Se trata de César Albarracín, quien manejó las cárceles bonaerenses y voló por los aires por la triple fuga de los hermanos Lanatta y Schilacci, ya en tiempos de Vidal. Ladero de Casal, arquitecto judicial del ex motonauta, ahora defiende al sindicalista preso, quien sumó apoyos de Boudou y Guillermo Moreno. El secreto de lo enterrado en cal.

 

A Vidal la asesoraron mal cuando asumió. Venía de la Capital y no conocía en profundidad el territorio bonaerense. Por eso, dejó en puestos clave a gente del ex gobernador Daniel Scioli, sobre todo en la cúpula del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Tuvo tiempo -y razones, luego- para reivindicarse.

En el principio de la nueva gestión, la crucial y siempre sospechada administración de las cárceles -donde sobreviven alrededor de 33 mil reclusos- quedó en manos de un hombre fuerte de Scioli y de su arquitecto judicial, Ricardo Casal, el abogado César Albarracín.

Albarracín, destacado, junto a Casal y Scioli. Vínculos hacia el Pata.

Albarracín, destacado, junto a Casal y Scioli. Vínculos hacia el Pata.

Era el subsecretario de Política Criminal, y si bien estaba en segundo orden del escalafón administrativo, por debajo de Florencia Piermarini, era la persona fuerte del SPB. Albarracín voló por los aires cuando se fugaron los hermanos Lanatta y Víctor Schilacci del penal de General Alvear, en un hecho aún no aclarado. Vidal, incluso, debió intervenir el Servicio. Y tiempo más tarde, hasta cambiar al ministro: Gustavo Ferrari reemplazó a Carlos Mahíques.

Albarracín es Casal, y Casal es Scioli. Hoy este ex funcionario asumió la defensa del ex titular de la UOCRA La Plata, Juan Pablo “El Pata” Medina, preso en Ezeiza por múltiples acusaciones.

Medina, detenido en septiembre del 2017.

Medina, detenido en septiembre del 2017.

“El Pata” anduvo siempre vinculado con el poder de otrora: su ex defensor fue Víctor Hortel, un ultrakirchnerista ex director del Servicio Penitenciario Federal, quien apañara a Vatayón Militante, la polémica agrupación que sacó a presos con excusas culturales para actos políticos. Albarracín sucedió a Hortel, mientras la familia Medina se entusiasma con las muestras de apoyo.

El martes 27 de febrero, el procesado ex vicepresidente Amado Boudou fue hasta Berisso para darles un abrazo a algunos de los hijos de la familia Medina-García que están libres. Así, se dejó fotografiar junto a Agustín -quien estuvo detenido-, y Brian, durante un acto en Casa Abierta “Néstor Kirchner”, un refugio del poder de otro tiempo. El periodista platense Ezequiel Oslé los retrató en una imagen.

Boudou, junto a los hijos de Medina.

Boudou, junto a los hijos de Medina y su esposa, García.

Fabiola García es la última esposa de “El Pata”. También está presa, al igual que su hermano David García, y el hijo de Medina, Cristian “El Puly”. Estos dos últimos eran los hombres más fuertes de la temible Uocra platense.

Albarracín, una vez corrido del SPB, estuvo a punto de ser fiscal adjunto ante el Tribunal de Casación Penal bonaerense. Pero cuando Vidal se percató de la maniobra, que se había gestado a sus espaldas, firmó un decreto para suspender su designación hasta que se aclare cómo sucedió la triple fuga.

Tras la triple fuga, Albarración quiso ser fiscal. Vidal lo vetó.

Tras la triple fuga, Albarración quiso ser fiscal. Vidal lo vetó.

El proceso abierto a Medina está en Quilmes, en el juzgado federal que comanda Luis Armella. Allí se unificó la causa que también se había iniciado en la fiscalía 11 de La Plata de Alvaro Garganta. Todo quedó en manos de un solo magistrado, y lejos geográficamente del poder de presión que ejercieron las marchas de los enfervorizados militantes de la Uocra.

Los Medina están acusados de generar una banda destinada a extorsionar empresarios y a lavar dinero. Las acusaciones y el procedimiento son archiconocidos. También sus vinculaciones políticas con el sciolismo. El desembarco de Albarracín en su defensa no es casual.

Tampoco lo es el hecho de que Guillermo Moreno contara públicamente que lo iba a visitar a la cárcel. Se lo dijo a Rolando Graña por A24. Es una víctima de este modelo, sintetizó el verborrágico ex funcionario sobre “El Pata”. Medina es dueño de una fortuna, de armas y de viviendas incompatibles con los ingresos de un dirigente gremial de una seccional local, hoy intervenida.

Tal es así que Vidal lo usó como ejemplo en su discurso de apertura de sesiones en legislatura bonaerense: “En la provincia de la Salada, el Pata Medina y Balcedo, hoy las causas judiciales avanzan”, dijo la gobernadora.

En una de esas fincas de Medina, en la localidad de Pipinas, partido de Punta Indio, apareció el famoso barril enterrado. Peritos de la Policía Científica bonaerense determinaron con certidumbre que sólo había cal. Y descartaron la presencia de restos óseos.

El parte oficial dice textualmente: “(…) el análisis Químico efectuado por la División Química Legal La Plata Sección Ciencias Naturales con fecha 25 de octubre del 2017 determina que del análisis esópico antes y después de la molienda de los terrones sometidos a pericia, se desprende que se trata de material aparentemente homogéneo, integrado por componentes blanquecinos y amarronados, sin elementos o restos adicionados. (hidróxido de calcio -Cal-). No encontrando restos y/o fragmentos óseos ni otros elementos asociados que fueran indicios de posible actividad ilícita”.

Más allá del apoyo de Boudou, Moreno y del cambio de abogado, no hay ningún indicio concreto que indique que la situación procesal de la familia Medina pueda modificarse en los próximos meses.