Mientras 8 pescadores continúan desaparecidos una familia comenzó a accionar contra los dueños del barco. Pagos en negro, ofertas insultantes en la mediación y un seguro que beneficiaba a la empresa. Por qué piden que la causa no se siga en Mar del Plata.

 

El 1° de julio último y tras 23 días de búsqueda, se encontró hundido el pesquero Rigel. Había zarpado desde el puerto de Mar del Plata con nueve tripulantes para la pesca de langostinos. Y naufragó a 180 kilómetros de Punta Tombo, en Chubut, en el Mar Argentino.

Con el duelo a cuestas y pese a que los cuerpos de 8 de los 9 tripulantes siguen desaparecidos, sus familiares quedaron desde ese momento en condiciones de iniciar acciones legales en busca de alguna reparación.

Un arduo camino que puso al descubierto las condiciones de trabajo que debían aceptar: principalmente, según se denuncia ahora, el presunto cobro de salarios con un 60 por ciento en negro. Y, también, los artilugios de las pólizas de seguro de vida que contratan las empresas.

Son condiciones que ponen en jaque el monto de las reparaciones e indemnizaciones a las que podrán aspirar las familias, obligadas ante la Justicia a demostrar la existencia de este ingreso no registrado.

La esposa, la madre y el  hermano de uno de los tripulantes ya comenzaron a transitar este camino. El resto se debate entre la necesidad económica que los llevaría a aceptar ofertas exiguas o el lento derrotero judicial para reclamar lo que consideran justo.

Para principios de agosto la familia que se animó espera una audiencia de mediación prejudicial con la empresa dueña del Rigel y la aseguradora de riesgos del trabajo, previo intercambio de cartas documento.

Hasta ahora, se ofreció un único pago de 9.500 pesos a cada familia en concepto de gastos, refirió a #BORDER el abogado que lleva la primera acción judicial que se iniciará en caso de fracaso de la mediación, Nicolás Schick. “Se busca una reparación integral por daños derivados de la tragedia y dentro de los rubros hay daño moral, psicológico y punitivo porque había pagos en negro”, explicó el letrado.

En lo que va del año hubo 19 muertes por dos naufragios de pesqueros que salieron del puerto de Mar del Plata, el Repunte y el Rigel.

En este último caso, murieron los nueve tripulantes y sólo se encontró un cuerpo, el del capitán del barco Salvador Taliercio, quien era uno de los responsables de la empresa propietaria “Nueva Pesca SA”. Hay otros dos socios  intimados y a su vez la ART, ya convocados a la audiencia en la ciudad de Buenos Aires.

Los familiares pretenden que la causa se tramite ante la Justicia Nacional del Trabajo  y no en Mar del Plata. Por ello, la de la jurisdicción será la primera de las batallas. Es que, según la ley de Navegación 20.094, como el hundimiento ocurrió en mar y territorio nacional, correspondería actuar a la justicia nacional y no local, interpreta el abogado.

Los recibos de sueldo de los marinos del Rigel eran de entre 8 mil y 15 mil pesos, pero sus familias sostienen que cada mes recibían sumas que podían llegar a los 60 mil, según Schick.

Esa diferencia es la que definirá el monto de las reparaciones que recibirán. “Juegan con la necesidad de la gente, son familias muy necesitadas”.

El 17 de junio pasado, se hundió el Repunte y murieron tres tripulantes mientras que otros siete están desaparecidos, al igual que ocho del Rigel. Los derechohabientes legitimados también iniciaron acciones legales.

Otro punto cuestionado es el de las pólizas de seguro de vida contratadas. En el caso del Rigel, en total se encontraron tres y en una de ellas la empresa figura como beneficiaria.

Al responder  la carta documento enviada, la empresa rechazó todos los rubros exigidos, incluída la reparación con indemnización por fallecimiento.

El Rigel sigue bajo el agua y por ello los familiares no sabrán si los cuerpos de los marineros estaban dentro o fuera del barco ni realizar pericias para llegar a las causas del hundimiento. Sin embargo, todo apunta a fallas eléctricas y de motores y a problemas de mantenimiento pese a los cuales el Rigel zarpó, según explicó el abogado.

Además del capitán del barco, viajaban en el pesquero Rodrigo Sanita, Néstor Rodríguez, Cristian Osorio, Amadeo Jonatan, Nahuel Navarrete, Carlos Daniel Rodríguez, Pedro Mierez y Rodrigo Blanco.

Al momento  de la tragedia, de acuerdo al último contacto con el barco el 8 de junio, en el lugar había olas de cinco metros y fuertes vientos.