Nuestro intrépido se tomó columnista vacaciones de la realidad y juega a encontrarle la gracia. Les sorprenderá lo que descubre. Aproveche a leerlo, antes de que lo internen.

 

Hace un tiempo, desde esta misma pantalla, postulé que Argentina no era tanto un país como un fracaso. Pensé en ampliar esa definición y convertirla en «Argentina es un fracaso que atrasa«, atento al resurgimiento de discusiones cíclicas -iglesia y Estado, pena de muerte sí o no- dignas de siglos anteriores.

Tras unos días de descanso decidí que ya bastante tienen ustedes con los aumentos de tarifas, de servicios, de alimentos, de combustibles, de transportes, de medicamentos, etc. como para seguir deprimiéndolos, así que cambié el punto de vista y decidí buscar algo que realmente fuera positivo en nuestra realidad cotidiana, y que no se hallara en otras regiones del planeta.

Costó bastante, pero al fin lo encontré. No sé si para todos será algo bueno o envidiable; al menos lo es para quienes consideramos que el único infierno eterno que existe es el aburrimiento.

Este país tiene un costado que entretiene.

tuqui norcoreano

Ejercicio

  1. Apague el televisor y prescinda de diarios, radios y redes durante una semana.
  2. Aproveche para leer un libro y abstráigase de los comentarios de terceros (después de todo, es posible que la realidad de ellos sea diferente).
  3. Cumplido el plazo, «reconéctese» y vea cuántas novedades impensables nos regala este país.

Una de ellas suele ser la alta especialización vertiginosa de toda clase de panelistas e invitados: todos son versados, ora en corrupción sindical, ora en submarinos, ora en endoscopías, etc.

Otra: cuando usted se desenchufó acababan de descubrir la enorme e injustificable fortuna de alguien. Ahora se revela que le descubrieron dos nuevas casas,  un barco, 614 autos, pero ese alguien nunca va a juicio.

Pescaron a funcionario haciendo una macana y pese al clamor general no renunció. Otro funcionario hace una macana distinta y, ante la sorpresa de todos… sí, renuncia. ¿Políticos o iluminadores? «Cacho, bajame un cachito la transparencia acá… subila ahí…».

Caputo Díaz Gilligan

Hay abundancia de declaraciones oficialistas que explican por qué todo está mejor aunque todo esté peor, y montones de argumentos opositores señalando que todo está mal, incluyendo lo que está bien.

Encuentran 400 kilos de cocaína en la escuela de una embajada, o 398 kilos, o 389 kilos. Depende de qué canal uno mire. Un decano del periodismo argentino piensa que la fricción da rating, y decide maltratar a los panelistas y denunciar de mal modo ante las cámaras cada error de sus compañeros. ¿Cundirá el ejemplo?

bullrich tuquiSurge una nueva especialidad: el aborto. Sorpresivamente, muchos de los discursos a favor y en contra que vomita la pantalla son más que atendibles. Otros -era de esperar- son burradas que atrasan milenios, del estilo «el único que da la vida es dios y él es el único que la puede quitar». Gente que come vacas y pisa cucarachas, presuponiendo que el tal dios también le delegó la elección de qué vida es sagrada y cuál no. Como dijo Gerge Carlin, si somos nosotros es un aborto, si es una gallina es un omelette.

omelet tuqui

También parece antojadizo decidir que a las 4 semanas (o 6, u 8) no hay vida humana, pero a las 4 semanas (o 6, u 8) y un día sí la hay. Entre tanta paja encontramos algún trigo, y por eso la postura de muchos conocidos ha cambiado en uno u otro sentido. Cada quién tendrá su opinión formada al respecto, y ya está todo listo para otra maravilla inesperada: no sólo todos quieren tener razón, sino que quieren tenerla por los motivos de su elección. Las acusaciones van desde «religioso» hasta «asesino», las descalificaciones indican qué programas no mirar y, si no cometemos el error de tomarnos en serio todo lo que dicen y nos dicen, la diversión está garantizada. Incluso, al detectar a ciertos personajes, uno empieza a pensar en las bondades del aborto retroactivo.

El debate es necesario, y urgente. Aunque deban darlo los representantes de una sociedad de egocéntricos y veleidosos. Gente capaz de ir a la guerra por una opinión sobrevendida se enfrentará en la arena del Parlamento, no para descubrir la mejor solución sino, como casi siempre, para tener razón..

Si tiene ganas, participe. Si no, lloverán acusaciones de irresponsabilidad y falta de compromiso. Lo siento por usted, si es que le importa el qué dirán.

futbol tuquiMientras tanto, la causa de Carlos Menem lleva cuatro años en un cajón de la Corte Suprema. La de la masacre de Once, duerme hace dos años. Los que se quejan de la crisis veranean en el exterior, los que pasan hambre muestran -cada vez menos- esperanzas, el fútbol pasó a ser un deporte elitista: para ver un Ríver Boca hay que pagar, ya sea por ese fútbol televisivo que no se iba a eliminar (no es que piense que esté mal haber terminado con ese gasto, pero recuerdo las promesas de campaña) o disponer de 800 a 3.200 pesos para ir a la cancha.

Cualquier cosa puede pasar… y pasa. Nos hemos habituado a ello, de manera que pareciéramos escuchar siempre las mismas noticias.

Pero si elige desintoxicarse con el simple ejercicio propuesto y vuelve a informarse una semana después notará que el muerto en ocasión de robo es otro, que encontraron 200 toneladas de otra droga, que el corrupto esta vez es de otro partido.

Una semana de vacaciones será agradecida por la parte nuestra que ya está harta del bombardeo de datos, estadísticas, presunciones y cifras que pierden sentido cuando vas al chino a comprar polenta. Y además permite comprobar lo que proponía al principio: en este país se aburre el que quiere.

Y espero que me disculpen los participantes asiduos del entretejido informativo, pero su distorsionada realidad es mucho más llevadera si no me la tomo en serio.