Sigue deambulando por el bosque de la incógnita, sobre la delgada línea que separa volver a ser candidato o seguir fuera de los cargos políticos. Roberto Lavagna todavía no lo hizo público, pero en el mundo político, empresarial, sindical y hasta con sus más estrechos colaboradores se habla en tono de campaña. Cada movimiento o encuentro del que participa el exministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner es leído casi como una medición electoral.

A eso hay que sumarle un factor preponderante que por estos meses cruza a todo el mundo político argentino: la economía no arranca, en el Gobierno crece la preocupación y con ella aumenta la lista de votantes que, según las encuestas, deja de tenerle paciencia a Macri y va en busca de otro candidato. Es en este marco que Lavagna y su equipo no quieren dejar pasar la posibilidad de sumar adhesiones para robustecer un posible espacio y desde ese lugar posicionarse con más holgura para negociar con los demás candidatos.

¿Cuál es uno de los objetivos políticos al que el economista apunta? El radicalismo. Según pudo reconstruir #BORDER, en las últimas semanas aumentaron los contactos tanto de Lavagna como de sus principales interlocutores en esta supuesta carrera electoral, como es el caso de Miguel Lifschitz. El gobernador de Santa Fe fue uno de los primeros que se acercó a Lavagna allá por fines del año pasado y lo empujó a analizar nuevamente la posibilidad de incursionar en las candidaturas nacionales. Hoy es uno de los que más lo acompaña.

Sucede que para Lavagna y su equipo dentro del radicalismo hay dos bandos cada vez más opuestos entre los que promulgan la idea de abandonar la coalición oficialista y los que se mantienen cerca del Gobierno. No es para menos. Jorge Sappia, el presidente de la Convención Nacional Radical, lanzó que “a la UCR no le queda otra que terminar con Cambiemos”; al tiempo que Federico Storani, vicepresidente segundo de la UCR y uno de los principales operadores, fue más allá y dijo que “no sería una locura romper con Cambiemos para apoyar a Lavagna”. Ellos son quienes más se han acercado al economista.

También figura en la lista Ricardo Alfonsín, que desde hace tiempo con sus declaraciones viene impulsando desde su sector del centenario partido la idea de abrirse del PRO y la Coalición Cívica. Del otro lado de la UCR están quienes todavía se sientan en la mesa política del Gobierno y que, tal vez por miedo a una migración, Macri citó para el lunes que viene para negociar un posible vicepresidente radical en la próxima lista electoral. Allí se están Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, Gustavo Valdés, José Cano, Mario Negri y Luis Naidenoff. Los primeros tres, de seguro, estarán en la Rosada.

Aunque desde el entorno de estos últimos dirigentes buscan bajarle el tono a los dichos de sus compañeros radicales y aseguran que no tienen pensado romper la coalición, #BORDER pudo saber que con ellos también hubo contactos directos con Lavagna y su equipo. El propio Martín Lousteau, cuyo nombre sobrevuela como posible candidato a distintos cargos -hasta de la vicepresidencia-, intercambió ideas sobre el posible armado a futuro. La ausencia de una fecha prevista para la Convención radical, donde se terminaría de definir el rumbo, alimenta las inquietudes sobre el futuro. Hoy, parece difícil que un quiebre pueda producirse.

Mientras tanto Lavagna juega un doble juego: mide sus posibilidades en todos los escenarios al tiempo que busca engrosar las filas que irían con él en la candidatura para poder negociar con otros actores, sobre todo con el peronismo no kirchnerista. “La idea principal es no ir a unas PASO dentro del Peronismo Federal, pero si el apoyo a Roberto aumenta a los otros candidatos no les va a quedar otra que bajarse o terminar perdiendo si finalmente él decide ir a unas primarias”, esgrime uno de los operadores del mundo Lavagna. Una amenaza casi directa a Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto y Juan Manuel Urtubey, quienes dijeron que, de jugar, el economista debería hacerlo en una interna.

Obteniendo el apoyo del radicalismo el economista contaría con una base territorial fundamental. Él mismo pide a los integrantes de la UCR que no especulen con un posible lugar en la lista presidencial. Aunque desde su entorno reconocen que la decisión no se tomará tan rápidamente. Desde las filas del socialismo que acompaña a Lavagna, comandadas por el mencionado gobernador Lifschitz, se entusiasman con otra posibilidad: replicar experimentos como el de Santa Fe, donde gobierna el socialismo y 6 ministros son radicales.

El mismo mandatario provincial participará de una “mini gira” esta semana por Capital Federal y Córdoba para seguir acercando posiciones. En la primera estación se reunirá con radicales como Alfonsín, mientras que en suelo cordobés lo esperará el gobernador Juan Schiaretti, acaso uno de los integrantes del Peronismo Federal a quien más pueden buscar para interceder en las decisiones tanto de Massa, Pichetto y Urtubey.

Lo que empezó con una novela de verano en medias tres cuartos y unas pantuflas veraniegas, se multiplicó hasta llegar al punto de incógnita de hoy. Lavagna se mueve como candidato, pero no lo dice. Busca apoyo y adhesiones para tener más espalda política, habrá que ver si las consigue. Las negociaciones siguen abiertas, mientras muchas de las cartas que están sobre la mesa todavía siguen tapadas.