El raid de compras para lavar dinero proveniente de la corrupción que encaró el ex secretario presidencial Daniel Muñoz parece nunca tener fin. Los millones de dólares que se gastaron en el país y en el extranjero aún no pueden ser cuantificados en su totalidad. En 2015, #BORDER reveló en exclusiva que la ex mano derecha de Néstor Kirchner había comprado y revendido 16 inmuebles en Miami y Nueva York por más de 70 millones de dólares.

En esa oportunidad, Muñoz había recurrido a una compleja ingeniería de sociedades offshores en las que utilizó como testaferros al ex matrimonio integrado por Sergio Todisco y Elizabeth Ortiz Municoy, para las compras, y a su primo político Carlos Gellert y su esposa mexicana Perla Haydeé Puente Reséndez para la venta.

Pero, en paralelo, Muñoz hizo más inversiones en Miami a través de otro testaferro. Se trata de Carlos Temístocles Cortez y lo reveló Víctor Manzanares, en una de sus declaraciones como arrepentido en la causa de los cuadernos de la corrupción K.

El ex contador K precisó que su socio Muñoz había comenzado a hacer negocios con el Grupo Llaneza, vinculado al mundo farmacéutico y allí ingresa a su entorno este nuevo testaferro. “Muñoz inyectaba en el Grupo Llaneza el dinero a través de Cortez, le entregaba el dinero en Buenos Aires. Daniel decide comprar tres departamentos en Miami para lo cual Cortez le encomienda a Mossack Fonseca crear la sociedad Cape Fairweather, declaró Manzanares el 5 de febrero pasado, ante el fiscal Carlos Stornelli.

Mossack Fonseca fue el mismo estudio contable que Muñoz utilizó para crear la sociedad Ocean Silver, radicada en las Islas Vírgenes Británicas, que fue revelada como de su propiedad y de su viuda Carolina Pochetti en los Panamá Papers.

Cape Fairweather Commercial Enterprises LLC fue creada por Cortez en Miami, a través de otra off-shore creada también por Mossack Fonseca: Neptune Commercial Enterprises SA, radicada en el paraíso terrenal y fiscal de las Islas Seychelles, según revelaron los colegas Andrés Ballesteros y Mariel Fitz Patrick, cuando investigaron a Cortez para Infobae.

La confesión de Manzanares fue precisa porque él mismo participó de la compra. “En el año 2009 -no recuerdo en qué mes pero me comprometo a aportarlo-, viajamos con Cortez de Río Gallegos a Punta Arena, luego a Santiago, y de allí Miami. Quiero recalcar que la usina de dinero era siempre de Muñoz. Cortez, una vez en Miami, me pide que lo acompañe a un self storage -nota: depósitos de alquiler muy comunes en Estados Unidos- donde el guardaba artículos de su hobbie, la pesca”, declaró Muñoz.

#BORDER pudo confirmar que el viaje que compartieron Manzanares y Cortez fue en diciembre del 2009. El 15 de ese mes, con diferencia de apenas segundos, la firma de Cortez -con el dinero de Muñoz- compró 3 departamentos en el complejo 1800 Club, un rascacielos residencial de 42 pisos ubicado en el barrio Edgewater, frente al Margaret Pace Park y con vista privilegiada a la bahía Biscayne.

Ubicado en el distrito artístico de Miami, a cuadras del Performing Arts Center y del Art Museum and Science Center, el complejo 1800 Club ofrece dos pisos de amenities con vistas paradisíacas a la ciudad. Gimnasio con ambientación artística, estudio para yoga y aerobics, sauna y salas de masajes y un parque con enormes piscinas para los propietarios.

Ese 15 de diciembre de 2009 Muñoz hizo comprar a través de la firma creada por Cortez las unidades 1602, 2002 y 2411.

  • A las 11.27 y 37 segundos se rubricó el documento por el condominio 1602, del piso 16, con 256 metros cuadrados y una master suite. Pagaron 182.845 dólares.
  • A las 11.28 y 5 segundos fue el turno de la documentación del condo 2002 de idénticas dimensiones y cantidad de habitaciones, pero en el piso 20. Por eso, pagaron 184.950 dólares.
  • A las 11.29 y 17 segundos se firmó la tercera compra, por el departamento 2411, en un piso superior y un poco más grande, de 333 metros de superficie y un toilet adicional. Pagaron 266,750 dólares.

Mientras estuvieron en su poder, Muñoz ganó dinero con los alquileres de estos departamentos, que eran cobrados por sus parientes políticos radicados en Miami. De acuerdo a los registros públicos que manejan las inmobiliarias de la zona, al departamento 1602 lo alquilaron por 1.750 dólares mensuales en 2013 y en 1.900 en 2016, mientras que las otras unidades llegaron a tener alquileres de 2 mil dólares al mes.

Pero como el resto de los inmuebles de Muñoz en Miami, a medida de que las investigaciones avanzaban sobre su patrimonio, el ex secretario revendía los bienes.

  • El 25 de abril de 2013 vendieron el condominio 2411 a otra firma, Auvifran LLC por 297 mil dólares.
  • El 31 de mayo del mismo año se desprendieron de la unidad 2002: la compró una mujer llamada Mónica Larcada por 250 mil dólares.
  • El 10 de junio de 2013 empieza el derrotero del departamento 1602 que es traspasado a otra empresa de Cortez, New Dreams LLC, en una venta simulad por 235 mil dólares. La unidad es traspasada en 2015 a otra firma del testaferro, SFL Props LLC, y finalmente recién en 2017 se la venden a una particular, Stephanie Padro, por 260 mil dólares.

En total, Muñoz habría comprado por 635 mil dólares y vendido por 776 mil. Una buena diferencia de dinero blanqueado, gracias a las empresas de Cortez y la asistencia de Manzanares.

El 31 de agosto de 2010, Cortez compra otro departamento en el mismo complejo con la empresa Cape Fairweather, por 271.500 dólares. La unidad 3310 termina siendo el domicilio legal de sus empresas en Miami.  Es un condo más grande, de dos habitaciones, con dos baños y 349 metros cuadrados de piso de mármol. En 2011 traspasa el inmueble a otra de sus empresas, que aún figura como propietaria.

Cortez está detenido, con prisión preventiva, procesado por integrar una asociación ilícita para lavar dinero proveniente de la corrupción K y embargado por mil millones de pesos.

La empresa que mandó Muñoz a crear, Cape Fairweather, se llama igual que una estancia en Santa Cruz. Otra firma que había creado en un paraíso caribeño se llamaba igual a la mansión que Cortez le compró a Muñoz en Punta del Este y que también te contamos en #BORDER.

Nombres que siempre se repiten. Los mismos negociados.