Peña amaga reaparecer, pero dejó la diaria y encarará el rumbo de campaña. Ibarra gana peso sobre la agenda presidencial. Las bajas de los hombres de Quintana, entre ellos el titular de Aerolíneas. Molestias de Triaca, Rubinstein y Barañao, que casi vuelve a renunciar. La recomendación sobre los “codazos” de Finocchiaro.

 

El “gabinete compacto”, tal como lo definió Mauricio Macri para explicar la necesidad de lograr una mayor fluidez en la gestión pero que, en verdad, fue la respuesta oficial a la crisis cambiaria que puso patas para arriba la economía, cambió la estructura del Ejecutivo: generó malestar en los nuevos secretarios de Gobierno y reacomodamientos que podrían podar cargos políticos de algunos los ministerios supervivientes.

El lunes 3 de septiembre el Gobierno oficializó, luego de un fin de semana agitado en el que hasta se negoció la incorporación de radicales como Ernesto Sanz al gabinete, la nueva estructura: 10 ministerios y la incorporación de Andrés Ibarra como vicejefe de Gabinete, en reemplazo de los malogrados Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, junto al resistente Marcos Peña.

Es que el jefe de Gabinete conjuró la embestida del círculo rojo para que renunciara a su cargo: muchos analistas le adjudican una peligrosa intromisión en cuestiones económicas y de ser el factótum de un corsé que impide una mirada más política para resolver los conflictos.

Con el correr de los días se publicó un decreto que otorga 60 días a los ministros para adecuar cada una de sus carteras. Los ministros degradados pasaron a ser secretarios de Estado -con sueldos muy similares por lo que la medida prácticamente no logró un ahorro fiscal- para no “romper” el escalafón, y así quienes revestían como secretarios sigan en sus cargos sin alterar las estructuras. De todos modos, “algunos cargos políticos -definió una calificada fuente consultada- se van a bajar.

Según fuentes bien informadas, los cambios produjeron malestar en los ahora secretarios Jorge Triaca (Trabajo), que depende de Producción al mando de Dante Sica, Adolfo Rubinstein (Salud), que reviste bajo el ala de Carolina Stanley en Desarrollo Social, y Lino Barañao (Ciencia y Tecnología), que recaló en Educación, que conduce Alejandro Finocchiaro.

Barañao estuvo “al borde de la renuncia” -según la misma fuente- y compartió destino con el ahora secretario de Cultura, Pablo Avelluto. El viernes pasado Finocchiaro realizó una reunión de gabinete ampliado y pidió “generosidad” en su entorno para los recién llegados sabiendo que podría haber algunos codazos” entre los altos cargos. En el Palacio Pizurno contaron que se van fusionar secretarías para actualizar la estructura del superministerio y, por ende, va a haber movimientos de “puestos políticos”.

Barañao estuvo “al borde de la renunciaFinocchiaro pidió “generosidad” en su entorno para los recién llegados sabiendo que podría haber algunos “codazos” entre los altos cargos.

En el seno del oficialismo, comentaron que Sica adoptó una postura hiperactiva que relegó a un bajo perfil a Triaca, encargado de tejer vínculos con el sindicalismo. De hecho, aún no está definida la estrategia oficial para la comunicación de este martes cuando los gremios realicen el cuarto paro general contra la administración de Cambiemos, pero el ministro ya salió a decir que la medida se hacía en un momento “inoportuno”.

Este reacomodamiento, quizás, detonó la frustrada cumbre entre Sica y el triunvirato de la CGT prevista para las 20.30 del último martes en la sede del gremio de empleados de Sanidad, donde el triunviro Héctor Daer iba ser el anfitrión. Promediando esa tarde, “le vaciaron la reunión”, al empoderado ministro. En Casa Rosada extrañó la convocatoria a ese encuentro a una semana de la medida de fuerza.

Sica adoptó una postura hiperactiva que relegó a un bajo perfil a Triaca. Extrañó su frustrada reunión con un triunviro de la CGT, planeada antes del paro.

Guillermo Dietrich no sufrió modificaciones en la estructura de Transporte -salvo la sugestiva salida la semana pasada del titular de Aerolíneas Argentinas, Abbot Reynal, vinculado a Quintana– y es uno de nuevos voceros que participa de las ruedas de prensa que se realizan todas las semanas en Casa Rosada. Al ser consultado sobre el nuevo rol del gabinete ahora que Peña adoptó un notorio perfil bajo, el funcionario dijo que muchos hemos tenido rol de vocería pero ahora después de cada reunión todos nos hacemos cargo de la comunicación; es muy importante contar todo lo que hacemos, respondiendo preguntas y compartiendo las novedades de todas las áreas. Siempre hay para mejorar y dentro de 6 meses seguro habrá cosas que no estamos haciendo pero servirían para mejorar”, apuntó al ser consultado.

Peña hoy está desgastado, el año que viene no sé. Igual todos sabíamos que el presidente no lo iba a echar”, explicó una calificada fuente del oficialismo bonaerense. Desde que estalló la crisis, el jefe de Gabinete se recluyó en sus oficinas y evita todo contacto con la prensa. En Balcarce 50 dicen que dejará de lado el día a día y se abocará a diagramar la futura campaña electoral: pese a la debacle económica, el oficialismo ya piensa en la presidencial de 2019. El propio Macri se animó a hablar de su reelección en su gira por Estados Unidos.

No obstante, se decía que Peña reaparecería ante las cámaras de TV el miércoles cuando brinde su informe periódico en la Cámara de Diputados, el mismo que había pospuesto hacía 15 días por los cambios de gabinete. Pero finalmente hizo otro acto y canceló, por primera vez, su rutina obligatoria.

Uno de sus laderos, Quintana se despidió de su equipo del primer piso de Casa Rosada con un poema. Mientras que el personal de su oficina sigue revistiendo en el palacio de gobierno, han renunciado funcionarios que habían poblado distintas dependencias de la mano del fundador de Farmacity. A Reynal en AR, el último viernes le siguió Natalia Zang de la Unidad G20; es incierta la situación de Matías Kelly en Desarrollo Social y Diego Dávila, en Aduana, por caso.

Quien sigue ocupando su despacho, pero supuestamente con menos poder, es Gustavo Lopetegui. El nuevo asesor presidencial encabezó el último viernes en una semivacía Casa de Gobierno -ese día Macri y su equipo atienden en Olivos- un almuerzo de gestión. “Va a seguir con 7 proyectos a cargo, explicó una calificada fuente oficial sobre el destino del ex Ceo de LAN.

Renunció el titular de Aerolíneas, Abbot Reynal, vinculado a Quintana. También Natalia Zang, de la Unidad G20.

En los papeles, Lopetegui ahora depende de Presidencia de la Nación, esto es, de Secretaría General adonde también recalaron los ex ministerios de Turismo y Medio Ambiente. De hecho, la cartera comandada por Fernando de Andreis, que el año pasado había recibido Deportes, es la encargada de responder las preguntas de los diputados referentes a estas dos secretarías que el miércoles deberá contestar Marcos Peña, en su visita al Congreso.

Los cambios hicieron de Andrés Ibarra, quien acompaña a Macri desde SOCMA y la gestión en Boca Juniors, el nuevo secretario de Modernización con rango de vicejefe de Gabinete. En los papeles, el influyente funcionario seguirá teniendo a su cargo una gestión “transversal”, esto es con proyectos involucrarán al resto de los ministerios, la conectividad, la digitalización del Estado y también se abocará a definir la agenda del Presidente, un tema que hasta ahora definía Secretaría General.

Lo cierto es que los ministros que sobrevivieron al ajuste ahora mantienen “entre 3 y 4” reuniones de Gabinete por semana. Aunque el diálogo interno parece ser más fluido, habrá que esperar cómo evoluciona el vínculo interno de las nuevas estructuras de gobierno.