Dicen que hubo un “golpe político” contra Rosenkrantz. Lorenzetti se entusiasma pero sus aliados “peronistas” le recuerdan su propia derrota. La visita de Garavano a Highton de Nolasco. Los nombramientos cuestionados y la agenda que viene, con Farmacity a la cabeza.

 

La pelea interna desatada en la Corte Suprema puso de manifiesto el vacío de poder al que la denominada “mayoría peronista”, conformada por Horacio Rosatti, Juan Carlos Maqueda y el ex “premier” Ricardo Lorenzetti, somete al actual presidente Carlos Rosenkrantz quitándole atribuciones en el manejo de la caja y en la designación de personal.

¿Podrá éste culminar sus 3 años de mandato en una posición de franca minoría y con cuestionamientos por ser funcional al Ejecutivo? Aunque en el oficialismo le atribuyen a Lorenzetti, ex titular de la Corte haber urdido dicha maniobra, fuentes cercanas a la entente judicial sostienen que el nuevo esquema de poder busca “desterrar los personalismos”, evitar nombramientos discrecionales como el del ex subprocurador del Tesoro, Juan Pablo Lahitou, y garantizar un funcionamiento colegiado de la institución.

En Casa Rosada sostienen que el fallo de la Corte que avaló un recálculo en el haber jubilatorio en base al caso denominado Blanco -sólo el actual presidente votó en contra mientras que la equilibrista Elena Highton de Nolasco firmó un despacho propio– y la mencionada acordada que cercenó el poder de Rosenkrantz, “fue un golpe político y señalan al juez rafaelino como factótum de la movida. “Lorenzetti manejó todo los resortes de la Corte durante más de 10 años y ahora pergeñó, por abajo, esta movida. Es terrible”, opinó un funcionario con despacho en Balcarce 50 que se mostró enigmático respecto al futuro del máximo tribunal.Ya va a encontrar su nuevo equilibrio. Pero es lógico que esto fue una maniobra política de quienes responden al peronismo”, puntualizó.

Por su parte, un integrante de la Mesa Judicial de Casa Rosada evitó blanquear las críticas por la falta de muñeca política del titular de los cortesanos y descartó que no pueda completar los 3 años de mandato. “Va a completar, si recién asumió”, remarcó.

Lo cierto es que la acordada que instrumenta que ahora “la Corte Suprema de Justicia designará y aceptará las renuncias de sus funcionarios empleados por mayoría de tres de sus miembros. De la misma manera será decidido el otorgamiento la renovación de los contratos de personal de este Tribunal de los restantes tribunales del Poder Judicial de la Nación“, no hizo otra cosa que debilitar la posición del ministro designado presidente el 11 de septiembre pasado en medio de un golpe palaciego contra Lorenzetti. En las últimas acordadas Rosenkrantz viene votando en soledad menos en la resolución que rechazó la inconstitucionalidad de la ley de Lemas en Santa Cruz.

Un conocedor de los pasillos del Palacio de Tribunales rechaza que Rosatti y Maqueda sean instrumentos del “titiritero” Lorenzetti, como azuzan desde Balcarce 50. Lorenzetti perdió y eso en el peronismo no se premia. Si tuviera poder que dicen Rosenkrantz no estaría más en la presidencia”, se jactó y recordó que “cuando asumió el nuevo presidente, estaba claro que se iba a quitar el perfil personalista y tratar que la Corte funcione como un cuerpo colegiado. Y que las acordadas se definan por mayorías circunstanciales”.

Al rechazar los dardos del Ejecutivo, se preguntó dónde quedó “la institucionalidad” que pregona Cambiemos cuando el último lunes, a las 19, el ministro de Justicia, Germán Garavano, incursionaba en el despacho de Highton de Nolasco para tratar de convencerla que vote en contra del fallo Blanco. “Estuvo con la jueza pero por otros temas”, argumentaron cerca del funcionario.

Garavano incursionaba en el despacho de Highton de Nolasco para tratar de convencerla

“Y ahora para nombrar personal se necesita la firma de tres ministros en lugar de uno como venía sucediendo. Si hubieran existido estos requisitos, se podían evitar los nombramientos de Lahitou, de un alto funcionario de la AFIP en una vocalía como Mariano Braccia o del ex administrador del Concejo de la Magistratura, Agustín Cáceres. “Todos decididos por Rosenkrantz y con lazos con el oficialismo”, remarcaron fuentes tribunalicias.

Con todo, hay un nuevo equilibrio de poder dentro del máximo tribunal. Además de quitarle la lapicera al actual presidente, Rosenkrantz deberá acometer una difícil tarea para completar los 3 años de mandato al frente del máximo tribunal. “Lo que no se perdona es ser oficialista”, dijo, a su turno, un operador judicial consultado. En todo caso, serlo en minoría sino recordemos la denominada “mayoría automática” que rigió durante el gobierno de Carlos Menem que convalidó cada resolución de la reforma del estado llevada a cabo en los años ´90.

“Estamos definiendo la agenda de 2019”, azuzó, a su turno, un asesor de un ministro de la Corte. Es que con los cambios adoptados esta semana, Rosenkrantz deberá también negociar qué fallos se abocará a analizar en el próximo período la máxima instancia judicial de la Argentina.

La Corte Suprema de Justicia tramita cada año unos 16.500 expedientes y, en promedio, los 5 ministros firman cada semana unos 250 fallos. Por eso también el máximo tribunal requiere de contratación de personal: argumentan que la Corte estadounidense sólo resuelve entre 80 y 100 fallos en cada periodo. De todos modos, sostienen que se incorporan al cuerpo unos 80 profesionales por año.

Rosenkrantz deberá también negociar qué fallos se abocará a analizar en el próximo período. Farmacity, por ejemplo

Un tema espinoso es el desembarco de Farmacity, fundada por el ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana, en la provincia de Buenos Aires. Con todas las instancias judiciales de la Provincia en contra, la empresa logró que el máximo tribunal tomara el caso e incluso logró el aval del Procurador interino Eduardo Casal.

Muchos vieron “la mano invisible” de Quintana. Hoy se discute el tema en audiencias públicas y el año que viene podría ser votado. Empero, tanto Rosenkrantz como Rosatti se excusaron por tener vinculaciones previas con la compañía. Son los 2 jueces designados por Mauricio Macri y quienes mantienen hoy una silenciosa disputa de poder.