Un libro, un disco, una película (en el cine) y otra (en streaming) que no deberías dejar pasar mientras sube la sensación térmica, en la playa o a la orilla de la pileta.

 

Ya se sabe: el verano, y ese clima distendido que se da en las vacaciones, es una época propicia para ponerse al día con aquellos consumos culturales que el ajetreo laboral hace que muchos dejen de lado. Acá va, entonces, nuestro breve -y caprichoso- listado con un libro, un disco, una película (para ver en el cine) y otra (para ver en streaming, en la comodidad hogareña o en la tablet con wifi) que se destacan entre la enorme oferta que florece en estos días. Cuatro propuestas muy distintas entre sí, pero con un altísimo estándar de calidad garantizada. ¡A leer, a escuchar, a mirar, a disfrutar!

Nada de nada, de Hanif Kureishi (Editorial Anagrama)

Waldo es un viejo cineasta que supo ser exitoso y que, a través de sus años y de su silla de ruedas, se despide de la vida. Pero su incapacidad física es inversamente proporcional a su lucidez, y así es como se da cuenta de la relación amorosa clandestina que mantiene su mujer Zee con el crítico cinematográfico Eddie, fan de su obra. Y así es como, a través de su oficio, Waldo planea una venganza insospechada para estos amantes

Con ecos de Philip Roth y una deuda clara a La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock, Hanif Kureishi nos regala una gran novela, que pese a no alcanzar a la insuperable cima de su trilogía autoral inicial (El Buda de los suburbios, El álbum negro e Intimidad), la mira muy de cerca.

Contemporáneo y compatriota de una generación literaria británica de primerísimo nivel que incluye a Martin Amis, Julian Barnes, Ian McEwan y el Premio Nobel Kazuo Ishiguro, Kureishi vuelve a situarse desde un costado lateral, con una fuerte presencia tanto de su raíces pakistaníes como de una mirada pop (David Bowie supo ser uno de sus mejores amigos, ya que ambos estudiaron en el mismo colegio londinense) y un humor negro al límite de la incorrección política (“A los cincuenta años me convertí en su cuidadora, sentada al lado de ese pene en silla de ruedas”, le dice Zee a su amante). Nada de nada es una novela corta, que parece de lectura ligera, pero que tiene la virtud de agarrar al lector de la solapa y no dejarlo ir hasta su última página. Y en estos tiempos dispersos, ese es un detalle para nada menor.

Discutible, Babasónicos (Sony Music)

Un par de notas mínimas de sintetizador sostienen la primera declaración de principios del nuevo disco de Babasónicos: “A veces me echan de mi propia casa, una hora antes que me lo merezca. El tiempo es curioso, como aquel jurado de ese show de baile que todos pretenden ganar o participar; donde se muestra gente al borde…”, y enseguida una sucesión de interrogantes, que vuelven a ser reafirmados más adelante, dejando que al menos haya tres lecturas posibles acerca del significado de estas dudas: “Quiero que pensemos la pregunta, y que nos la dejen preguntar”.

La pregunta, primer single de Discutible, pica en punta como una canción “tan freak y tan popular”, y pone altísima la vara para un disco cuyo principal mérito, tanto desde lo lírico como desde lo musical, es su contemporaneidad, una cualidad que hoy lo hace pasar por moderno y mañana lo establecerá en el panteón de lo clásico. Babasónicos le pelea tanto a los algoritmos de Spotify como a quienes discriminan a los trans, ofrece imágenes de ciencia ficción que incluyen a la Isla Maciel y reivindica al rock and roll “sin siquiera saber de qué se trata”, cita tanto a Depeche Mode y a Human League como a The xx y a Daft Punk y, al final, vuelve a dejar la puerta abierta a la reyerta: “No existe un mundo donde todos piensen como vos: acostumbrate”. Notable.

La mula, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood

A los 88 años de edad, cuando la mayoría de sus contemporáneos disfruta de un apacible y merecido retiro en las playas de Miami, Clint Eastwood no duda en ponerse detrás y delante de la cámara para dirigir y protagonizar La mula, una historia real sobre un anciano que, por despertar cero sospechas hacia la policía, se dedicaba a transportar kilos y kilos de cocaína para el Cartel de Sinaloa.

Más allá de su clasicismo narrativo y de sus planos cortos que son una de sus marcas de fábrica, de su postura moral acerca de la vida de ese hombre en función a la relación con su familia y de su incorrección (hay chistes sobre lesbianas, negros, mexicanos, teléfonos celulares e Internet que pegan en el fleje y levantan polvo de ladrillo), hay homenajes por doquier.

Eastwood le rinde tributo a las rutas de los Estados Unidos y a la vida on the road, a la vieja música de raíz estadounidense más clásica (no olvidar que Clint dirigió en 2003 Piano Blues, uno de los documentales sobre el género que produjo Martin Scorsese), a los westerns que lo vieron triunfar y a la saga de Harry El Sucio, que anticipó tantas películas con héroes similares. Igual, todo lo anterior sobra: las películas de Clint Eastwood se ven en el cine y ya. Y mucho más cuando su nivel aún es superlativo y cuando cada una de ellas puede ser la última.

Born To Blue, dirigida por Robert Brudeau y protagonizada por Ethan Hawke (Netflix)

La vida del trompetista de jazz Chet Baker merecía una biopic como Born To Blue. Dueño de un estilo cool con su instrumento que lo llevó a rivalizar con Miles Davis, al mismo tiempo Baker poseía una voz y una dicción dignas de Frank Sinatra y un porte que llevó a los medios de la década del 50 a bautizarlo como “El James Dean del jazz”. Pero su adicción a la heroína hizo que más de una vez su carrera se fuera a pique como el Titanic.

Born… muestra un momento intermedio en la vida de Baker: tras haber estado preso el productor Dino de Laurentis lo rescata para que protagonice una película sobre su vida. Baker, limpio de drogas, se enamora de su partenaire femenina, pero unos dealers le parten la mandíbula en una pelea por una deuda de vicio, y Baker debe reaprender a ejecutar su herramienta de trabajo.

Pese a que durante mucho tiempo Leonardo Di Caprio fue el número puesto para ponerse en la piel de Baker, el actor de El lobo de Wall Street declinó ese papel, que fue a parar a manos de Ethan Hawke. Y Hawke, como siempre, no defrauda en lo más mínimo. El suyo es un Baker tímido, contenido desde lo gestual, enamorado y, a la vez, dependiente de un sostén para que las cosas lleguen a buen puerto.

Claro que ese sostén muchas veces fue bueno para su salud, o malo… El mérito de Born… es no juzgar desde lo moral sino mostrar y dejar abierta la puerta para que el espectador complete el rompecabezas, y separar la obra de la persona. Algo básico, pero poco común hoy en día.

El verano alcanza para pasarla bien con buenas opciones que nos abren la mente, nos pueden sacar una sonrisa y nos dejarán satisfechos con el uso que le dimos a nuestro descanso. Que lo disfruten.