El beneficio le fue negado a otros condenados como Jaime y De Vido. También a procesados con prisión preventiva como Lázaro Báez. Ni a Ciccone, que por edad cumple prisión domiciliaria, le dieron el dispositivo. Los argumentos por la “jerarquía de sus cargos” y su patrimonio. Dónde fijó domicilio.

 

Amado Boudou dejó la cárcel de Ezeiza con una tobillera con GPS que alertará si se aleja más de cien kilómetros de su casa. Pasó cuatro meses preso desde que el 7 de agosto se lo condenó a cinco años y diez meses en la causa Ciccone.

El Tribunal lo detuvo de inmediato y cuatro meses después, dos de sus juezas lo excarcelaron con dispositivo de control electrónico.

Mientras la pena no quede firme, porque fue apelada ante la Cámara Federal de Casación, gozará del beneficio. Y puede considerarse un agraciado.

De los detenidos vinculados a causas por corrupción en el kirchnerismo es el único que en los últimos meses superó una seguidilla de negativas al pedido de tobillera electrónica. Los rechazos se fundamentan en la existencia de riesgos para las investigaciones.

La semana pasada, sin ir más lejos, el detenido empresario Lázaro Báez intentó obtener la excarcelación o bien la prisión domiciliaria con tobillera electrónica por parte del Tribunal Oral Federal 4 que lo juzga por lavado de dinero. Algo similar pidió su ex contador Daniel Pérez Gadín. Los dos llevan dos años y 8 meses en prisión desde que los detuvo el juez federal Sebastián Casanello. Y aún están siendo juzgados.

El fiscal en el juicio oral, Abel Córdoba, se negó y aludió a que ese beneficio también puede derivar en un riesgo procesal. “Más allá de indicar cuestiones de salud o de comodidad a la hora de programar su actividad de defensa, no se han dado razones de los motivos que justificarían la excepcional modalidad de ejecución que solicita”. El Tribunal le dio la razón al fiscal.

En mayo pasado, el detenido ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido pidió a la Cámara Federal ser excarcelado o morigerar las condiciones de detención en la causa por Yacimientos Carboníferos Río Turbio, la primera que lo dejó en la cárcel. Ofreció también usar una tobillera con GPS con un radio de movilidad de cien kilómetros, idéntica a la de Boudou.

Los jueces Martín Irurzun y Leopoldo Bruglia rechazaron todos los pedidos. Sobre la tobillera, Bruglia sostuvo que no resulta procedente la aplicación de una medida cautelar menos gravosa en atención a que los riesgos procesales que consideraron implicaba su liberación en una investigación “aún activa”.

El 18 de septiembre sumó un nuevo procesamiento con prisión preventiva como organizador de asociación ilícita y cohecho en la causa por los cuadernos de la corrupción del chofer Oscar Centeno. Sus abogados aluden a su delicado estado de salud para objetar los traslados desde la cárcel de Marcos Paz para cada citación a declarar como acusado en los tribunales de Retiro. De Vido además fue condenado por la tragedia de Once.

Otro que sufrió reiteradas negativas es el ex secretario de Transporte, el condenado por sobornos Ricardo Jaime. Pidió y no obtuvo la prisión domiciliaria con tobillera electrónica en la primera investigación que lo llevó a la cárcel por orden del juez federal Julián Ercolini:  defraudación y pago de sobreprecios en la compra de trenes a España y Portugal.

Enviado a juicio, intentó obtener el beneficio de parte del Tribunal Oral Federal 6 pero fracasó.

La fiscal Gabriela Baigún se opuso porque no tiene excusas por su edad ni está enfermo, tiene otras causas penales en trámite y la perspectiva de condena llega hasta los diez años de prisión.

De hecho, Jaime quedó detenido ya en otra causa, la tragedia del tren de Once porque Casación confirmó la pena de ocho años de prisión que se le impuso en un juicio oral.

El dispositivo de monitoreo GPS que llevará Boudou mientras su suerte se defina en la Cámara de Casación activará un alerta si sale por fuera de un radio de cien kilómetros de su lugar de residencia. También tendrá que avisar si por alguna razón se ausenta más de 24 horas del domicilio declarado y el dispositivo tiene un sistema para advertir si en ese lapso de tiempo el portador no vuelve a su ámbito de residencia, que habría sido fijado en un complejo de departamentos en el barrio de Barracas.

Las dos juezas que aceptaron liberarlo, Adriana Palliotti y Gabriela López Iñiguez le fijaron la fianza en un millón de pesos atendiendo principalmente a los cargos públicos de elevada jerarquía ocupó durante varios años, los que son demostrativos de los ingresos económicos percibidos por aquellas actividades, como así también, las condiciones personales detalladas en el informe socioambiental, vinculadas con los bienes muebles e inmuebles de su pertenencia, los que nos ilustran de la magnitud de su patrimonio, como así también, los ingresos que aquél percibe por la administración de los mismos.

Su consorte de causa, el empresario Nicolás Tadeo Ciccone, de 85 años, también fue condenado e inmediatamente detenido. Pero está en su casa con prisión domiciliaria por su edad y estado de salud. Lo supervisa una Unidad de Monitoreo Domiciliario del “Programa de asistencia de personas bajo vigilancia electrónica”. Pese a ello también pide la excarcelación con tobillera para poder salir al menos a pasear con restricciones.

El fallo que favorece a Boudou genera una catarata. Su socio y amigo José María Núñez Carmona se sumó al pedido y espera que el Tribunal Oral Federal 4 le habilite el mismo beneficio.