Es importante comenzar diferenciando lo que es una broma o pelea en la escuela, de lo que es el bullying o acoso escolar propiamente dicho. Saber la diferencia entre bromear y acosar es fundamental.

El conflicto escolar se produce casi a diario en los diferentes grupos. Pensemos que se trata de vínculos y en los vínculos surgen conflictos.

Los niños están en proceso de aprendizaje, y recordemos que  de la interacción social  también se aprende.

Cuando se trata de conflictos, las conductas suelen ser accidentales y su objetivo no es dañar. Estos «problemas» suelen ser entre pares y no se repiten en el tiempo.  Cuando podemos intervenir de manera adecuada, es decir, desarmando ese conflicto, el mismo suele dejar un aprendizaje positivo.

Bromear es un intercambio social que puede ser amistoso, neutral o negativo. Si la intención es buena, puede ser positivo. Cuando los chicos bromean unos con otros acerca de su ropa, gustos musicales o comportamientos aprendan a enfrentar la crítica constructiva. Es parte de la socialización.

Hay que tener en cuenta que hay ciertas edades en las que los conflictos entre pares suelen aparecer con mayor frecuencia. Sobre todo, entre los 10 y 12 años aproximadamente ya que, en esta etapa de la vida las amistades suelen separarse, se rompen vínculos que hasta ese momento parecían irrompibles y se dividen grupos, a veces dejando a uno o dos afuera. Estos cortes o separaciones abruptas, más tarde se vuelven a reencontrar. Estas situaciones tienen que ver con la edad. Si bien es doloroso, tanto para los chicos como para las familias, quienes trabajamos en escuelas sabemos que esto sucede y que forma parte de su crecimiento.

Es importante trabajar en forma grupal y también individual. Poder escuchar y atender a los alumnos implicados, promoviendo un gran trabajo de empatía social a nivel grupal. Es decir, lograr que se pongan en los zapatos de quiénes están más afectados, con el fin de brindarles herramientas para la resolución de conflictos.

Evitar la angustia es tarea imposible, aliviarla es una buena opción. Fortalecer al más afectado y brindar estrategias para que se sienta más seguro.

Desde los colegios tener pautas claras es fundamental. La prevención siempre es el mejor arma. Sobre todo porque los alumnos están muchas horas del día allí, y es fundamental que estén tranquilos, contentos y seguros para poder aprender y pasarla bien. Las conductas agresivas son inaceptables y hacer sentir mal a un compañero, aunque sea una vez aislada, tendrá consecuencias. Este mensaje deben tenerlo bien en claro todos los alumnos. Ellos deben saber que «todo lo que hacen tiene consecuencias». 

Estas situaciones, sin embargo se diferencian mucho del acoso escolar . El acoso es diferente al conflicto o la broma.  El acoso es un tipo de abuso de poder cuyo objetivo es ridiculizar a la víctima y hacer sentir mejor y más poderoso al abusador.

Puede comenzar como una broma negativa, pero cuando la broma se hace repetidamente con la intención de humillar o intimidar se transforma en acoso. El acoso tiene una intención clara, que es provocar daño y controlar al otro a través de la agresión. Esto se repite en el tiempo fuera del alerta de los adultos.

Con el tiempo tiene efectos en quienes son agredidos, como la deserción escolar, bajo rendimiento, aislamiento y en los peores casos ideas suicidas.

La víctima, repetidamente es objeto de burla, insultos y humillaciones. Consiste en un grupo de estudiantes que se aprovechan y aíslan a un alumno en particular. Estos actos agresivos son habituales. En general suelen producirse entre niños y niñas en proceso de entrada a la adolescencia.

Este acoso puede ser físico, que es la forma más habitual de bullying. Incluye toda acción corporal (golpes, empujones, patadas y daños a sus pertenencias).

También existe el acoso verbal que incluye acciones no corporales (amenazar, poner apodos, insultar, generar rumores, discriminar, difundir chismes, excluir)..

El cyberbullying, es el acoso que se practica a través de las redes. Correos, blogs, páginas personales, chats, telefonía celular y mensajes de texto. Estos medios le brindan al agresor la oportunidad de permanecer en el anonimato.

(Información extraída de la fuente: Secretaria de educación del distrito federal, «tipos de acoso»).

La víctima suele permanecer en silencio. No cuenta lo que le está sucediendo por temor a represalias, así como tampoco suelen hablar quienes están al tanto de esta situación.

Para algunos chicos puede ser difícil diferenciar cuándo las bromas son un juego y cuándo son abusivas e intimidantes.

Cuando el acoso es detectado es importante actuar inmediatamente y con eficacia. Cuidar y proteger a la victima es primordial.

Es crucial aumentar la observación en los lugares menos frecuentados por los adultos, recoger información de distintas fuentes (profesores, familias, profesores especiales, personal no docente). Contar con algún profesional del colegio que pueda escuchar y alojar las denuncias y reclamos de los alumnos.

  • Identificar los alumnos afectados.
  • Identificar zonas, lugares y situaciones de riesgo.
  • Evitar exponerlo-a públicamente, para que no experimente más situaciones de vergüenza y humillación.
  • Proteger a la victima durante todo el proceso.
  • Trabajar familia-escuela,  tanto de la víctima como del agresor. Así como también con las familias de quienes hayan sido espectadores y testigos de este acoso. Mantener una relación fluida entre el colegio y las familias. Pautar formas de trabajo y hacerlo en conjunto.
  • Trabajar con el grupo. Enseñarles la diferencia entre ser solidarios ante la injusticia y ser testigos o espías de situaciones de acoso.
  • Desarrollar empatía emocional.
  • Enseñar a los alumnos a pedir ayuda y a denunciar situaciones de este tipo.
  • Debe haber consecuencias acerca de lo sucedido. Hacer saber a los alumnos que las agresiones son sancionadas.
  • Elaborar campañas anti violencia. Proponer a los alumnos que formen parte de este proyecto. Que aporten ideas, armen proyectos y ayuden a que estas situaciones no ocurran. El fin debe ser el de crear y favorecer un clima escolar de armonía y respeto.
  • Orientar a las familias para fomentar el diálogo permanente entre padres e hijos. Reforzar la importancia de mantenerse alerta ante los comportamientos de sus hijos.
  • Tener  presente el objetivo de resolver estos casos con rapidez para mantener un ambiente de aprendizaje saludable y equilibrado.
Si bien es muy importante entender la diferencia entre burlas, conflictos y acoso, sabemos que trabajar con las familias es muy importante en todos los casos. El trabajo preventivo es fundamental. Desde pequeños (jardín de infantes) enseñar la empatía, la solidaridad y generosidad es crucial.
Poder brindar un lugar en el cual los chicos se sientan escuchados, cuidados y contenidos dentro de su escuela es muy importante. Alojar la palabra y la escucha alivia y da un marco de cuidado al alumno.
Como padres debemos poder hablar con nuestros hijos desde pequeños. Enseñarles formas de relacionarse y predicar con el ejemplo. Delimitar que hay conductas que son «inaceptables», así como también, poder brindarles herramientas para poder lidiar con ciertas situaciones que les van a generar angustia. (me refiero a conflictos, no acoso escolar).
Hay que tener presente, que esa angustia  también nos atravesará a nosotros como padres, pero que es inevitable. 
 Acompañarlos en su crecimiento implica estar atentos. Hablar con ellos, escucharlos y crear vínculos de confianza les va a permitir acercarse a ustedes en busca de ayuda cuando así lo requieran. Para que esto ocurra es necesario generar ese espacio y ese vinculo desde que son niños.
Tati G Ruhstaller
Lic. en Psicopedagogía
Matricula N°7492-2004
IG:crianza_y_aprendizaje
Textos sugeridos para trabajar  conflictos-

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Este libro trata acerca del «poder» de nuestras palabras y el cuidado del otro.
Es un buen recurso y un adecuado disparador para conversar sobre temas inherentes a vínculos. – Trabajo preventivo-
De la misma autora existe este libro: