Presa por asesinar a su novio se peleó con una reclusa famosa que había llegado a ser su confidente. El anticipo del libro de uno de los colaboradores de #BORDER donde se cuenta esta historia.

 

Las últimas noticias dan cuenta de una feroz pelea. De un lado, Griselda Bordeira, ex funcionaria municipal de Paraná y ex policía procesada por narcotráfico; del otro Nahir Galarza, la mediática asesina condenada a prisión perpetua por el homicidio de su novio, Fernando Pastorizzo.
Según las autoridades, Nahir escuchaba música en sus auriculares cuando oyó un comentario por el cual se sintió ofendida. Y comenzaron los reproches cruzados, las acusaciones y –si no las separaban- a nada de las agresiones físicas.

¿Cómo terminó el asunto? Con Bordeira fuera del pabellón. La movieron al sector donde habitan las madres. Se sabe, los problemas en la cárcel deben resolverse sí o sí.

Pero no siempre fue así. Al llegar al penal de Paraná, la funcionaria municipal fue quien recibió a Galarza, que provenía desde la Comisaría de la Mujer en Gualeguaychú, donde estuvo presa durante 8 meses.

El libro “Nahir: la historia desconocida”, que hicimos junto a Mauro Szeta, da cuenta de esta relación que comenzó amistosa y terminó mal. Desde el momento del traslado hasta su acogida en la ranchada comandada por Griselda Bordeira, conocedora de los intersticios carcelarios, en este anticipo para #BORDER.

El libro de Mauro Fulco, colaborador de #BORDER, junto al colega Mauro Szeta.


Al momento de su traslado, aquel lunes por la madrugada, Nahir vestía un sweater negro y tenía el pelo recogido con una cola de caballo alta. Minutos después de las 4 de la madrugada se abrió la puerta de reja negra y salió acompañada de dos efectivos varones y una mujer.
Subió esposada al asiento trasero del móvil, se abrió la doble reja del estacionamiento policial y el vehículo emprendió su nueva ruta con la presa más famosa de la Argentina a bordo. Afuera, un enjambre de fotógrafos aguardaba ese movimiento, que duró apenas 1.05 minutos.

Si bien las normas suelen ser rígidas, era un secreto a voces que el traslado de Galarza se efectuaría antes del amanecer. El temor a una posible agresión estaba latente, y para evitarlo nada mejor que la penumbra nocturna. No había certeza respecto del día pero sí de la hora. A pesar de que el horario anunciado por las autoridades era a partir de las 7 de la mañana, sotto voce se sabía que sería mucho antes. Nadie quería lamentar incidentes.

La otra especulación que quedó descartada era el penal en el que Nahir debería cumplir su condena a prisión perpetua. La familia y el abogado deseaban que se hiciera efectiva en la Unidad N° 9 Colonia El Potrero de Gualeguaychú. Y lo ansiaban por dos motivos: el primero son las condiciones del lugar. Se trata de una granja modelo inaugurada en 2010, con 70 hectáreas y dormitorios en lugar de pabellones tradicionales. Es una cárcel mixta en la que los internos trabajan durante la mañana, se capacitan en distintos oficios y perciben una remuneración por su jornal.

El segundo motivo es la distancia. La Unidad 9 queda a 23.5 kilómetros de la casa de los Galarza. Es decir, a apenas media hora de distancia.
Pero no. Se resolvió que la joven cumpliera su condena en la cárcel N°6, un penal de mujeres en el que comparte celda con otras tres internas, una de ellas célebre en la provincia. Sus compañeras de ranchada son dos penitenciarias casadas con dos policías oriundas de Basavilbaso y Concepción del Uruguay; las dos procesadas por formar parte de una banda narco junto a sus parejas.

La tercera pata de esta mesa es nada menos que Griselda Bordeira, toda una celebrity en la capital provincial por ser la funcionaria municipal de Paraná acusada de nexo entre la banda narco liderada por Daniel “Tavi” Célis y el gobierno del intendente Sergio Varisco en el escándalo que involucra al municipio y sus funcionarios. Además es policía. Y por ese motivo requiere condiciones especiales de encierro.

Lo mismo Nahir, que -a pesar de ser considerada una presa de conducta ejemplar- es hija de un efectivo de la fuerza policial. Por eso es preciso que esté bajo supervisión constante.

De todas maneras, los directivos del penal procuraron que Nahir pasara su primera noche de encierro en una celda a solas. Al día siguiente tocaba soplar las velitas, y por ese motivo le permitieron a su familia almorzar junto a ella y compartir tres horas de esa inesperada jornada. Un festejo muy distinto al del año anterior y muy similar al del año próximo. Y el siguiente. Y el posterior.

Después de pasar ese mediodía junto a su familia, Nahir se incorporó a su nuevo grupo de pertenencia. ¿La tranquilidad? Sus compañeras son todas dueñas de un perfil no violento. Distinto hubiera sido si se cruzaba con las familiares de Claudio Cañete, el narcotraficante asesinado de un escopetazo por Marcelo Galarza en 1996. Este posible encontronazo era un temor cierto en su familia y sus allegados, pero quedó descartado.

A cambio, las autoridades del penal prometieron que la joven no tendría cruces con ninguna otra interna salvo su ranchada no violenta. Que tendrá recreos diarios, la chance de continuar la carrera de Derecho, la posibilidad de efectuar una comunicación telefónica por día, y de ver a su familia dos veces por semana.

El sábado 15 de septiembre -menos de una semana después de su ingreso al penal- Nahir utilizó el beneficio de su llamada para brindar una entrevista telefónica al sitio web Ahora. Fue la primera entrevista que dio.

Conversó con el periodista Elías Moreira de ese portal a cambio de que no hubiera repreguntas y con la intención de aclarar lo que ella considera “malos entendidos”. En la nota contó que se hizo confidente de la ex funcionaria Bordeira, a quien le reveló su temor a hablar con la prensa.

“Gran parte del periodismo lo único que ha hecho es hablar mal de mí y sacar todo de contexto, dijo, aunque reconoció que no está enojada con los medios. La palabra que utilizó es “molesta”. Y esta molestia es porque considera que se fomentó el odio hacia ella. Un odio a su criterio irracional e incomprensible.

Para lograr la nota con la joven, el periodista utilizó a Bordeira como interlocutora. Fue ella quien ablandó a Nahir para que conversara con la prensa y quien recomendó: “Cuídenla que es una nena y es nuevita”.

La entrevista, que no incluyó imagen y cuyo audio se difundió con posterioridad, se emitió un viernes por la noche por canal 9 de Paraná. Apenas terminó la participación, el periodista volvió a hablar con Nahir por teléfono. La notó impactada, tal vez llorosa. La chica le confió que recibió una llamada de su mamá. Es que nadie, ni el abogado ni los padres, la autorizó a hablar. Fue un acto de rebeldía.

La llegada al penal –al menos- le permite alguna chance de diálogo, un arte perdido en la Comisaría de la Mujer, donde estaba sola dentro de su celda. En su destino nuevo la primera sorpresa es que la saluden mujeres extrañas. Se detienen a mirarla, tal vez a inspeccionarla, y luego la saludan.

Su trabajo inicial es desmitificar una primera impresión en El Otro: “¿A vos te parece que soy una loca? Me dicen que me pintaron como una loca”. Y así logra su objetivo, porque -dice ella- el primer (o segundo) intercambio que suele tener es: “Ah, no estabas tan loca como decían”.