Tienen entre 13 y 17 años y por algún motivo están separados de sus familias de origen. Son adolescentes que viven pupilos en hogares con mayor o menor contención, pero nada parecido a una familia. Su situación personal está repleta de dificultades y saben que apenas cumplan los 18 tendrán un problema más: buscar un lugar donde vivir. Los hogares –en su mayoría- sólo los albergan hasta los 18. Después las posibilidades son pocas:

  1. Si estudian y trabajan (¿cuántos chicos aún con mamá y papá consiguen hacerlo?) tienen la posibilidad de ingresar en alguna casa pre egreso hasta que cumplen los 21.
  2. Si lograron generar algún referente afectivo –un tutor, familiar lejano que lo visita; amigo o conocido con quien entablaron un vínculo- podrán aspirar a vivir con ellos.
  3. Algunos suelen precipitar una convivencia en pareja con tal de encontrar un hogar.
  4. La última, y la que la mayoría de los chicos trata de evitar, es volver al hogar -que en algunos casos ellos mismos dejaron- con la esperanza de que las cosas hayan mejorado.

Así de difícil es la situación para ellos y en pos de facilitarla en mayo del 2017 se votó por unanimidad la Ley Nacional de Egreso –Nº 27364- que reconoce la responsabilidad del Estado de velar por los derechos de los chicos separados de sus familias.

En éste video, chicos que vivieron en instituciones cuentan en primera persona la importancia de la ley.

¿Cómo? Asignándoles desde sus 13 años un referente capacitado para tal fin y con una remuneración adecuada, que pueda guiarlo durante todo su recorrido a la vida adulta y, al cumplir los 18 (o al momento de egresar del hogar) una ayuda económica equivalente al 80 % de un salario mínimo.

“¿Por qué programas de voluntariados no son lo más apropiado para estos chicos?”, nos explica Mariana Incarnato, secretaria de Doncel, una asociación civil que desde 2004 busca mejorar la transición de estos jóvenes. “Porque un voluntario no tiene la obligación de mantener en el tiempo su contacto con el chico; tampoco se le exige formación ni se lo capacita y convengamos que aquí tratamos con adolescentes que han atravesado situaciones difíciles y pueden presentar problemáticas complejas. Esta ley viene a igualar los derechos de todos los chicos”.

HISTORIAS REALES, NO SÓLO NÚMEROS.

Según un relevamiento oficial realizado por la Secretaria Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNAF) y UNICEF, son 9.748 los Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes a nivel nacional, que se encuentran sin cuidados parentales. 9.096 tienen de 0 a 17 años y 652 más de 18.

Por medio de una colaboradora de mi hogar comencé a asistir a la reuniones de Guía Egreso de Doncel en 2013, en ese momento ellos estaban generando un proyecto de ley y lo querían hacer a partir de nuestras experiencias, nos cuenta David Paredes (28, estudiante de segundo año de Derecho) que vivió 11 años en un hogar. Lo que más necesitamos es una ayuda económica y un referente que nos acompañe en el proceso de llegar la vida adulta. En general, la mayoría de los adolescentes que viven en hogares saben que a los 18 años se tiene que ir. Ahí las experiencias son muy distintas: algunos retorna con las familias de origen cuando todavía existen los problemas por los que se fueron; muchas chicas quedan embarazadas y otras apuestan a vivir con sus novios. Participar de la gestación de la ley permitió que se tuviera en cuenta qué era lo que a nosotros más nos servía”.

Por su parte, Jasmin Perez (19) llegó a un hogar en Capital cuando tenía 16 años. Una vez allí, se propuso hacer todo lo posible para salir adelante, pero no tenía demasiado tiempo, el hogar la albergaría hasta los 18, luego había que trabajar y estudiar para acceder a otra vivienda. “Yo tuve la suerte de llegar al hogar con referentes que siempre me apoyaron y en mi cumpleaños número 17 empecé a analizar qué pasaría a los 18. Ya había visto cómo eran otros egresos y resultaron experiencias malas. Al tener el apoyo de mis referentes pude optar por irme con ellas, pero la mayoría de los chicos en hogares no tienen esta alternativa”. Jasmin hoy vive con sus referentes y trabaja como tallerista para Doncel para otros adolescentes. “Cuando egresé del hogar llegaron muchas libertades y también responsabilidades. Tuve que aprender de golpe a cocinar, manejar mis tiempos -en el hogar la monja nos despertaba para ir al colegio, acá me tengo que poner la alarma para ir a trabajar- y a moverme en la ciudad. Por eso es tan importante el taller de Habilidades Blandas que doy para otras adolescentes desde Doncel. Muchas chicas salen del hogar y no saben lavar su ropa, ni cargar una SUBE. No obstante, eso no reemplaza la gran ayuda y contención que significa tener un referente”.

Roxana Pardo García (18) ingresó a un hogar de la Provincia de Buenos Aires con 13 años y ya para sus 17 sabía que tenía que dejarlo. En su caso le habían informado que tenía la posibilidad de mudarse a una residencia estudiantil. “La condición para vivir ahí es trabajar y estudiar, algo no muy sencillo, nos cuenta Roxi. Si bien yo pude terminar 5to año a los 18 y ese verano conseguí un trabajo en un call center, lo de estudiar se me está haciendo más difícil. Quiero encontrar algo que me guste y mientras tanto hago cursos. Para mí lo más importante es poder tener un referente, alguien que me brinde más herramientas y me de ese calorcito… Pensá que cuando me fui a inscribir para el Profesorado de Educación Inicial no sabía ni qué papeles tenía que llevar. Si estás solo todo es más difícil, por eso a los 21 quiero participar del programa de egreso asistido y convertirme en referente y más adelante voy a adoptar”, cierra orgullosa.

QUÉ FALTA.

Los chicos están y las necesidades son muchas. Sólo basta que cada jurisdicción (17 provincias más la CABA ya adhirieron a la ley) vaya adecuando sus planes. Con la nueva ley el programa de egreso se divide en dos etapas: la primera se extiende desde los 13 años hasta el egreso del mismo, 17/18. La segunda desde el egreso hasta los 21 años pudiéndose extender hasta los 25 en caso de que todavía esté estudiando.Recientemente tres Provincias (Buenos Aires, Entre Ríos, Río Negro) informaron la nómina de los adolescentes que se encuentran en la segunda etapa y la SENNAF ya les comenzó a acreditar el pago mensual de la asignación económica”, informan desde la SENNAF.

Nosotros en este momento estamos en la transición de no dejar de hacer lo que hacíamos y adecuarnos a la nueva ley, explica Gabriela Francinelli, directora general de Niñez y Adolescencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: El presupuesto está asignado y ya contamos con 12 referentes que están haciendo sus capacitaciones online”. A nivel nacional son 153 los referentes capacitados y aprobados y 124 los que todavía se están capacitando. El pago para ellos lo decide cada provincia como así también la cantidad de jóvenes que puede acompañar. Desde la Nación se sugiere que no sean más de tres”, concluyen desde la SENNAF.

Si la ley logra ponerse en marcha las defensorías y los juzgados ya no tendrán que hacer esos dramáticos pedidos donde convocan a postulantes para tutores, referentes afectivos y de cuidado para chicos de 13, 14 o 15 años. Si todo funciona, cada uno tendrá una persona que con amor y responsabilidad los acompañará hasta el momento de cumplir los 18 años y ver cuál es la mejor opción a la hora de comenzar su vida adulta.