La gobernadora María Eugenia Vidal busca su reelección en un contexto difícil y en su equipo intentan hacer política para tener más chances en octubre frente desafío que representa el binomio de Axel Kicillof-Verónica Magario: mientras en su entorno estudian estrategias electorales que permitan -una vez anulado el decreto presidencial de abril pasado que prohibía las colectoras- pegar su boleta a la de un candidato presidencial de Alternativa Federal, se reunió en secreto con jefes sindicales un día después del último paro general para darle vigor a su postulación y sumar más adhesiones.

Se trata, en última instancia, de la sutil diferenciación que imprimió su mandato en la Provincia en relación al estilo de Mauricio Macri. En los primeros 2 años de mandato, Vidal supo anudar una estrecha relación con Sergio Massa para lograr “gobernabilidad” y desde La Plata ahora sindican al líder del Frente Renovador como quién dio el primer paso para pedir las colectoras, que para ver la luz nuevamente dependerán de una derogación presidencial –muy difícil por el costo político- o de un fallo de la jueza  María Servini de Cubría u otro magistrado del fuero electoral antes del 12 de junio. “El único que gana con esto es Massa, que se vende para los 2 bandos. No creo que salga el fallo”, explicó un legislador oficial consultado.

Cerca de la gobernadora no ocultan su preocupación por los números que arrojan los sondeos: hoy la mandataria perdería en las primarias con la fórmula del Frente Patriótico y, por ello, buscaría remontar la cuesta, como en 2015, en las generales del 27 de octubre. Sin ballotage, es una apuesta riesgosa.

Así, en su entorno justifican estas estrategias a que la mala imagen de Macri en el Conurbano tira para abajo las proyecciones. Y que, con los números de hoy, necesitarían un 6% de corte de boleta el 27 de octubre para no ser derrotados por el binomio Kicillof-Magario. Aunque parecería una montaña de votos, es el mismo porcentaje que se dio en las elecciones de 2015 que llevaron a la gobernadora al sillón de Dardo Rocha. Claro, en ese entonces Cambiemos no era gobierno.

«Hoy vemos un 37% para Cristina en Provincia y un 33% para nosotros», auguró una calificada fuente provincial consultada. «Necesitamos que no caiga la economía, con estabilidad podremos tener chances», amplió.

El operador vidalista chicaneó que “algunos en Casa Rosada ahora se arrepienten de no haber acompañado el desdoblamiento” que buscaba adelantar los comicios bonaerenses. Esa estrategia pergeñada en diciembre último terminó feneciendo como también ocurrió con el denominado “Plan V”, que promovía el salto de Vidal a la candidatura presidencial por la caída en la imagen de Macri.

Para un estrecho colaborador del jefe de estado quienes apostaban al “Plan V” eran “unos cobardes; la mayoría están en La Plata pero en Casa Rosada teníamos también a algunos”. Picante, fundamentó que “sí se bajaba Mauricio, desaparecíamos. Igual entiendo el miedo tampoco vamos a tomar represalias”, se mostró más comprensivo.

Con el avispero aún revuelto por el volantazo de Cristina Kirchner, yendo de candidata a vice de Alberto Fernández y ungiendo a la fórmula bonaerense, y el paro de la CGT del 29 de mayo, la gobernadora Vidal fue la “estrella” de una reunión convocada por su ministro de Trabajo, Marcelo Villegas.

En un departamento del barrio porteño de Belgrano, propiedad de un asesor de la cartera provincial, coincidieron el jueves 30 en un almuerzo el citado ministro con sindicalistas como Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento y CATT), José Luis Lingieri (Obras Sanitarias), Gerardo Martínez (Uocra), Ricardo Pignanelli (Smata) y Jorge Mancini (Agoec, de trabajadores del Ceamse), entre otros, este último diputado provincial de Cambiemos pero de perfil moyanista.

Según pudo saber BorderPeriodismo, Villegas convocó a los jefes sindicales para acercar posiciones con los referentes gremiales y estimular el diálogo político. Los gremialistas, en tanto, siguen en la búsqueda de contactos con distintos fuerzas teniendo en cuenta que Alberto Fernández no decidiría las listas en la Provincia. “Ahí talla la lapicera de Cristina”, indicó otra calificada fuente consultada.

La charla, con todo, tuvo un “tono ameno” y, en un momento Martínez elogió a la mandataria: “sabés que los que estamos acá empujamos el ´plan V´”, a lo que Vidal reiteró sólo piensa en la Provincia y que contaba con todos los dirigentes para afrontar este desafío pero que “que si hay cambios (en las fórmulas de Cambiemos) no serán porque ella los empuja”.

Una fuente gremial, que confirmó el encuentro, dijo que “lo de Gerardo no sorprende si le sacaron al Pata Medina (el detenido titular de la Uocra de La Plata) de encima”. Sí se mostró sorprendido por la presencia de Pignanelli, un fiel representante del sindicalismo kirchnerista.

Mancini, por su parte, ingresó a la Legislatura cuando Hugo Moyano era aliado del macrismo: en 2015 hasta hubo foto con Macri y Vidal en la inauguración de un busto de Juan Domingo Perón en el centro porteño. De los tres diputados de extracción sindical que tiene el bloque de Cambiemos en una Legislatura -uno de Ctera y otro de Uatre-, el caso de Mancini es el de más difícil renovación por el conflicto que mantiene el camionero con el oficialismo desde 2018.