La última fue una semana intensa a nivel político y la corriente plantea más definiciones: Cristina Kirchner le dio el visto bueno a Daniel Scioli para ser el candidato del kirchnerismo, pero lo hizo en la intimidad y remarcando que no saldrá a anunciarlo públicamente, al menos hasta el 2015. Es la estrategia que #Borderperiodismo viene adelantando desde hace meses: CFK no tiene otra chance de sobrevivir políticamente que junto a DOS, a quien no quiere pero empieza a aceptar.

El nexo entre ellos a nivel organizativo es el camporista «Wado» De Pedro, relación que ya comenzó a resquebrajar la homogeneidad de la agrupación política juvenil. el «Cuervo» Larroque criticó, también en la intimidad, al gobernador bonaerense, porque vislumbra la imposibilidad de colocar a un sucesor proveniente del mismo krichnerismo y adivina el fin del poder.
Scioli mientras tanto, sonríe porque recortó la diferencia con Sergio Massa a cuatro o cinco puntos, y viene en ascenso. Su estrategia contra la inseguridad le dejó buenos réditos, al igual que esa postura de dialoguista y la distancia crítica con CFK.
Cerrado de palabra el acuerdo con la veintena de gobernadores peronistas, más la charla con el íntimo de la Presidenta Carlos Zannini en la que acordaron no agredirse, ahora DOS se le anima a la Capital, el escenario más esquivo para el peronismo, que tiene un importante peso electoral y un aún mayor peso simbólico.
La «ola naranja» desembarcará en la Ciudad de la mano del nuevo presidente del PJ Capital, Víctor Santa María, el presidente de Aerolíneas y referente del PJ metropolitano Mariano Recalde, y una larga lista de nombres que incluye a un par de los asesores más estrechos del Gobernador.
Las cartas están sobre la mesa. Y Scioli juega un pleno a la Presidencia, tratando de mantener el voto kirchnerista (y peronista), y coqueteando con la clase media que no ve con malos ojos al ex vicepresidente de Néstor Kirchner.