, se presume que Carbone podría aportar información ya que en ese tiempo tenía influencia sobre la seguridad presidencial.

Con todo, la continuidad en la fuerza de los dos jefes policiales resulta llamativa. Según la fuente consultada, se explicaría por el respaldo que les dispensaría el actual titular de la Policía Federal, Néstor Roncaglia.

Este comisario mayor había avanzado en su carrera por el apoyo del ex secretario de Seguridad K, Sergio Berni. En 2013 el actual senador bonaerense lo había respaldado luego del ataque que sufrió, cuando por entonces se desempeñaba como jefe de la División Drogas, en el que recibió disparos en el tórax y una mano.

Otro uniformado que escaló posiciones en el círculo áulico K fue Juan Francisco “Tatú” Alarcón, otro de los ex secretarios privados de Cristina Kirchner. Trabajó cerca de Daniel Muñoz, el extinto ex secretario de los Kirchner al que se le adjudican inversiones inmobiliarias en Estados Unidos por más de 70 millones de dólares.

Su nombre figura en la declaración de arrepentido de Oscar Centeno que sustanció el juzgado de Bonadío: “el 22 de abril de 2010 Néstor Carlos Kirchner lo llama a (Roberto) Baratta y le pregunta cómo viene la recaudación -el llamado lo hace Juan Francisco Alarcón, alias Tatú-, reseña el documento judicial.

"Tatú", en una camioneta con CFK.

“Tatú”, en una camioneta con CFK.

Había sido “ascendido” a asesor en la presidencia de Néstor Kirchner luego de haber sido su chofer y custodio; en la actualidad es sargento retirado de la Policía Federal. También investigado por su crecimiento patrimonial, en algunas fotos de la época se lo ve descendiendo del Tango 01, detrás de Cristina Kirchner, llevando en sus hombros un bolso.