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No soy modelo, eso está claro. Soy periodista desde la p hasta la a. Comencé a los 17 y acá me ven: 43 años y nene de dos añitos y, pese a que mermé las horas para jugar con Antonio y hacer lo que él necesite, sigo como cuando era chica: con los tres trabajos que amo hacer. La gráfica con BorderPeriodismo, la tele con Intratables y la radio con Border radio por Nacional AM 870.

¿Por qué, entonces, acepté enseguida cuando me propusieron los dueños de Lencería Lidia hacer la campaña de verano luciendo sus conjuntos de ropa interior? Me agarró el viejazo? ¿De pronto me disocié y me creí Pampita? (Mientras escribo esto me mato de risa)

No, amigos. Lo hice porque es muy raro que una marca de ropa interior llame como “modelo” a una mujer de 43, que mide 1,58 y pesa más de 70. Esa soy yo. Aunque tenga la cintura chica o aunque no parezca pesar eso (siempre me dicen que disimulo, no sé si es verdad o me mienten, soy baja y gordita. Y, por favor, no empiecen a mandarme mensajes diciendo que soy linda, que no soy gordita y bla bla bla. Para mí ser gordita no es un disvalor. Para mí un disvalor es traicionarme a mí misma, decir lo que no pienso, ser falsa con los que conozco y no esforzarme con todas mis fuerzas por lo que deseo.

Yo estoy en contra del concepto muy difundido en la Argentina de “mujeres reales”, porque, una chica flaquita que nació así es una mujer real. Tanto como yo o como la que pesa mas de 80. Yo creo en el concepto de “belleza real”.

La belleza vive en el corazón, se alimenta de confianza profunda en lo que somos y en la plasticidad de cambiar lo que no nos gusta que tenemos. Ser bella es poder llorar a moco tendido por nuestras frustraciones, encontrar la fuerza de donde no sabemos y sacar adelante la cosa.

Ser linda es tener un corazón generoso que no se mira el ombligo o cuántos puntos de celulitis o rayas de expresión tiene la cara, sino que puede mirar al de al lado y hasta ocuparse de dar una mano.

Ser linda es ser lo que quieras ser. No nos confundamos: ser linda no se pesa en la balanza sino en el corazón. De verdad lo creo. Cuando estábamos haciendo la producción de fotos, la fotógrafa y la publicista de la marca, Silvana Méndez  Maya, me decían poné esa cara de indignada que te vemos en la tele, esa cara de mala de cuando algo te indigna… jajaja. ¿No es loco que una marca me diga que ponga cara de lo que soy? ¿Una loca que no controla sus gestos cuando algo la hace enojar ni aún en un set de tele?

Bueno, todo eso, más la idea de inspirarlas a ustedes que desde sus casas, tal vez recién fueron mamás y se sienten feas o débiles porque así es la vida. O no tienen hijos y están gorditas y piensan así no me va a querer nadie, tengo que bajar para enamorar a alguien para ser mamá algún día.

O las que tuvieron hace poco un niño y tienen que salir al ruedo pero no les entra nada –qué hago, uso los jeans de embarazada o me compro talles especiales…estoy tan fea que no me miro al espejo...- ¿les suena?

Chicas, ese tiempo ya pasó. Todas podemos cuidarnos y comer saludable, hacer deporte e intentar siempre estar mejor. Pero ya ninguna puede sentirse débil porque tiene piernotas o se le aflojó la panza.

No, la dictadura de la balanza y de los cuerpos terminó, por más que muchos medios argentinos no se hayan enterado. Acá merece una mención aparte Daniel Hadad, el fundador y dueño de Infobae que el sábado pasado a las 7 y 20 de la mañana escuchando mi programa de radio y yo un poco autodelirándome por la campaña me escribió: “quiero esas fotos. Es buenísimo para la gran mayoría de la mujeres, no es normal una sociedad que idealiza la anorexia”.

Eso me escribió. Un hombre que la ve antes. Por eso Infobae tuvo la exclusiva de las fotos, aún antes que Border.

Vamos a cambiar la dictadura de la delgadez extrema. ¿Alguien me sigue?

Fotos: Eva Coscia Fotografía.

Maquillaje: Martín Blanco.

Pelo: Cris Cagnina para Cerini.

Publicista: Silvana Méndez Maya.

Lencería Lidia. Campaña 2018.