Presidencia firmó un convenio marco con la fábrica estatal FADeA. Y nunca autorizó la subasta anunciada en el Banco Ciudad. La historia eterna del avión presidencial que ni De la Rúa ni Macri pudieron finiquitar y frustrada compra de otra aeronave que se cayó con la crisis.

 

Si bien hubo una novela por la compra del nuevo avión presidencial, que luego de un proceso licitatorio y múltiples gestiones de más de 2 años cayó en desgracia a consecuencia del ajuste, nuevamente la aeronave que iba ser reemplazada y enviada a subasta, el Tango 01, se resiste a terminar su propia película: esta semana Presidencia firmó un convenio con la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA) para llevar a cabo el mantenimiento a ésta y a las otras unidades de la flota oficial y, aunque en Casa Rosada lo niegan, fuentes del sector aeronáutico sostienen que el objetivo es reacondicionarla para volverla operativa.

Desde el inicio de la gestión macrista se cuestionó el estado de la flota de los Tango: el 01, que hasta fines de noviembre de 2015 había transportado a Cristina Kirchner, fue dejado de lado por su falta de mantenimiento y se lanzó una licitación por parte de la OACI -un organismo de la ONU convocado para garantizar la “transparencia” del proceso-, que cayó en mayo pasado cuando la corrida cambiaria ponía patas para arriba la economía.

La consecuencia más tangible del plan de ajuste fue la suspensión de la compra de un Boeing Business Jet dado que en el Gobierno no querían “pagar el costo político de una compra de 40 millones de dólares” en medio de la emergencia pero admiten que representa “una contradicción” ante las grandes potencias que el presidente se traslade en aviones de línea o de alquiler por cuestiones tales como la seguridad, por ejemplo, una advertencia ya elevada por una dependencia oficial como Casa Militar.

Lo cierto es que según #BORDER pudo saber de distintas fuentes gubernamentales, Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Fernando de Andreis y, a la vez, de todas las unidades terrestres y aéreas del Presidente, firmó un convenio “marco” con Fadea para tareas de mantenimiento de toda la flota. Desde la histórica fábrica afincada en Córdoba, privatizada en los ´90 y reestatizada en 2009, confirmaron el entendimiento con Presidencia para “llevar a cabo tareas de pintura y reparación de componentes” de las aeronaves.

Como es una sociedad anónima, cuyo principal accionista es el Estado, la empresa le cobrará al Ejecutivo por cada proyecto. Pero aún no está claro qué tipo de tareas podrá hacer en los aviones oficiales disponibles: el Tango 04, el 10 -en realidad está “prestado” por la Fuerza Aérea-  y el mítico modelo comprado por Carlos Menem en 1992. El Tango 02, muy deteriorado, está en proceso de donación a la citada fuerza.

Con todo, la novedad vuelve a poner sobre la lupa el devenir del Tango 01 que pareciera tener más vidas que un gato. Al asumir la Alianza, Fernando De la Rúa prometió venderlo para desprenderse de un símbolo de la corruptela menemista pero se fue del gobierno sin cumplir su compromiso. Néstor y Cristina Kirchner lo utilizaron para sus giras internacionales durante 12 años. Macri quiso venderlo por su alto costo de puesta a punto -deslizaron que ascendía a unos 10 millones de dólares- y ordenó que vaya a una compulsa del Banco Ciudad: en el medio sufrió un accidente en una de sus alas durante la filmación de la película “La Cordillera”, de Ricardo Darín, que fue reparada y desde entonces descansa en un hangar de la Base Aérea de El Palomar.

En estos años también se estudió reconvertirlo en un avión hidrante pero rápidamente esa idea fue desechada por su alto costo y, ante la falta de interesados, desguazarlo y venderlos por partes. Lo cierto es todo esto fue descartado y también quedó suspendida la compulsa del Ciudad: desde la entidad crediticia negaron a este medio que la aeronave se encuentre bajo subasta. Nunca llegó la certificación formal de Presidencia”, adujeron.

Ahora el convenio con Fadea vuelve a disparar todo tipo de versiones. Desde el área de De Andreis sostuvieron que “no está en los planes reparar el 01 sino mantenerlo para que esté siempre bien. No para que vuelva a volar; otra fuente cercana al funcionario dijo que “no está definido” el plan de obras sobre el histórico Boeing 757. Sin embargo, fuentes del sector aeronáutico aseguran “la idea es que los arreglos sean para que vuelva a volar”. Es una hipótesis con la que coinciden otras fuentes vinculadas a la flota oficial: de hecho “varios objetos de decoración” del 01 que estaban en el BAMA de Aeroparque -los relojes de las puertas de los muebles dorados en madera y el escudo presidencial- fueron reinsertados en la cabina “dado que ahora se encuentra en evaluación económica de reactivación”.

En tren de especulaciones, de hecho el mantenimiento aún no comenzó con ninguna unidad, los técnicos de FADeA podrían viajar hasta Palomar o bien recibir piezas a reparar trasladadas en camión.

Con todo, la novela del mítico avión presidencial aún tiene varios capítulos por venir. De la de la frustrada compra del Boeing Business Jet que se había preseleccionado, de a poco, se comienzan a conocer algunos detalles: según respondió la Secretaría General un pedido de acceso a la información hecho por #BORDER, desde esa cartera no se han efectuado pagos a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI)” que tuvo a su cargo todo el proceso. Sí tuvo que hacerse cargo del viaje del director Julio Manco a Dubai, donde junto a otros funcionarios de otras dependencias observó a uno de los jets preseleccionados. Pero, como quedó dicho, todo quedó en el aire.

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