Por Leila Sucari @LeilaSucari

¿Querés comer más sano y no sabés por dónde empezar? ¿Tenés ganas de sorprender con una cena especial y no conseguís nada diferente en el chino de la vuelta de tu casa? ¿Te estresa ir de compras a las cadenas de supermercados? ¿Estás harto de los alimentos congelados y del delivery? Los mercados son un excelente lugar para reinventarte en la cocina y, además, pueden ser un paseo muy divertido.

En Buenos Aires todavía existen mercados como los de antes. En una época donde muchos compran por internet y los almacenes del barrio fueron reemplazados por supermercados gigantes o negocios chinos, los mercados son espacios de resistencia al consumo masivo. Lugares poblados de aromas, colores y recetas de la abuela. Cada vez son más las personas que eligen comer de manera conciente y buscan una alternativa de alimentación saludable y alejada de la industria, por eso los mercados tradicionales están resurgiendo. Para comprar frutas, verduras y carnes de buena calidad, productos exóticos y comer rico y barato, son el lugar perfecto. Te contamos cuáles no podés dejar de visitar.

 

San Telmo

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En el año 2000, el Mercado -que es del año 1897- fue declarado Monumento Histórico Nacional por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Una gran estructura con techo de vigas de hierro envuelve una feria de alimentos que convive con antigüedades y venta de ropa usada.

Es un lugar ideal para pasear sin apuro y chusmear las rarezas. Podés conseguir antiguas muñecas de porcelana, relojes, lámparas, discos de pasta, abrigos de piel y muchos anteojos vintage. También buenas frutas y verduras frescas, carnes y especias de todo tipo. Un destacado: Coffe Town, una pequeña cafetería de autor donde sus dueños se encargan de tostar ellos mismos el café.

En Defensa y Carlos Calvo.

El Galpón orgánico de Chacarita

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Se trata de uno de los primeros espacios dedicados a la comercialización de productos agroecológicos y libres de tóxicos. Todo lo que se vende en el galpón, desde los vegetales hasta las legumbres, son orgánicos. Los pollos también: el maíz con el que han sido alimentados los animales no fue tratado con químicos ni modificado genéticamente.

Además se puede comer y muy bien:hay tartas y empanadas de masa integral, el famoso chori-arepa, jugos, licuados y hasta helado vegano. Ideal para comprar carnes, verduras huevos y productos congelados orgánicos.

Avenida Federico Lacroce 4171

 

Mercado de productos andinos de Liniers

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La calle es José León Suárez, la esquina Ramón Falcón. Aunque la sensación es que estás de viaje por el norte: un sinfin de almacenes y puestos callejeros ofrecen todo lo que se puede traer desde Bolivia, Perú y Ecuador. Hay miles de variedades de ajíes y maíces, harinas, quinoa, papas andinas, hierbas frescas, equecos, imanes en forma de cilantro y bebidas del altiplano, como la Inca Cola y el Singani.

Para los valientes, hay platos de salchipapa o un ají de gallina en algunos de los locales de la periferia a muy buen precio. Andá con ganas de respirar el olor de la cocina andina. Si te estás buscando la esencia de la gastronomía peruana y querés probar hacer un buen ceviche casero, el lugar indicado.

 

El Progreso

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¿Conocés algún súper con 125 años de historia? El progreso nació en 1889 y todavía sigue en pie. Refugio de cocineros –y madres y abuelas– exigentes, es un lugar perfecto para conseguir carnes y pescados frescos, vegetales de estación, frutos secos, fiambres y embutidos.

En Cucina di Mare, por ejemplo, además de salmón y langostinos podés picotear algo, siempre y cuando llegues al mediodía. Los viernes y sábados preparan una paella exquisita. En El Progreso hay 8 carnicerías. Entre ellas se destaca “Nucho, el rey de la molleja”, y La Góndola, que tiene especiales como producción propia en chacinados tradicionales y chivitos, chinchulines de corderos, butifarras y otras delicias. Dato de color: si te querés cortar el pelo, lo podés hacer en el local 165.

Av. Rivadavia 5430, Caballito.